Moscona propone una poesía actual con español del siglo XV

En 'Ansina', la autora presenta 30 textos en los que recurre al ladino para expresarse; su hilo conductor es “la lengua misma”.
La poeta mexicana.
La poeta mexicana. (Jesús Quintanar)

México

El ladino es la lengua que de España se llevaron los judíos tras su expulsión. "Una comunidad que se expresaba en la lengua del siglo XV, y al ser expulsada se la lleva, lo que no tiene nada de extraño: se dispersa por distintos países, mediterráneos y balcánicos, que tienen distintas lenguas, desde latinas como el francés y el italiano, hasta el turco, el búlgaro, el serbio, y se empieza a salpimentar de una serie de palabras de distintas geografías y naturalezas. El ladino es como un camaleón que va tomando los colores de los lugares a donde está viviendo".

La reflexión es de la poeta Myriam Moscona, quien en su más reciente poemario, Ansina (Vaso Roto Ediciones, 2016), ofrece un acercamiento a una lengua que se ha conservado durante cuando menos 30 generaciones, y "si te fijas en nuestros migrantes que se van a Estados Unidos, en la tercera generación ya no hablan el castellano".

"Quise escribir un libro de poesía contemporánea con una lengua del siglo XV, y creo que es tan cercana al español, que no quise que fuera traducida. El hilo conductor del libro es la lengua misma, pero hay distintos temas que tienen que ver con la escritura, con la ciencia, que tienen un ojo abierto y otro cerrado", asegura la poeta.

Moscona ya había desarrollado ese interés, como en la novela Tela de sevoya; el poemario, integrado por 30 piezas, se acompaña de un glosario ladino-español para facilitar la lectura.

Mirada contemporánea

Proveniente de una familia búlgara sefardí, Moscona escuchaba el judeoespañol de boca de sus abuelas, que llegaron a México con todas las historias de la posguerra, en una migración involuntaria. Hablaban ese español arcaico y se comunicaban con palabras que terminaban por resonar en su oído cuando las escuchaba fuera de casa.

"Tienes que tomar en cuenta que la lengua nativa de estos hablantes no tiene nada que ver con el español, nada. Así que la biografía del ladino es muy particular: siempre digo que es la infancia de mi lengua y la lengua de mi infancia, y hay muy pocas lenguas vivas que pueden tener el privilegio del castellano actual de poder ver como dentro de una bola de cristal su infancia: el español naciente".

Palabras como "nadien", "mezmo", "ansina", "haiga" o "trujeron" suelen formar parte del lenguaje de los indígenas en México, las que suelen ser consideradas una incorrección, cuando no es más que la lengua que se trajeron los primeros pobladores a América.

"Un señor alguna vez me dijo en judeoespañol: 'El ladino es un hilico de seda que nos mantiene yuntos'. El poder de una lengua es tremendo. Era el único elemento vivo que podía mantener junta a una comunidad dispersa. Ese es el aglutinante, el pegol en su amor a España.

El poemario se presenta mañana, a las 18:30, en la Capilla Alfonsina (Benjamín Hill 122, col. Condesa). Comentan: Hernán Bravo Varela, Nicolás José, Javier Taboada y la autora, con una lectura de Jaime Tiktin.