Naia, la americana más antigua, padecía desnutrición

Continúan en Tulum las investigaciones no solo sobre ella sino también acerca de megafauna, como un tipo de osos cuya existencia en ese lugar se desconocía.

México

El Hoyo Negro, localizado en un río subterráneo en Tulum, Quintana Roo, considerado el descubrimiento paleontológico más importante de la última década, debido a que ahí se encontraron los restos humanos más antiguos del continente americano con alrededor de 13 mil años de antigüedad, pertenecientes a una niña del pleistoceno, continúa arrojando hallazgos.

La osamenta completa de esta menor que murió entre los 15 y 16 años de edad, descubierta "en esta cápsula del tiempo" a 50 metros bajo el nivel del mar, contribuyó al fortalecimiento de la teoría de que
los primeros pobladores de América vinieron de Siberia por el Estrecho de Bering, entre 18 mil y 20 mil años atrás, tras la última glaciación. Después se realizaron estudios que revelan que la pequeña padeció una severa desnutrición, adelantó Pilar Luna Erreguerena, la arqueóloga subacuática al frente de este proyecto.

La experta indicó que gracias a los estudios de fechamiento y del ADN mitocondrial, ahora se sabe que Naia (la ninfa griega de las aguas) sufrió una fractura en uno de sus brazos por algunos jalones y que padeció desnutrición a consecuencia del medio ambiente.

"Todavía estamos investigando y vamos a decir mucho más, por ejemplo, a hablar de la paleodieta, de la hambruna de la época y también de un cálculo dental que tenía, es decir, del sarro. Vamos a decir muchas cosas porque se está haciendo una investigación interdisciplinaria con los mejores expertos del mundo en cada uno de los temas".

En el 2007 Alberto Nava, Alejandro Álvarez y Franco Attolini, los buzos independientes del Proyecto Espeleológico Tulum, descubrieron este Hoyo Negro con una gran riqueza en vestigios, y lo reportaron a la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH, por lo que se creó un equipo de investigación conformado por especialistas nacionales y extranjeros.

"Espeleólogos fueron los primeros en ingresar a este Hoyo Negro, donde se localizó la osamenta intacta de esta niña", reconoció la pionera en esta disciplina en México, quien recibió este 1 de marzo el Premio a la Investigación 2015 por parte de la Sociedad Geográfica Española.

Sorpresas

Pilar Luna Erreguerena, subdirectora de Arqueología Subacuática del INAH, detalló que son varias líneas de investigación en este proyecto Hoyo Negro, de Tulum, Quintana Roo, en el cual han tenido una participación determinante los descubridores de Naia.

"En este caso expreso mi reconocimiento a los espeleobuzos que, por gusto, empezaron a explorar cuevas y cavernas que hace 10 mil años estaban secas y con el paso del tiempo han sido inundadas, ya que el nivel del agua ha subido más de 100 metros en el Caribe en estos 10 mil años", comentó la especialista.

Actualmente, añadió, esas cavernas están totalmente sumergidas, pero ahí entró Naia, la niña que fue descubierta y que les está brindando tanta información; pero en ese lugar también entraron, mucho antes que ella, 26 animales de diferentes especies que se han identificado a través de fotografías.

"Algunos de esos animales son únicos, la mayoría megafauna extinta, pero que nos está dando información muy especial. Ahora estamos trabajando con osos 'con anteojos' y con un perezoso gigante; al parecer, estas especies —todavía no lo confirmo, pero lo adelanto— son una sorpresa que se encuentren en la península de Yucatán. Entonces hay mucho qué investigar".

Añadió que han identificado a seis osos, de los cuales han sacado dos cráneos para poderlos estudiar. Lo curioso es que por lo menos en la península de Yucatán no hay este tipo de osos. Al parecer una de esas especies viene del sur, pero serán las investigaciones las que aclaren el panorama.


:Claves
La sumersión

  • En 2007 los espeleobuzos ingresaron a un cenote ubicado en Quintana Roo, bucearon por un túnel de aproximadamente mil 200 metros de largo y 10 metros de profundidad.
  • Ahí dieron con un pozo totalmente negro con nula visibilidad; tardaron dos meses en poder bajar a 50 metros de profundidad.
  • Al hacerlo se apoyaron con sus luces y encontraron huesos enormes de animales y el cráneo humano; a partir de entonces trabajaron cuatro años en la exploración, y al esqueleto lo bautizaron con el nombre de Naia.