Murió ayer el investigador Federico Solórzano Barreto

El destacado académico de la Universidad de Guadalajara falleció a los 92 años de edad; su colección agrupa más de 9 mil 500 fósiles.
Hoy se le brindará un homenaje.
Hoy se le brindará un homenaje. (Especial)

Guadalajara

Federico Adolfo Solórzano Barreto, ingeniero químico y uno de los más destacados paleontólogos del país, murió ayer a los 92 años de edad. El maestro emérito y doctor honoris causa de la Universidad de Guadalajara (UdeG) será homenajeado hoy en el Paraninfo de esa institución universitaria a las 12:00 horas.

Isabel Orendain, directora del Museo de Paleontología de Guadalajara que lleva el nombre de su fundador —el propio Solórzano Barreto— dice que el destacado investigador tenía varios meses enfermo. “Ya se encuentra descasando en paz. Es una tristeza compartida entre todo el equipo que trabaja en el recinto del cual fue fundador. Mucho de lo que sabemos se lo aprendimos a él, y no nos queda más que seguir trabajando para que su legado siga dando frutos. Las colecciones que dejó y que forman parte del museo son únicas en el país y deben ser estudiadas”, comentó.

Por su parte, Tonatiuh Bravo Padilla, rector de la UdeG, comentó que Solórzano Barreto “fue muy respetado por todos sus colegas y alumnos. Se formó al calor de los primeros años de la universidad del siglo XX, y realizó una gran obra en el campo de la paleontología y la historia nacional. Recibió diversos premios, como el Jalisco 1992, además de ser maestro emérito y doctor honoris causa por la UdeG. Por eso le realizaremos este domingo un homenaje abierto al público”.

El académico también dijo que esperan que amigos, alumnos y personas que conocieron al investigador asistan hoy a la ceremonia en donde se recordará su trayectoria.

Patricia Urzúa, directora del Museo de Arte Raúl Anguiano, de Guadalajara, recordó que “Federico fue una persona dedicada ciento por ciento a la investigación de la paleontología y la historia. Tiene una colección única en el mundo. Cuando estuve en el Museo Regional de Guadalajara, me daba clases de paleontología y utilizaba como ejemplo piezas de su colección. Era un hombre muy entregado a su labor sin afán de protagonismos. Era honesto consigo mismo. Si le preguntabas algo, él siempre contestaba en buen estado de ánimo. Su muerte deja una huella imborrable en la historia de la ciudad”, subrayó.

Estudioso hasta el fin

Federico Adolfo Solórzano Barreto nació el 27 de septiembre de 1922 en Guadalajara. Cursó la carrera de ingeniero químico farmacobiólogo en la UdeG, y cursos de especialización en Arqueología, Geología, Física, Paleontología, Paleoantropología e Historia.

Fue socio fundador de las sociedades de Geología y Mineralogía, y de Ciencias Naturales de Jalisco; miembro de las sociedades Mexicana de Geografía y Estadística y de Paleontología. Impartió cátedra en las facultades de Filosofía y Letras, Ingeniería y Geografía, y en la Escuela Normal Superior.

Investigador de tiempo completo en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desde 1973, fue curador, subdirector y director de Paleontología y Prehistoria en el Museo Regional de Guadalajara del INAH.

Por su labor educativa en las áreas de las ciencias sociales y químicas, fue reconocido por la UdeG con las preseas José María Vigil (1987) y Fray Antonio Alcalde. En 1990 recibió el Premio Jalisco en Ciencias y en 1992 el Quetzalcóatl, otorgado por el Instituto Jalisciense de Antropología e Historia.

El 25 de septiembre de 2014 el Museo Regional de Guadalajara y el de Paleontología le hicieron un homenaje. En aquella ocasión Solórzano Barreto dijo sentirse agradecido por el homenaje recibido: “Sigo revisando fósiles que me llevan a la casa. Lo último que me llegó es una arcada superciliar que se parece mucho a una arcada de un hombre de Neanderthal. Eso parece; todavía falta estudiarla mucho para concluir si realmente es eso o no”, comentó con la jovialidad que le caracterizaba.

La colección de piezas que logró reunir y que se encuentran resguardadas en el Museo de Paleontología de Guadalajara es muy amplia: tan solo la parte clasificada asciende a 9 mil 500 fósiles del pleistoceno —de los cuales 95 por ciento son de mamut y de caballo—, además de una vasta serie de rocas y minerales y otra de cráneos humanos.

Actualmente el Museo de Paleontología de Guadalajara mantiene relación con el Museo de Ciencias Naturales de Kaarlsruhe y la Universidad
de Heidelberg en Alemania, así como el New México Museum of Natural History and Science de Albuquerque, instituciones que han estudiado la colección del paleontólogo fallecido.