Monterrey y su futuro, la ciudad que nos espera

Investigadores, arquitectos y escritores contaron a "MILENIO Monterrey" lo que vislumbran para la zona conurbada y sus pobladores el próximo siglo.
Una población de al menos 20 millones de habitantes, la existencia de altos edificios y la ampliación de la zona urbana es parte de lo que prevén los expertos consultados.
Una población de al menos 20 millones de habitantes, la existencia de altos edificios y la ampliación de la zona urbana es parte de lo que prevén los expertos consultados. (Ilustración: Mariano Espinosa)

Monterrey

Desconocemos si en 100 años más habrá autos voladores, si los celulares serán desplazados por otros aparatos o, incluso, cuál será el papel que desempeñará el internet en nuestras vidas. Sea cual sea el escenario, esperemos que el Cerro de la Silla siga como el testigo presencial de la historia.

Al conmemorarse ayer el 418 aniversario de la fundación de la ciudad metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, valdría la pena preguntarse cómo será la vida de los regiomontanos en el futuro.

MILENIO Monterrey convocó al investigador Camilo Contreras, al arquitecto Jorge Galván así como a los escritores Luis Valdez y Fernando Galaviz para que nos describieran cómo se imaginan a la ciudad dentro de un siglo.

El escenario puede ser positivo o negativo: una ciudad que por fin puso orden a su crecimiento y donde su ciudadanía se volvió más participativa en la toma de decisiones; o bien, que continúo con sus mismos vicios y errores para convertirse en una entidad sin pies o cabeza.

El tiempo está corriendo pero desde hoy podemos apreciar cómo se va construyendo –o destruyendo- el Monterrey del futuro.

CRECIMIENTO VERTICAL

El arquitecto Jorge Galván, director del programa académico de Arquitectura en el Centro Roberto Garza Sada (CRGS) de la Universidad de Monterrey, visualiza una ciudad que invariablemente seguirá creciendo hasta convertirse en una megalópolis.

Desde su perspectiva, la población seguirá llegando gracias a la continua actividad económica que se genera no sólo en la capital del estado sino en sus municipios metropolitanos. No es difícil imaginar, advierte, que se convertirá en un monstruo de 20 millones de habitantes para el año 2114.

 “Definitivamente seguirá creciendo en población, debido a la actividad económica y al ingreso de nueva población al área metropolitana. No es difícil imaginar que la población (de Monterrey) será una megalópolis que rebasará los 20 millones de habitantes, para ese entonces intercomunicada con otras ciudades periféricas”, apunta.

Una de las visiones que ofrece es que la ciudad ya habrá asimilado el estilo de vivienda vertical, hoy apenas esbozado en algunos sectores del área metropolitana.

Si bien cien años son mucho tiempo para imaginarnos qué tipo de tecnología suplirá a las que hoy nos parecen tan comunes, lo que desde hoy algunos desean es que la ciudad pueda presumir ser una de las más sustentables de América Latina.

“Dudo que se sigan utilizando los automóviles particulares como medio de transporte, será totalmente incosteable. Espero que para ese entonces revaloremos nuestras áreas verdes urbanas y Monterrey, ahora una de las ciudades con mayor desarrollo económico, sea para ese entonces también la más sustentable de Latinoamérica”.

Si hoy tenemos algunas muestras representativas de la arquitectura antigua en la capital, el director del programa académico de Arquitectura en el Centro Roberto Garza Sada considera que para dentro de cien años “serán pocas las casas e inmuebles antiguos” los que permanecerán.

Sólo inmuebles emblemáticos como el Obispado o las iglesias de algunos cascos históricos municipales seguirían en pie, como vestigios de lo que alguna vez fue la arquitectura de esta ciudad.

 RELACIÓN CIUDADANÍA Y PODER

Para el investigador del Colegio de la Frontera Norte, Camilo Contreras, habría dos panoramas para el Monterrey del futuro sobre su sociedad y la relación con el poder.

Por una parte, dijo, es promisorio que hoy en día aparezcan actores sociales que abogan por temáticas como la movilidad en bicicleta, conservación de áreas verdes y respeto a los derechos humanos, tendencias que podrían mantenerse o incrementarse al futuro.

Esto se contrapone por un círculo vicioso que la clase política no parece querer cambiar en materia de cerrar espacios para la misma ciudadanía o de seguir buscando el negocio en las políticas públicas.

“Esta ciudad se caracteriza por una relación de fuerzas muy asimétricas entre lo social, lo político y lo económico. Si proyectamos esto a 15, 20 o cien años, de que el poder político está viciado, trabajando para los propios intereses de partidos y de la élite, creo que habrá pocos espacios para lo que no es rentable, como la cuestión ambiental o cultural”, expone el colaborador de MILENIO Monterrey.

La migración es un tema presente que sería parte del futuro de la metrópoli. En este tema se esperaría que en un futuro las diferentes culturas compartan su modo de vida con las tradiciones que hoy denominamos como propias de un regiomontano.

Sin embargo, para el investigador es la clase política la que difícilmente ofrece pistas para cambiar, no para cien años sino en el futuro inmediato como lo son las elecciones próximas del 2015.

“Hoy es notorio que el prestigio de la clase política está por los suelos. Se siguen reproduciendo las mismas normativas para que esto se mantenga. Podrá haber reformas y cambios pero aún no es suficiente el hastío de la gente; hoy cada sexenio se repiten los mecanismos clientelares pero no creo que sólo por el hastío de la gente se pueda cambiar”, dijo Contreras.