Moderniza la Sogem su Escuela de Escritores

Comenzó como un reforzamiento de la estructura; sin embargo, se convirtió en una reconstrucción parcial, dedicada sobre todo a los salones de clase.
“El edificio estaba en completo abandono”,  explica Lorena Salazar, presidenta de la sociedad.
“El edificio estaba en completo abandono”, explica Lorena Salazar, presidenta de la sociedad. (Alberto Moreno Guzmán)

México

Por poco más de un año estuvo en obra el edificio ubicado en la esquina de Héroes del 47 y la cerrada Eleuterio Méndez, en Coyoacán, que a principios del siglo XX perteneció al poeta José Juan Tablada y en donde funcionan dos teatros (el Enrique Lizalde y el Rodolfo Usigli), las oficinas de Paso de Gato y la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem).

Lo que se planeó como un reforzamiento de la estructura se convirtió, dadas las condiciones del inmueble, en una reconstrucción parcial, dedicada sobre todo a la parte de los salones de clase, que fue modernizada. Se invirtieron en ello casi 17 millones de pesos.

Explica Lorena Salazar, presidenta de la Sociedad: “El edificio estaba en completo abandono, ya que el poco mantenimiento que tuvo se limitó a resolver asuntos inmediatos sin tomar en cuenta que esas reparaciones podrían acarrear, como sucedió, problemas posteriores. Además era poco funcional, ya que su edificación no fue planeada para un plantel escolar”.

Como se sabe, en los años ochenta el edificio fue donado por el Sindicato de Actores Independientes (que se estaba disolviendo) a la Sogem. La escuela abrió sus puertas en enero de 1987; su primer director fue el dramaturgo Alejandro César Rendón. La dirige ahora la escritora y directora de cine Elsie Méndez Baillet.

Lorena Salazar, presidenta de la Sogem, explica la obra.

—¿Cuáles son las características actuales del edificio?

—Tenemos cinco aulas muy amplias, tres de ellas, susceptibles a convertirse en dos por medio de una simple cortina corrediza. Existe otra aula que puede y seguramente se utilizará como auditorio por su capacidad. Esta aula tiene una terraza propia. Tenemos los sanitarios para damas y caballeros en perfecto estado y con servicio de agua automático. Está la cafetería que, al igual que la terraza mencionada anteriormente, tiene una excelente vista; y oficinas, dirección, biblioteca y sala de maestros con sus servicios correspondientes. La capacidad es para doscientos alumnos.

—¿Qué significa para la Sogem la Escuela de Escritores?

—Es la única sociedad en el mundo que tiene una Escuela de Escritores. Lo vemos como la oportunidad de brindar a nuestros compañeros los conocimientos necesarios para que desempeñen una actividad para la que nacieron porque, definitivamente, el artista nace artista, pero le va mejor en la vida si cuenta con elementos que faciliten su trabajo.

Actualmente la escuela funciona de cinco de la tarde a nueve de la noche. Por el número de solicitudes que se tienen para el nuevo ingreso, se valora la posibilidad de abrir un turno matutino.

La hermandad en la escritura

Gerardo de la Torre llegó a la Escuela como maestro en 1989. Acepta que las condiciones de hace un año eran difíciles, “no solo por el desastre que eran muros, techos y baños, sino sobre todo por las condiciones inseguras del edificio”. Dice que en cualquier momento “podía derrumbarse un muro o desplomarse un piso completo, lo cual nos hubiera llevado a un funeral en vez de a clases”. Considera que la intervención era indispensable.

Recuerda De la Torre el compromiso de la Sogem de mantener en buen estado los inmuebles. “El remozamiento del edificio que aloja la escuela se funda en ese compromiso. En primer término se trataba de salvar el edificio escolar. Cuando se vio que necesitaba algo más que una mano de gato, digamos la reconstrucción de algunos sectores, se optó por combinar la antigüedad del conjunto arquitectónico con el aspecto moderno de la Escuela, que se halla en el centro del complejo.”

Según De la Torre, en efecto hasta hace unos meses “éramos la única sociedad autoral que contaba con una escuela; entiendo que una sociedad argentina abrió una hace poco, pero somos vanguardia”.

Amplía: “Contamos también con una emisora en internet, Radio Sogem, y quizá pronto podamos poner en marcha una empresa editorial. Esto nos prestigia entre las sociedades autorales del planeta y en el ámbito nacional. Digamos que fortalece nuestra capacidad de negociación con las empresas y las instituciones involucradas en el arte y la cultura, y también con quienes legislan en esas zonas de la vida nacional. Además, con sentido generoso, mediante la escuela compartimos nuestra experiencia profesional. Estamos pasando la antorcha, creando relevos en distintas disciplinas. Nuestros egresados están en el cine, en la tele, en los escenarios teatrales y desde luego tienen presencia importante en la literatura.

—¿Qué planes hay ahora?

—Lo primero, después de un año difícil en aulas prestadas y dispersas, es recuperar el espíritu de cuerpo, la hermandad en la escritura, la solidaridad y el intercambio entre las chicas y chicos de los distintos grados. Por otra parte, pretendemos ampliar el catálogo de cursos y talleres libres. Por ejemplo, algunos compañeros de la rama de cine ya preparan un taller de cinematografía que, aparte del guión, abarca aspectos de producción, realización, edición y demás.