Narrativa rabiosa

Gregor von Rezzori fue pintor, guionista, periodista, crítico de arte y novelista. Escribía en alemán; también dominaba el rumano, italiano, polaco, ucraniano, yidish, francés e inglés
"Sobre el acantilado y otros relatos". Gregor von Rezzori. Sexto Piso. México, 2014.
"Sobre el acantilado y otros relatos". Gregor von Rezzori. Sexto Piso. México, 2014. (Especial)

México

Este año se conmemora el centenario de Gregor von Rezzori (Chernivtsi, Ucrania, 1914-Florencia, Italia, 1998); por tal motivo Sexto Piso publica tres novelas cortas del narrador austrohúngaro, traducidas por José Aníbal Campos (La Habana, Cuba, 1965). Este último, junto con Juan Villoro, es quizá uno de germanistas latinoamericanos que más ha leído con atención la obra rezzoriana.

Gregor von Rezzori fue pintor, guionista, periodista, crítico de arte y novelista. Escribía en alemán; también dominaba el rumano, italiano, polaco, ucraniano, yidish, francés e inglés. Era tal la admiración que le provocó la prosa de Nabokov que colaboró en la traducción de Lolita al alemán.

El libro está integrado por “El cisne”, “El acantilado” y “Afanjáuer o la prolongación del amor por otros medios”. En el primero se recupera la terrible historia de cómo un niño, a una corta edad, tiene que enfrentarse al suicidio de su tío y al universo incestuoso que forja con su hermana. Tanto en la segunda como en la tercera narración, el protagonista intenta escapar del agobiante jugo materno, mismo que también es visto con la excitación que le provoca el voluptuoso cuerpo de la madre.

¿Cuál es la virtud de un autor como Rezzori? ¿Por qué sus libros fueron incómodos para la sociedad alemana posterior a la Segunda Guerra Mundial? Se trata de un escritor dueño de una prosa inquietante. Los temas que aborda tienen distintos matices. La dosis de violencia que adereza sus historias está íntimamente relacionada con obsesiones sexuales, curas para exorcizar el fantasma de la soledad, alucinaciones y las complejas relaciones familiares. Fue un crítico sagaz de su tiempo, de la sociedad y la época que le tocó vivir: la Segunda Guerra Mundial. Encarna un espíritu desencantado, irascible, que no titubea cuando emite su particular manera de ver el mundo, como un disidente, siempre en contra del antisemitismo.

El mapa literario de rezzoriano está configurado por autores como Thomas Mann, Robert Musil, Céline, James Joyce y, claro está, su admiración por la obra de Heinrich von Kleist.

En 1975 se publicó La muerte de mi hermano Abel, su libro más emblemático, una novela que ha sido calificada como El Decamerón moderno.

Rezzori vivió en Bucarest, Berlín y París, con la firme convicción de que debía dedicarse a la escritura. En un texto autobiográfico, recuperado y traducido por José Aníbal Campos, refiere: “Yo desde niño era un soñador y un mentiroso. De adolescente fui un solitario”. Como si ambas peculiaridades hubieran sido el germen de su vocación literaria.