ENTREVISTA | POR EMILIANO BALERINI CASAL

Linda Atach, directora de exhibiciones, habla de la muestra abierta en enero pasado con más de 100 piezas que buscan crear conciencia sobre el fenómeno político, social y económico de la migración.

Más allá de las fronteras, en el Museo de la Tolerancia

Ciudad de México

Según un informe de 2014 dado a conocer por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), si bien en México no hay cifras oficiales se estima que atraviesan anualmente el país 150 mil centroamericanos, con el objetivo de llegar a Estados Unidos en busca de un mejor futuro.

El documento también señala que cada año, alrededor de un millón de mexicanos documentados e indocumentados migran hacia el vecino del norte, lo que hace que este sea un tema que cruza de forma transversal muchas de las decisiones políticas del país.

Asimismo, provoca que surjan iniciativas desde la sociedad civil como la del Museo de Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México, que inauguró el pasado 13 de enero la exposición Migrantes, más allá de las fronteras.

En entrevista con Dominical MILENIO, Linda Atach, directora de las exhibiciones temporales de ese recinto, habla de la exposición y la importancia que este tema ha tomado en México en los últimos tiempos y se muestra preocupada por la situación.

¿Cómo surgió la exposición y por qué el Museo de Memoria y Tolerancia decidió ocuparse del tema?

Es un tema vigente. Es una realidad nacional de atención urgente. En nuestra agenda siempre ha estado el tema. Que no lo hayamos abordado de manera formal en los cinco años que tiene abierto el museo no quiere decir que no lo hayamos tratado antes. Nos hemos aproximado a él en exhibiciones menores. No hablo de menores en términos de calidad, sino de espacios. En esta ocasión, trabajamos la migración, por ejemplo, con obras de Alex Dorfsman, la presencia del padre Juan Manuel Solalinde y de algunos migrantes de la frontera sur. Sí es un tópico importante a tratar. La idea de la exposición viene gestándose desde nuestro inicio.

¿Cuántas piezas tiene la muestra, y cómo está dividido el guión curatorial?

La muestra integra muchas piezas artísticas. Son más de 30. Podrían ser más de cien vistas de manera individual, de pequeño, mediano y gran formato, porque la exposición tiene núcleos temáticos y cada uno de ellos se resolvió con piezas de arte individuales o colectivas. En el primer núcleo: Resistencia, hay unos murales hechos por el grafitero mexicano Alter, donde se interpreta la resistencia que tiene los migrantes al llegar a Estados Unidos y al desprenderse de sus raíces. También hay una pieza del fotógrafo Francisco Mata. Al mismo tiempo hemos querido que la exposición tenga obra de fotoperiodistas que han trabajado el tema. Nosotros las llamamos obra de arte porque ellos han seguido a los migrantes con un enorme compromiso. Las fotografías que nos prestaron para la muestra tienen una alta calidad estética. Hay imágenes de Alfredo Estrella, Germán Cantú e Iván Castaneira, entre otros. Una camada de fotorreporteros magníficos que se han arriesgado cubriendo a los migrantes. Por otra parte, la pieza de Alex Dorfsman se llaman Hermanos en el camino. Alude a las acciones del padre Solalinde y a la manera en que éste se da de lleno a los migrantes en el albergue que tiene. Tenemos una pieza de Miguel de la Torre. Hay una instalación que se llama Los rastros de los migrantes y en la que se recrean todo lo que los migrantes dejan en el camino. Lo recreamos con una mirada realista, replicando lo que hace la policía para recuperar esos objetos. Los objetos están clasificados con bolsas de plástico. Es una obra en la que puedes encontrar un peine, una credencial para votar, una muñeca, un suéter. Lo que ellos dejan. Tristemente, es la última vez que ven esos objetos porque después mueren en el camino, los asesinan o son capturados por la mafia.

¿Cómo consiguieron estos objetos?

No son objetos originales. Estuvimos revisando materiales policiales y adoptamos la manera como la policía los clasifica y guarda. Es una pieza que recrea el momento en que el objeto es rescatado y adquiere el significado de algo perdido en el cruce fronterizo. Esa sala intenta recrear la esperanza que se va con ese objeto, las ilusiones que quedan atrás.

Hace un momento habló de Resistencia y Los rastros de los migrantes, dos de los otros núcleos temáticos, ¿podría platicar de los otros?

Uno que es crucial se llama 100 años de migración. En él queremos explicar cuáles fueron los movimientos migratorios en el siglo XX y lo que va del XXI, desde 1915, fecha que coincidió con el inicio de la Primera Guerra Mundial, donde la humanidad se vio trastocada por el conflicto armado y huyó a donde pudo. Su objetivo es mostrar que la migración no siempre se debe a una elección personal, sino a que en muchas ocasiones la gente se ve forzada a tomar este tipo de medidas para salvarse. Los migrantes hoy es la pieza de Alex Dorfsman; Los migrantes que adoptaron México, enseña cómo este país acogió muchas migraciones durante el siglo XX, desde la armenia hasta la española, la judía y la latinoamericana, entre otras. En esta parte de la exposición se menciona a figuras como Juan Gelman, Eduardo Galeano, Remedios Varo, Matías Goeritz y Félix Candela, entre otros. Los migrantes día a día muestra una visión de actualidad sobre el fenómeno migratorio, particularmente de aquellos que realizan la travesía de forma indocumentada: los centros de detención y las deportaciones como un negocio privado, la educación y circunstancia de los niños migrantes y la hipocresía de una sociedad que se aprovecha a todos los niveles de la inmigración y al mismo tiempo la condena, la prostitución a la que las mujeres son sometidas, el abuso. Todos somos migrantes es un ejercicio de reflexión, por medio de la interacción en varias pantallas, tomando el lugar de los migrantes. Aquí el público se puede ver reflejado en medio de un paraje solitario.

¿A qué se debe que el tema haya tomado tanta relevancia en México?

Se debe a que afortunadamente la conciencia por los derechos humanos es algo que en México se viene acrecentándose, si bien no siempre se le dan los cauces debidos. Pero de que hay mayor conciencia, sí la hay. El de los migrantes es el sector que debe atraer más conciencia y miradas de parte de las autoridades, porque es uno de los más desprotegidos, pues son parte de un grupo social totalmente desubicado en el conocimiento de la gente, ya que no embonan en ningún lado.

En los últimos tiempos la migración ha estado asociada con la desaparición forzada de personas. ¿Qué reflexión le merece a este museo esta relación?

Es un fenómeno deplorable. La desaparición forzada es el vicio más perverso de una institución gubernamental y de cualquier acción humana. Que desaparezcan a otra persona es lo peor que le pueden hacer a alguien. Pero el hecho de que desaparezcan a los migrantes nos indica una descomposición legal y social muy avanza, y una falta de Estado de derecho tremenda. Sabemos que muchos de esos desaparecidos mueren, pero otros son llevados al máximo de la bajeza, obligados a prostituirse, a ser parte del tráfico de personas.