Monterrey, sede de la manifestación que evocó Madero en libro

Este acto, donde murieron ocho personas, fue consignado por periódicos locales y nacionales.
El grupo oficial conmemoraba la Toma de Puebla de 1867.
El grupo oficial conmemoraba la Toma de Puebla de 1867. (Especial)

Monterrey

En un hecho inusitado para el Monterrey de comienzos del siglo XX, un choque de manifestantes termina con ocho muertos a unos pasos de la Plaza Zaragoza, un movimiento que años después sería recordado por el propio Francisco I. Madero.

A este episodio, sucedido el 2 de abril de 1903, se le considera como la primera manifestación estudiantil, no sólo para Nuevo León sino de México, refiere el cronista Daniel Sifuentes Espinoza.

Este hecho no pasaría desapercibido para los diarios locales y nacionales. Siete años después, Francisco I. Madero, entonces candidato de oposición al régimen de Porfirio Díaz, haría mención a este episodio en su visita a Monterrey.

“Fue un movimiento que está en contra a las políticas de (Bernardo) Reyes, donde la peor parte la sacó el grupo de oposición”, refirió el cronista de la colonia Independencia.

ENCUENTRO A BALAZOS

A inicios de 1900 se acostumbraba que cada 2 de abril se conmemorara el triunfo de Porfirio Díaz con la Toma de Puebla.

Monterrey en 1903 era una ciudad que se limitaba a lo que hoy conocemos como primer cuadro de la ciudad, al norte apenas llegaba a la Calzada Madero mientras que al oriente el límite lo marcaban los terrenos aledaños a la Fundidora.

La festividad de ese año fue diferente. El clima político estaba dividido y eso se percibió. El frente oficial y el opositor se encontraron al llegar a la hoy Plaza Zaragoza.

Los oficiales apoyaban la administración del padre de Alfonso Reyes, mientras que los opositores pedían un cambio en el timón del Gobierno de Nuevo León.

La prensa oficial de aquellos años señaló que los opositores habían detonado un arma de fuego, y por ello a los policías “no les quedó de otra” que abrir fuego contra la “muchedumbre”.

El resultado fue ocho muertos y más de sesenta heridos, en un acto de estudiantes y maestros.

“Fue un hecho que no pasó desapercibido para el resto de México, hoy podemos tomar como referencia Ayotzinapa pero en esa fecha alarmó como lo habían sucedido las represiones a los intentos de huelga en el país”, indica.

El aire de cambio estaba presente en Nuevo León, ocasionando la participación de personajes como Catarino Garza, quien desde principios del siglo XX buscaba un cambio a las políticas del estado.

La represión vivida en Monterrey en 1903 cambió la perspectiva de Francisco I. Madero en la política, un hecho que registró de la siguiente manera en su libro La sucesión presidencial, publicado en 1910.

“Ese indiferentismo criminal, hijo de la época, vino á recibir un rudo choque con los acontecimientos de Monterrey el 2 de abril de 1903. Hasta aquella época permanecí casi indiferente á la marcha de los asuntos políticos, y casi casi a la campaña política que sostenían los neoleoneses, cuando me llegaron noticias del infame atentado de que fueron víctimas los oposicionistas al verificar una demostración pacífica”, expresó el cronista.