Nadine Gordimer, una mujer entre el 'apartheid' y el Nobel

El domingo murió en Johannesburgo a los 90 años; sus libros se tradujeron a más de 20 idiomas y recibieron numerosos premios.
Publicó su primera obra con apenas 15 años.
Publicó su primera obra con apenas 15 años. (Alejandro Ernesto/EFE)

DPA

La política desempeñó un gran papel en su vida, pero Nadine Gordimer no quería ser vista como una escritora política. La primera y la única mujer africana distinguida hasta ahora con el Nobel de Literatura se veía más bien como una observadora crítica de la sociedad con un agudo sentido de la justicia. El domingo murió en Johannesburgo la gran dama de la literatura sudafricana a los 90 años.

La era del apartheid en Sudáfrica marcó sus novelas pero también su vida: "Nunca podría haber tenido un amante que no compartiese mis puntos de vista sobre el racismo. Nunca funciona. Al final la política influye las uniones sentimentales", aseguró esta mujer de apariencia un tanto frágil
pero de valientes intervenciones y un pasado como periodista.

Sus libros se tradujeron a más de 20 idiomas y recibieron numerosos premios. El conservador recibió ya en 1974 el premio Booker, el más prestigioso en lengua inglesa, y en 1991, el Nobel, la distinción literaria más importante del mundo.

Ella misma señaló que aquella experiencia no fue el momento más importante de su vida, sino cuando se publicó su primera obra con apenas 15 años, poco después de que estallara la Segunda Guerra Mundial en Europa. "Para mí fue algo así como coronar el Everest. En comparación con eso el Nobel no fue nada", dijo esta autora que se distinguió por su lucha contra el régimen apartheid. Su época de producción literaria se produjo en una época en la que comenzaba a descomponerse en Sudáfrica la separación racial que imperaba desde hacía décadas.

En un lenguaje que en ocasiones podía parecer distante, describía la enajenación humana a la que conducía la segregación racial, como sucedió en La hija de Burger (1979). A menudo hizo campaña por el Congreso Nacional Africano (CNA) y casi todos sus libros acababan en el listado de obras prohibidas, lo que le motivaba todavía más a seguir escribiendo.

Ya de pequeña escribía relatos. Con nueve años, cuando soñaba con una carrera como bailarina, comenzó a enviar sus primeros textos al diario local. "Cuando tenía 13 años compré mi primera máquina de escribir con el dinero ahorrado de los cumpleaños", recordó.

Publicó su primera novela, The Lying Days, en 1953, un año después de la separación de su primer marido. "Entonces vivía con mi hija pequeña, divorciada, sin dinero y estaba increíblemente segura de que lo iba a lograr", dijo al recordar posteriormente aquella época.

Tras el fin del régimen apartheid, la embajadora de buena voluntad de la ONU advirtió: "La lucha no ha terminado. La reconstrucción es también una parte (de esa lucha)", dijo.

En su novela Un arma en casa (1998) ya abordaba la era post apartheid. Está centrada en un joven blanco que comete un asesinato incomprensible, y la reacción de sus acomodados padres, a quienes les cuesta aceptar un abogado negro.

Una de las grandes alegrías en su vida ha sido ver que niños blancos y negros vayan juntos a la escuela. "El hecho de que yo haya vivido para participar en el fin del apartheid y el inicio del establecimiento de una nueva Sudáfrica es para mí una alegría duradera", dijo Gordimer.

Sin embargo sintió mucho la muerte de su segundo marido, un coleccionista de arte y mecenas que huyó de la Alemania nazi, Reinhold Cassirer. "Él era el primero en leer mis novelas cuando estaban listas".

Le afectó especialmente que unos ladrones entraran en su casa a fines de 2006 y se llevaran su alianza. Por lo demás se tomó con bastante sencillez el robo en el que ella fue encerrada. "He vivido cosas que muchos otros han vivido", dijo en declaraciones al diario Telegraph. Nunca permití que el miedo formara parte de mi vida, agregó.

Gordimer ha preservado su fuerza creativa hasta el final y soñó como patriota con la paz entre las diferentes etnias del país. Es por ello que criticó duramente al CNA, actualmente la fuerza política más poderosa del país, y le acusó de traición a los haber ideales de libertad y democracia de lucha contra el apartheid y de Nelson Mandela.

"Fuimos ingenuos, nos concentramos en superar el régimen apartheid y no reflexionamos lo suficiente sobre lo que iba a venir", dijo Gordimer hace dos años en una entrevista.