Murió Guillermina Bravo, alma de la danza mexicana

La veracruzana fue un gran baluarte en nuestro país como bailarina, coreógrafa, maestra y fundadora de instituciones.
Ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1979.
Ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1979. (Paola García)

México

Ayer por la noche falleció la bailarina y coreógrafa mexicana Guillermina Bravo. Decana de la danza en México, Bravo (quien murió a una semana de cumplir los 93 años de edad) fue codirectora y fundadora, junto con Ana Mérida, de la Academia de la Danza Mexicana, y constituyó, junto con Josefina Lavalle, la Compañía de Ballet Nacional en la Ciudad de México en 1948, la cual llevó a Querétaro desde 1991, donde estableció también el Centro Nacional de la Danza Contemporánea.

Nacida en Chacaltianguis, Veracruz, el 13 de noviembre de 1920, inició sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música y en la Escuela Nacional de Danza, en donde destacó por su versatilidad.

En 1940 fue invitada a participar como bailarina con el Ballet de Bellas Artes. Tras haber triunfado como ejecutante con la puesta en escena La coronela, colaboró también con coreógrafas como Ana Sokolow y Waldeen.

Considerada por la crítica especializada como un sinónimo de la danza modernista y referente obligado de la danza contemporánea en México, Bravo cuenta con alrededor de 57 montajes de su autoría.

Ganó múltiples reconocimientos, como los premios José Limón (1989) y el Nacional de Ciencias y Artes (1979); para honrar su importante trayectoria, en 1993 las autoridades del Festival de Danza en San Luis Potosí crearon el premio que lleva su nombre. En 1994 fue nombrada Creadora Emérita dentro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Bravo se destacó lo mismo por hacer coreografías con temas nacionalistas que urbanos; mágicos y sobre rituales indígenas, que sobre comportamiento humano e indagaciones épicas, históricas y literarias. Además abordó de diferentes maneras la exploración del espacio escénico por medio de formas geométricas y lucha de
opuestos, entre otros aspectos de su obra diversa.

Entre las aportaciones sustanciales de Guillermina Bravo se encuentra haber impulsado la técnica Graham en la formación de bailarines mexicanos. Dicha técnica fue concebida por la coreógrafa estadunidense Martha Graham, quien rompió los cánones de la danza clásica; se basa en el trabajo de piso y de pelvis, y considera la inhalación y exhalación como los motores del movimiento.

Claudia Lavista, directora de la compañía de danza Delfos, lamentó la noticia de la muerte de Bravo: "Ella fue la gran abuela, la gran brújula de la danza en el país. Perderla es como cuando se mueren los viejos en las culturas indígenas, porque ellos son los sabios, son los guías de nuestra cultura. Fue una mujer con mucha inteligencia. Es una pena. Pero, por otro lado, ya estaba grande y ahora está descansando".

Cecilia Lugo, quien es directora de Contempodanza, manifestó encontrarse muy consternada porque, a pesar de que Bravo ya estaba mal y enferma, "siempre duele la partida de la gente que quieres. Bravo deja un legado enorme. Se le agradecerá de por vida.

"Guillermina forjó un camino con trabajo, amor, disciplina y mística, lo que es un precedente para las generaciones posteriores. Me siento muy unida a ella desde que soy profesora y coreógrafa, de ahí que me da mucha pena esta noticia", añadió Lugo.

Por su parte, José Rivera, director de la Cebra Danza Gay, explicó que Bravo representa el tronco de la danza: fue maestra de Raúl Flores Canelo y de mucha gente más. A partir de su trabajo se desprendieron muchos coreógrafos y bailarines que se desarrollaron con éxito en esta disciplina: "Es una pilar en América Latina".

Para Rivera, quien fue alumno de Raúl Flores Canelo y que, por lo tanto, se siente indirectamente tocado por las enseñanzas de Guillermina, tres de las obras más representativas de esta coreógrafa fueron El llamado, Constelaciones y danzantes y El águila, las cuales le emocionaban profundamente por la música, la fuerza de sus 20 bailarines en escena y los trazos coreográficos que Bravo diseñó.

Cecilia Appleton, directora de Contradanza, dijo estar totalmente impresionada: "La maestra dejó un gran legado, un lenguaje. Su tenacidad y la relación que mantuvo con el arte fueron, por fortuna, una postura social y política importante para los bailarines de las siguientes generaciones.

"Ella siempre defendió la danza, la difusión de la disciplina, a los bailarines y su trabajo, y luchaba por el bien de la danza: insistía a los políticos en ayudar y sostener el trabajo dancístico social y financieramente."

Guillermina Bravo es velada desde anoche en su escuela en Querétaro. Hoy se le trasladará a la funeraria Gayoso de Félix Cuevas y aún no hay fecha para que reciba un homenaje en el Palacio de Bellas Artes.

Coreografías destacadas

-El paraíso de los ahogados (1960)

-Estudio núm. 3: Danza para un bailarina que se transforma en águila (1973)

-Estudio núm. 4: Lamento por un suceso trágico (1975)

-Epicentro (1977)

-El llamado (1983)

-Homenaje a Rufino Tamayo (1988)