El arte gótico renace en San Carlos

Si bien el arte gótico nunca llegó a México, pues se desarrolló en Europa durante la Edad Media, el Museo Nacional de San Carlos inicia su propuesta con una sala dedicada a esta manifestación.
Arte gótico
(Cortesía Museo Nacional de San Carlos)

Ciudad de México

La disposición de salas en el Museo Nacional de San Carlos comienza con un amplio y detallado proceso de actualización de su discurso museográfico. El primer espacio en ser atendido es el dedicado al arte gótico, que contiene piezas pertenecientes al propio recinto y que desde hace casi medio siglo han permanecido expuestas del mismo modo.

Luego de seis meses de trabajo, el público podrá disfrutar de una renovada propuesta, la cual contempla establecer un vínculo evidente entre el espectador y las obras de arte, “algo que hoy llamamos instalación”, nos dice Carmen Gaitán, directora del Museo de San Carlos.

“Desde luego que las piezas estaban dispuestas de acuerdo a los cánones de la época, pero los tiempos han cambiado y desde hace bastante tiempo se hizo necesario cambiar la presentación de la sala. Ahora tenemos una nueva disposición de la luz, las cajas que contienen las obras han sido renovadas y en general se siente un ambiente distinto. Antes de este trabajo uno podía pasar de largo sin siquiera voltear a ver el interior. Eso es lo que queremos que cambie, se trata de piezas de un periodo de la historia del arte muy importante, dedicado a Dios, con muestras excepcionales, todas trabajadas en pintura sobre tabla que ahora podrán ser apreciadas con toda plenitud”.

Si bien el arte gótico nunca llegó a México, pues se desarrolló en Europa durante la Edad Media, el Museo Nacional de San Carlos inicia su propuesta con una sala dedicada a esta manifestación artística.

“La vocación de cualquier museo es la de promover y difundir su acervo. En el caso de San Carlos, la premisa no se cumplía en esta sala, pues el público pasaba de largo sin prestar atención a su contenido. Con esta renovada museografía queremos que esa situación cambie, que al entrar al lugar el espectador se sienta como transportado a esa época. De ahí que la iluminación, la disposición de las cajas que contienen las obras y los colores de los muros creen una ambientación específica, apoyada con fichas de sala e información que complementan su estancia en el lugar. Todas las piezas que incluye fueron trabajadas de la misma manera, pues era la técnica usada durante la época en que se desarrolló el Gótico en Europa (siglos XIII y XIV). Todo está dispuesto para generar una sensación de misticismo y recogimiento para acentuar la belleza de las piezas, que son el centro de todo; así que hay cierta penumbra en la sala, la luz cae sobre las obras y las resalta. Pudimos haber echado mano de la tecnología contemporánea, pero decidimos enfocarnos en la ambientación para crear emociones y que el público viva una experiencia que le provoque diversas emociones. Además de que el trabajo de los restauradores del Instituto Nacional de Bellas Artes fue magnífico, hicieron cosas maravillosas con muy pocos recursos, el resultado está lleno de detalles, creatividad y mucha dedicación. Al mismo tiempo, el trabajo fue totalmente respetuoso del inmueble, el cual no está intervenido, sino que agregamos con mucho ingenio los elementos necesarios para conseguir el resultado deseado”.

La moda y la música han generado una imagen distinta del arte gótico, por lo que esta sala representa una puesta al día respecto al sentido real de la expresión.

Por otra parte, durante los seis meses de los trabajos de remodelación los especialistas esperaban descubrir algunos detalles en el remate de los muros, pero debajo de la pintura original de las paredes no había nada. En cambio, en una de las piezas exhibidas los especialistas descubrieron que del lado oculto estaba pintada la imagen de una cruz, con lo cual se abre una nueva línea de estudio. Ése es uno de los primeros aspectos que destacan con este hallazgo, pues aporta información sobre la manera en que eran empleadas las maderas en aquella época.

“Es lo único que hemos encontrado; es imposible saber por qué no la mostraron, parece una decisión arbitraria pero ahora tenemos un trabajo muy interesante por desarrollar, pues lo que continuará es el trabajo de restauración e investigación de las obras. Además de que el siguiente paso será dedicarnos a renovar el discurso del resto de las salas del Museo, una tarea que seguramente nos llevará bastante tiempo, pero la sala dedicada al Gótico ha sido una experiencia que nos anima a intervenir el resto de los espacios, de acuerdo a los protocolos vigentes para la conservación y estudio del arte. Hay un aspecto que me interesa resaltar, y es que el trabajo de los restauradores y especialistas del INBA, así como de los que pertenecen a San Carlos, poseen una técnica muy elevada, así como un compromiso total con esta labor, pues hicieron cosas magníficas, llenas de detalles e ingenio, sin tener que contar con un presupuesto elevado. Así que ahora la sala podrá ser apreciada desde una nueva perspectiva, con esta idea de entrar a un ambiente de misticismo y devoción a Dios, para que las generaciones actuales y futuras disfruten de este arte”.