Murió Tranströmer, el poeta al que todos querían

Fue el primer bardo galardonado con el premio después de la polaca Wislawa Szymborska, en 1996.
El autor de El cielo a medio hacer al recibir el reconocimiento de la Academia Sueca, hace cuatro años.
El autor de "El cielo a medio hacer" al recibir el reconocimiento de la Academia Sueca, hace cuatro años. (Anders Wiklund/EFE)

Berlín

El premio Nobel de Literatura de 2011, Tomas Tranströmer, falleció el jueves pasado, informó la Academia Sueca. “Estamos tristes por la pérdida del poeta sueco Tomas Tranströmer, quien murió a los 83 años”, señaló en Twitter al confirmar la noticia que minutos antes avanzaba la prensa local.

Además de poeta era psicólogo, y en una época se dedicó a la rehabilitación de delincuentes juveniles. En 1990, sufrió una apoplejía que le causó dificultades en la expresión oral, pero siguió escribiendo.

La obra de Tranströmer, a quien alguna vez el diario Aftonbladet calificó como  “el poeta al que todos querían”, ha sido traducida a cerca de 50 idiomas, entre ellos el español, y entre otros galardones importantes había recibido los premios Bonnier para la Poesía, el Neustadt y el Petrarch de Alemania.

“A través de sus imágenes condensadas y traslúcidas nos ha dado un acceso fresco a la realidad”, argumentaba la Academia Sueca en su decisión de conceder el Nobel a Tranströmer. Fue además el primer poeta galardonado con el Nobel después de la polaca Wislawa Szymborska en 1996, y sucedió al escritor peruano Mario Vargas Llosa.

El accidente cerebral sufrido en 1990, dejó reducida el habla y la movilidad del escritor, por lo que la tradicional lectura que cada año hace en la Academia Sueca al laureado en Literatura, consistió, en su caso, en un acto de homenaje al que asistió en silla de ruedas, acompañado por su mujer Mónica.

Amor a la naturaleza

La producción literaria de Tranströmer tuvo como foco una poesía centrada en la vida diaria y la naturaleza desde su primer libro. Tranströmer se convirtió prácticamente desde su debut en una de las referencias literarias obligadas del mundo escandinavo. Poco después de la aparición de 17 poemas, éste empezó a considerarse uno de los libros de poesía más importantes de los años cincuenta.

Desde entonces, su obra creció continuamente, con sucesivos títulos como Secretos en el camino, Tañidos y huellas o Ver en la oscuridad.

“Y todo sin respuesta y violento, como cuando el teléfono suena en la oscuridad”, escribió en uno de los poemas de Secretos en el camino, libro publicado en 1954.

Aún antes de recibir el Nobel, su obra había sido traducida a cerca de 50 idiomas, entre ellos el español.

Entre sus libros que se pueden leer en español están El cielo a medio hacer (editorial Nórdica) y Para vivos y muertos (Hiperión). El cielo a medio hacer es una antología que recoge buena parte de la trayectoria poética de Tranströmer desde 17 poemas.

Tranströmer escribió también haikus, un tipo de poema originario del Japón en el que, en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, se procura reproducir un instante de la naturaleza. El laconismo y la economía de medios que caracteriza su obra se compagina muy bien con ese género que es de una alta exigencia formal.

“Es como si con tres líneas se inventara otra vez la bóveda celeste”, dijo el escritor sueco Aris Fioretto sobre los haikus de Tranströmer, en parte reunidos en La gran incógnita (2004). Sus haikús, sin embargo, no tienen siempre una relación directa con la naturaleza sino también con momentos vitales de los individuos.

Dentro de su obra, destaca La góndola (1996) que llegó a vender en su edición sueca 30 mil ejemplares, algo poco frecuente para un libro de poemas.

El autor que hizo algunas traducciones literarias a su idioma, en Visión de la memoria escribió la siguiente reflexión: “Mi vida. Cuando pienso estas palabras veo frente a mí un rayo de luz. En una aproximación mayor, el rayo de luz tiene la forma de un cometa, con cabeza y cola. La extremidad más intensa, la cabeza, es la infancia y los años de crecimiento. El núcleo, su parte más densa, es la más temprana infancia, en la que los rasgos más importantes de nuestras vidas se definen”.

Su compromiso con la vida, la mirada aguda y contemplativa sobre la vida cotidiana o el amor por las metáforas y las imágenes se traslucían en esas páginas, escritas por un autor que fue el poeta extranjero más traducido en Estados Unidos después de Pablo Neruda.

Tranströmer recibió en octubre de 2012 un multitudinario homenaje en Madrid, que contó con la asistencia de otro premio Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa.

Con música de piano al fondo, autores españoles quisieron reivindicar la obra de Tranströmer leyendo algunos de los versos cálidos y misteriosos de un poeta y psicólogo que durante años, trabajó en la prisión de Roxtuna, en Linköping, rehabilitando a jóvenes delincuentes.

CAPRICHOS

Oscurece en Huelva: palmeras  

cubiertas de hollín.

El silbido del tren

agita murciélagos blancos de

plata.

Las calles han estado llenas

de gente

y la señora que se apura entre

la multitud

pesa con cautela la última luz

del día

en la balanza de sus ojos.

Las ventanas de las oficinas

están abiertas. Aún se oyen

las fuertes pisadas del caballo

allí dentro.

El viejo caballo con cascos de

sellos de hule.

Sólo después de medianoche

se vacían las calles.

Finalmente, todas las oficinas

se vuelven azules.

Allá arriba en el espacio:

trota en silencio, centelleante

y negro,

desatado e invisible,

el jinete caído:

Hay una nueva constelación que

yo nombro “El Caballo”.


CUADRO DEL TIEMPO

El mar frío de octubre refleja

su aleta dorsal de espejismos.

No hay nada que recuerde

el vértigo blanco de las regatas.

Una luz de ámbar sobre el pueblo,

del que huyen lentamente los

sonidos.

El jeroglífico de un ladrido yace

pintado

en el aire sobre el jardín,

donde el fruto amarillo es más

listo

que el árbol y se deja caer.


“Poemas de Traslaciones. Poetas traductores” 1939-1959, (FCE, 2011), traducción de Homero Aridjis.