Museo Casa del Cerro renace de entre las balas

En este 2014 con una inversión de un millón 500 mil pesos, provenientes del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, inició en febrero el proyecto de remodelación de la casona.
Museo de la Casa del Cerro en Torreón.
Museo de la Casa del Cerro en Torreón. (Nancy Méndez)

Torreón, Coahuila

Entre los cerros a lo alto de la ciudad de Torreón, Coahuila, se encuentra el Museo Casa del Cerro: un lugar colmado de piedra gris, en la cuesta de su balcón se observa la imagen del desconsuelo, de hogares que reflejan el agravio que les dejó la inseguridad.

El guía "Héctor" se para solemne ante el rostro de los pocos visitantes que han asistido. "Es un museo que se recuperó y ha sido restaurado", explica.

Es una joya, según sus responsables. Está abierto al público. Se trata de otro intento por remontar el sitio después de más de cinco años que estuvo en abandono por sus visitantes, "quiere recuperar el pasado y enraizar su futuro".

De todos estos hechos de inseguridad, el museo abrió un espacio donde narra estos sucesos como parte de la historia de la ciudad.

El conocido también como Chalet Wulf , fue edificado justo donde floreció la Villa del Torreón. Se ubica en el sector Mercado Alianza en la colonia la Durangueña, conocida como una de las zonas de conflicto más peligrosas del norte de México, el inmueble hoy asume el objetivo de difundir la historia de la ciudad.

La Mansión considerada como un monumento histórico, fue construida en 1898 por el ingeniero Federico Wulf, con la finalidad de que fuera habitada por su familia de 7 integrantes.

En los años siguientes a esa fecha, se perpetuó la edificación de un castillo Alemán de piedra gris y de fachada de cantera. Una casona compuesta de 15 piezas y un sótano, piso de madera de encino y de azulejos Italianos. Su construcción culminó en 1905.

Según datos históricos en 1910, fue constantemente asediada por revolucionarios que buscaban armas dentro del inmueble, razón por la que los dueños deciden abandonar el sitio para emigrar a Texas en Estados Unidos.

Es así como en un acuerdo de renta el vecino país retoma el lugar y lo hace sede de su nación, protegiendo la casa de los embates armados. En esa época que federales también deciden establecerse en el sitio como forma de protección al consulado norteamericano, salvando la propiedad de los atracos revolucionarios.

En los años sesentas, a partir de 1966, el nombrado chalet Wulf permaneció en abandono durante 20 años. Acorde a ese tiempo diversas familias lo habitaron, deteriorando considerablemente el sitio. Para 1986, ya se encontraba en un declive lamentable.

El municipio de Torreón decide rescatar el inmueble para convertirlo en un museo para que represente en él la historia de la ciudad.

El museo Casa del Cerro fue inaugurado el 11 de febrero de 1994. En 1999 cuando la casa es remodelada y equipada con fondos del gobierno municipal y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), a través del Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados (Paice).

Durante ese periodo, antes del año 2008, el museo Casa del Cerro recibía un promedio de 50 a 100 visitantes al día, incluyendo entre ellos alumnos de diversas de toda la Comarca Lagunera, así como habitantes y niños de las colonias aledañas.

Detona el clima de inseguridad en el país y en la ciudad de Torreón, ese ambiente se condensó en el punto donde se ubica el museo: en la zona Alianza, en la colonia Durangueña.

Al inicio del 2009, el lugar ya se encontraba abandonado por los visitantes. La zona pasaba por una situación crítica de inseguridad, ya nadie se paraba por el lugar, inclusive habitantes de las colonias contiguas empezaron a marcharse.

“Los tiroteos se escuchaban a diario, vimos y vivimos cosas horribles, permaneció la desconfianza, nos daba miedo”, narró el guía del museo.

Mencionó que de manera constante se escuchaban detonaciones de armas de fuego, “no quedaba más que tirarse al piso, fue aterrador, una etapa muy pesada”.

Héctor, relató un periodo difícil. “Una parte de los trabajadores renunció debido al riesgo que esto implicaba, entre ellos el personal de seguridad”.

Pasaba el año 2009 y ya no se contaba con agentes de seguridad en el lugar, ni del municipio, ya que no había quien quisiera permanecer en las noches, situación que disparó el saqueo de la Casona. “Ya no hubo quien quisiera cuidar la casa, entonces ahí empezaron los robos”.

Empleados cuentan que el museo fue despojado del cableado eléctrico, sustraída la tubería, así como también algunas piezas de exposición y del área de proyección, además de sufrir diversos destrozos.

Se agudizaba el conflicto entre bandos del narcotráfico en el territorio.

Debido a los acontecimientos y por la ubicación primordial del chalet, militares que venían del sur del país decidieron alojarse fuera del inmueble en el periodo del año 2010 hasta marzo de 2014.

El museo cerró sus puertas a principios del año 2010 y para este 2014 el gobierno de Torreón informó que la inseguridad en la zona había disminuido, aunque los habitantes de las colonias no estaban muy convencidos.

En la actualidad, encargados del museo Casa del Cerro buscan restablecer las visitas. Al inmueble anexaron una sala de galería de exposición temporal, con muestras de pintura, fotografía y escultura, entre otras actividades artísticas.

Tratan de regresar a los visitantes, sobre todo aquellos jóvenes y niños que habitan las colonias aledañas.

De todos estos hechos de inseguridad, el museo abrió un espacio donde narra estos sucesos como parte de la historia de la ciudad.

Cabe destacar que en este año 2014, con una inversión de un millón 500 mil pesos, provenientes del Presupuesto de Egresos de la Federación, a través del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, inició en febrero el proyecto de remodelación de los espacios de la casona.

Las instalaciones han cambiado. Las salas cuentan con un sistema de iluminación moderno, la pintura es fresca y algunos muebles como el comedor principal son nuevas piezas de exhibición.

El patio trasero mantiene el mismo aspecto de abandono que el resto de las casas vecinas. “El museo se acaba de restaurar”, admite el responsable sin entrar en detalles.

“Aquí se guarda el alma de la ciudad porque aquí se guarda su historia”, finalizó.