Monterrey, escaparate para las editoriales independientes

En la metrópoli existen al menos 30 firmas que buscan ofrecer nuevas historias y formatos literarios, aseguran los novelistas y dramaturgos.

Monterrey

Desde hace algunos años Monterrey vive una efervescencia editorial que se ha traspasado de las instituciones oficiales a las acciones emergentes.

Las editoriales independientes forman un mosaico variado, las hay de ediciones lujosas hasta las artesanales, de poesía local o que llegan gracias a traducciones. Existen las coediciones con alguna institución o las que van libres y sin ataduras.

El fenómeno ofrece varias lecturas, según editores y autores consultados por MILENIO Monterrey.

FORMAR EMPRESAS CULTURALES

A la luz que otorgan las editoriales independientes también resalta la sombra editorial que ha llegado a instituciones públicas y privadas.

Hasta hace unos años había una producción editorial generada desde el Archivo General del Estado, municipios como Santa Catarina o Guadalupe, u organismos como el Consejo para la Cultura y las Artes del estado (Conarte) y el Fondo Editorial Nuevo León.

Ya fuera por las crisis económicas o recortes a programas culturales, la oferta editorial institucional ha disminuido.

“Es importante el momento, aunque hay que tener cuidado que éstos esfuerzos no se vuelvan un outsourcing cultural, que frente a los recortes presupuestales en cultura de las instituciones, la oferta se genere sólo de las editoriales independientes”, explica Carlos Lejaim Gómez, quien junto a Frank Blanco y Alejandro Vázquez generaron el sello An.alfa.beta.

En la ciudad existen al menos 30 sellos considerados independientes, entre ellos 27 Editores, Vaso Roto, Regia Cartonera, Atrasalante, Acero, la Mancunspia, Oficio y An.alfa.beta.

Antonio Ramos Revillas, quien junto a Orfa Alarcón generaron 27 editores, resalta la variedad de estilos, contenidos y lectores.

Aseguran que su satisfacción es en el sentido moral.

“Se tiene un ingreso moral, podríamos decirlo así, porque nos satisface el trabajo, editar. Quien ha visto el trabajo de editor y entras a los circuitos de distribución y difusión pues ya no quieres salir, más que económico sí hay un ingreso de satisfacción por lo que haces”.

En opinión del Víctor Barrera Enderle, hace años se hablaba del bloque conformado por los sellos editoriales trasnacionales y su imposibilidad de acceder a ellos, pero hoy el juego ha cambiado.

“Hace unos años hablábamos de ésta hegemonía radical de las editoriales internacionales y de repente empiezan a surgir las editoriales independientes, quienes tienen esa posibilidad de arriesgar, porque son un riesgo en sí, están apostando por contenidos diferentes”, apunta.

Para Guillermo Quijas, director de Almadía, es un hecho que el público lector está exigiendo nuevas historias y formatos literarios.

“Hoy las generaciones están interesados en nuevas dinámicas, en buscar otro tipo de libros. Si tu vas a una librería en general y ves las novedades editoriales generalmente encuentras el mismo tipo de libro, puede cambiar un poco el personaje pero es la misma historia”, señala.