Hay "Semillas de vida" en el Museo Regional

La exposición, que representa la historia de la sexualidad occidental y la fecundación de la tierra, podrá apreciarse hasta febrero de 2015, con horario de martes a domingo de 09:00 a 18:00 horas.

Torreón, Coahuila

A partir del miércoles 19 de noviembre hasta febrero del 2015, la exposición "Semillas de vida: La Sexualidad en Occidente" que se exhibe en el Museo Regional de La Laguna, Avenida Juárez Oriente s/n, Torreón, Coahuila. Horarios: martes a domingo de 09:00 a 18:00 horas.

Entre las esculturas, sobresale un monolito de 80 centímetros de alto que data del periodo Clásico (200 a.C.-900 d.C.). Se trata de una escultura de tipo espiga cuyo personaje tiene el sexo al descubierto, mismo que, al hundir la espiga en el suelo, el pene queda al ras de la superficie como una alegoría de la fecundación de la Tierra.

"Otras más son representaciones masculinas y femeninas en diferentes roles sociales, ya sea como jerarcas o en actividades cotidianas."

También se presentan cerámicas con variantes a estilos como el de Comala, Ortices-Tuxcacuesco, Lagunilla, así como cinco variedades estilísticas michoacanas. "En ellas sólo cambia la forma de representar las facciones, la decoración, entre otros elementos". 

Además, en la exposición se incluyen vasijas estilo Aztatlán, que datan del Posclásico —del 900 a 1532 de nuestra era—, provenientes de Sinaloa.

Algunas de estas piezas cuentan con una decoración policroma con representación de aves como lo masculino, otra de la fase Comala de Colima, que tiene asa de estribo, tiene decorado zoomorfo de serpientes, en una alegoría a la Tierra.

La exposición está conformada por ocho núcleos temáticos que inician con cuerpo y desnudez, donde se abordan ambos hitos como un acto natural entre los habitantes del Occidente: mujeres con pechos y vagina, el hombre con pene y testículos, relacionados todos con la reproducción.

Abordados desde un punto de vista del género biológico, en los géneros y su rol, se trata el hecho de la división social generada por sus concepciones de dualidad, donde se hacen diferencias entre los masculino y lo femenino en las estructuras que dividen las labores.

En Mujer y fertilidad, el sexo femenino es representado de diversas formas y materiales como los petrograbados, figuras de cerámica y conceptualizada en espacios como las cuevas como vientre materno, símbolo del lugar de origen y retorno.

Un mundo dual muestra este juego del universo en el que se complementa con los opuestos, la mujer y el hombre en igualdad generando la vida.

En la sepultura y en la vida, se habla de lo femenino como el lado frío y lo masculino como el caliente, concepto Mesoamericano que ha podido ser interpretado en las exploraciones de las 'Tumbas de Tiro'.

El concepto de la cueva como origen de la vida y destino tras la muerte, puede apreciarse a partir de las sepulturas y las ofrendas depositadas en ellas.

"Se incluyen reproducciones fotográficas de petrograbados hallados en los municipios jaliscienses de Mascota y Tuxcueca, que representan los genitales femeninos tallados en piedra."

Las tumbas de Opeño (ca. 1500 a.C.) y las Tumbas de Tiro (200 a.C.- 400 a 600 d.C.) son un ejemplo de lo que se puede apreciar en el núcleo Sepulturas, reflejo de la dualidad sexual. 

Posteriormente, en el módulo "El hombre y el culto fálico", el lado masculino del Universo, que es el que vierte sus energías sobre la tierra, reflejadas en lluvia y rayos solares. Se abordan temas como la "Masturbación", la "Circuncisión" y el "Acto libatorio".

En Simbolismo de lo femenino, está representado con piezas que poseen una gran cantidad de diseños pintados como decoración importantes por el significado relacionado con lo femenino como la dadora de los sustentos.

La exposición concluye con el núcleo "La conquista y el cambio", donde se aborda cómo las prácticas "idolátricas" y las costumbres sociales sirvieron de argumento a los conquistadores europeos para justificar su dominación de los pueblos nativos en Mesoamérica.

En la muestra destacan piezas como la figura en piedra de un joven masturbándose, que a la vez está tocándose eróticamente el ano, la cual data del periodo Clásico final (600 a 900 d. C), y el Posclásico temprano (900 a 1200 d. C.), cuyo estilo, manufactura y rasgos estilísticos ubican su procedencia en los valles centrales de Jalisco.