Minería encabeza ventas en ferias libreras

La Caniem ha desarrollado una serie de esfuerzos para conocer a ciencia cierta los resultados de sus agremiados en distintos encuentros editoriales.
Pese a los números, en la Caniem se habla de una industria estancada, sobre todo porque uno de los objetos más prescindibles es el libro.
Pese a los números, en la Caniem se habla de una industria estancada, sobre todo porque uno de los objetos más prescindibles es el libro. (Nelly Salas)

México

Suele decirse, hasta el lugar común, que las ferias del libro son más una oportunidad para la difusión de los libros, que una verdadera posibilidad de ventas: se logra sacar los acervos de cada uno de los sellos editoriales, lo que no siempre sucede cuando se distribuyen entre las librerías, incluso acotadas por la necesidad de darle juego a las novedades que se publican cada año en la industria editorial mexicana.

Sin embargo, desde la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) también se han desarrollado una serie de esfuerzos para conocer a ciencia cierta los resultados de la participación de sus agremiados en distintos encuentros editoriales, a excepción de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, de la que no cuentan con cifras.

De esa manera, la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería tuvo una facturación en 2014 de alrededor de 20 millones 837 mil pesos, a la que le siguió la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (Filij), que estuvo cerca de alcanzar los 18 millones de pesos.

En el esquema desarrollado dentro de la Caniem se reconoce que la Filij rompe con las cifras de lectura que existen en México: a lo largo de sus 11 días de actividades, alrededor de 350 mil personas recorren los pabellones situados en diferentes espacios del Centro Nacional de las Artes (Cenart), dentro de un esfuerzo que demuestra cómo “muchos padres y madres ven en ese encuentro un vehículo para el desarrollo de sus hijos”, de acuerdo con el diagnóstico realizado dentro de la Cámara.

Más allá de lo que ha representado para el impulso de la literatura para niños y jóvenes en nuestro país, la Filij también representa uno de los encuentros más importantes para la industria editorial mexicana, siendo la feria especializada más importante de México y, sobre todo, en desarrollo permanente, según las cifras de la Caniem.

Circuito de altibajos

De acuerdo con datos elaborados desde la Coordinación de Información Estadística de la Caniem, en 2009, la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil facturó poco más de 7 millones de pesos; un año más tarde la cifra subió a los 9 millones, en 2011 fueron casi 12 millones y medio de pesos, 16 millones en 2013, hasta llegar casi a los 18 millones: casi un 13 por ciento más con respecto

Una de las variables reportadas dentro del análisis de la Caniem es el del total de ejemplares vendidos, alrededor de 185 mil durante los 11 días de feria, siendo los días domingo cuando más libros se vendieron: el último domingo, el 16 de noviembre se reportó una facturación de tres millones 500 mil pesos.

En 2014, la Fil de Minería fue la que más facturó, cerca de 21 millones de pesos: a la Filij le siguió la Feria Internacional del Libro del Zócalo, con más de 13 millones de pesos, el Gran Remate de Libros en el Auditorio Nacional con poco más de 12 millones y de ahí el salto cuantitativo es muy grande con respecto a otros encuentros editoriales, mucho más regionales, como la Feria del Libro en Ciudad Juárez, con ventas por 2 millones 238 mil pesos. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara suele manejar sus propias encuestas entre las editoriales participantes, si bien pocas son las cifras que se dan a conocer: en la edición de 2014, por ejemplo, se habló de la participación de mil 945 editoriales de 44 países.

En el encuentro se reunió a poco más de 20 mil profesionales del libro y 282 agentes literarios, que hicieron un estimado de más de tres mil citas de negocios y un volumen estimado de 41 millones de dólares, si bien no se llega a especificar cómo se distribuyen esos recursos.

Entre "un six" y los libros

tLa Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) suele trabajar un documento para conocer el estado del libro en un periodo determinado, aunque al público en general solo se dan a conocer como Indicadores de la Actividad Editorial del Sector Privado en México, siempre del año anterior: en diciembre pasado presentaron lo que sucedió en 2013.

En el documento se establece que la producción editorial en 2013 fue de 30 mil 600 títulos, con alrededor de 340 millones de ejemplares, de los cuales el sector privado produjo 145.7 millones. En valor de facturación de ediciones impresas casi se llega a los 10 mil 900 millones de pesos, una variación de 4.6 por ciento entre 2012 y 2013.

Pese a los números, en la cámara se habla de una industria estancada, sobre todo porque uno de los objetos más prescindibles es el libro: no podemos dejar de comprar comida o ropa, pagar renta, pero los libros quedan en un cajón; incluso, su actual presidente, José Ignacio Echeverría llegó a asegurar que “los mexicanos prefieren comprar un six de cerveza que un libro”.