Música sinfónica al son de Shakespeare

La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México tocará obras inspiradas en "Hamlet" y "Romeo y Julieta", entre otras.
Música sinfónica al son de Shakespeare.
Música sinfónica al son de Shakespeare. (Luis M. Morales)

México

En uno de los pasajes de El mercader de Venecia, de William Shakespeare, uno de sus personajes, Lorenzo, le advierte a Jessica: “El hombre que no tiene música en sí, ni se emociona con la armonía de los dulces sonidos, es apto para las traiciones, las estratagemas y las malignidades; los movimientos de su alma son sordos como la noche y sus sentimientos tenebrosos como el Erebo. No os fiéis jamás de un hombre así”.

A 450 años de su nacimiento seguimos celebrando a Shakespeare y su sabiduría, no solo en el contexto literario o teatral, sino también musical, pues han sido muchas y variadas las obras realizadas bajo su influjo. Parte de este trabajo podrá escucharse con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) a lo largo de la temporada 2014. José Areán, su director musical, dice en entrevista con MILENIO que “a pesar de que Shakespeare obviamente no era músico, la cauda de influencia que dejó detrás de sí con sus obras y sus personajes es una contribución a la cultura universal de enormes proporciones”.

Si por una parte el autor de Hamlet ha inspirado obras de escritores, cineastas y artistas plásticos, los músicos han compuesto cientos de piezas en diversos géneros y formatos. Areán asegura que encontró “más de 400 obras inspiradas por personajes o dramas de Shakespeare. La celebración de sus 450 años se me hace un momento ideal para explorar estas obras, algunas de ellas muy conocidas, otras menos. Así vamos a tener visiones musicales muy diferentes sobre Romeo y Julieta, Hamlet, La tempestad, Sueño de una noche de verano y otras obras”.

El ciclo busca mostrar las formas de relacionar la poesía  y la música, afirma el director. “Es un tema vastísimo, lo que nos da un marco conceptual en el que podemos concebir programas de muy diversas índoles, que además van a tener una gran variedad, porque pueden ir desde el clásico temprano hasta la época moderna. Muchos de estos programas tendrán que ver con la exploración de Shakespeare, pero también de la relación entre música y letras en general”.

En los programas dedicados al dramaturgo hay piezas que han sido poco interpretadas, como la suite de Hamlet, de Shostakóvich, o La tempestad, de Tchaikovsky, así como obras que han dado como resultado versiones muy diferentes. Los compositores, explica Areán, “se basan en características de un personaje o de una obra como inicio de su inspiración. En el caso de Macbeth, por ejemplo, Richard Strauss no se concentra tanto en la cuestión casi de cuento de hadas, las brujas y toda esta parte oscura sobrenatural, sino en la sed de poder, por un lado, y la relación entre Macbeth y Lady Macbeth, quien es una especie de Eva tentadora, una mujer enferma de poder. Su amor es, de alguna forma, disonante, lo que el músico emplea de manera fantástica cuando enuncia el tema de amor o el tema de Lady Macbeth, que es claramente lírico, pero lleno de disonancias y momentos oscuros”.

José Areán agrega que algunas obras se relacionan con la naturaleza a través de la obra shakesperiana, como La tempestad, de Tchaikovsky, “que tiene que ver mucho con el elemento primigenio, natural que representa una tormenta. Realmente en Shakespeare cabe todo: se exploran los elementos de la naturaleza —como hemos dicho—, el amor inocente en Romeo y Julieta, los elementos filosóficos de Hamlet o la locura de El rey Lear. Es un panorama tan vasto de los sentimientos humanos, que realmente es un deleite poder expresarlos a través de la música”.

REPERTORIO NOVEDOSO

En la programación dedicada al dramaturgo inglés —que no incluirá ópera—, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México presentará, los días 1 y 2 de febrero en la sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli, un programa dedicado a tres interpretaciones de Hamlet, con obras de Piotr Ilich Tchaikovsky, Franz Liszt y Dmitri Shostakovich. Los días 15 y 16 será el turno para las versiones de Romeo y Julieta de Tchaikovsky y Sergei Prokofiev, y el 22 y 23 las de La tempestad de Jean Sibelius y Tchaikovsky.

En marzo 15 y 16 se escucharán las interpretaciones a El rey Lear en las partituras de Héctor Berlioz y Claude Debussy, y el 5 y 6 de abril de Sueño de una noche de verano, de Félix Mendelssohn. Abordar este repertorio integrado por obras basadas en William Shakespeare, indica José Areán, es muy estimulante para los músicos, pues “les gusta tocar obras que no conocen. Es una orquesta llena de curiosidad intelectual. Cuando se les presenta una obra que no conocen, se llenan de curiosidad y la van descubriendo junto conmigo, es un trabajo de curiosidad y hallazgos compartidos”.