Muestran todo el sazón del estado de Michoacán

Los asistentes tuvieron la oportunidad de degustar 200 platillos en la décima edición.
Antonina González de Tareiro.
Antonina González de Tareiro. (Especial)

Morelia

Las cocineras tradicionales en México desde el campo y sus fogones de adobe transforman el mundo. Con maíz, frijol, chile y calabaza alimentan a diario a su familia con mucho ingenio para que nunca falte comida en sus mesas además de luz y calor. “Una mujer que no tiene leña en casa no es mujer de hogar”, así lo explicó Cecilia Mancitar Pulido, cocinera de San Juan Parangaricutiro, quien relató por medio de su atole de nurite con chilacaoyteque que las novias de su pueblo buscan la aprobación de su futura familia con esta bebida a base de maíz.

Así como ella, 55 equipos de cocineras estuvieron presentes en el X encuentro de Cocina Tradicional en Michoacán del 4 al 6 de octubre. Los visitantes tuvieron la oportunidad de degustar 200 platillos de las siete regiones michoacanas.

Rescate y habilidades

Con una competencia dividida en cinco categorías, las cocineras vistieron con sus mandiles de gala y su mejor guiso, estos fueron los resultados: “Raíces, el platillo que cuenta una historia”, con 27 propuestas, de las cuales María Roselia Mateo Manzo se llevó el primer lugar con “Laura de avispa de tierra” y seis menciones honoríficas; “Platillo de rescate” con Cecilia Mincitar Pulido y su platillo Konkuítu; “Innovación” con Concepción López Villegas y su relleno de camarón con jocoque de coco; “Nuevo valor” con Miriam Ángel Ornelas de Tareiro por su pescado asado con chile rojo y atole, y el galardón especial “Maestra cocinera” reconociendo el trabajo de Amparo Cervantes con su invención de tres salsas (a base de maíz y charales dorados con una tercera de tomate y cebolla molida) acompañando trozos de aguacate.

En boca del mundo

Antonina González de Tareiro, de Tzintzuntzan platicó con MILENIO para decir lo orgullosa que estaba de haber viajado a Nairobi, Kenia, para representar a sus hermanas cocineras ante la UNESCO cuando fue inscrita la gastronomía mexicana como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. “Todo lo que sé lo aprendí de mi abuela, primero jugando a tortear la masa y después a los doce cocinando; cuando dieron el registro dimos una degustación para 700 personas con aquellos platillos de mi herencia”, expresó.

Benedicta Alejo es otra cocinera tradicional que ha visitado al Vaticano para cocinarle al papa Benedicto XVI llevando consigo un metate, molcajete, cazuelas, ollas y comal de barro de Huáncito además de seis piedras volcánicas del Paricutín y leña para deleitarlo con mole de conejo, atole de ajonjolí, su famoso mole de queso entre otros manjares, mismos que ha llevado este año a Nueva York y Austin, Texas. ”Lo mismo que hago en mi casa todos los días lo fui a hacer allá para que lo prueben y les guste”, comentó Benedicta.