REPORTAJE | POR ALBERTO ROBLEDO CERVANTES

Un adiós ensordecido por las balas

El guitarrista Rolando Gotés, abandonó La Laguna cuando fue azotada por la violencia.

Cuando el sonido de la música fue opacado por el estruendo de las armas detonadas, Rolando Gotés supo que su trabajo como guitarrista en La Laguna se vería afectado, por lo que buscó nuevos horizontes.

Rolando Gotés, guitarrista lagunero.
Rolando Gotés, guitarrista lagunero. (Alberto Robledo Cervantes)

Torreón, Coahuila

La música, paulatinamente, ocupó el sonido de las armas que escandalizaron la ciudad. Ahora en las calles del centro de Torreón se escucha el rock, suena el prog, el ska, el blues y el jazz y todo lo demás.

Pero en los peores días, todo esto era silencio corrompido por la violencia, lo que empujó a muchos de los mejores músicos de la Comarca Lagunera a emigrar, de un momento a otro se les terminó al chamba.

"Yo algo que he sentido con la juventud es que este nuevo movimiento de rock que viene, viene muy virtuoso, ya no nada más es de 'agarra tu guitarra y vamos a tocar'".

"Yo me tuve que ir cuando fue lo de la violencia, porque se acabó el trabajo y me lo ofrecieron en otro lado".

"Yo no he vivido esta nueva parte, en la que dicen que hay un montón de lugares y música, pero pues sí, con la violencia todo se fue para abajo", contó Rolando Gotés, guitarrista de jazz lagunero que desde hace seis años radica en San Miguel de Allende, Guanajuato y que regresó por unos días a Torreón para impartir un taller de jazz en el Centro de Estudios Musicales de Torreón (CEMT).

Para el género en el que se desenvuelve ─el jazz─ lo mismo que para la música popular, la vida nocturna es indispensable para realizar el trabajo y no hace falta hacer mucha memoria para recordar cómo era la vida nocturna del periodo que va del 2008 a finales del 2012, cuando era más bien inexistente.

Sin embargo para lo que tal vez sí hace falta esforzarse un poco más (al menos para generaciones más jóvenes), es para recordar los días de Torreón y su "Zona de tolerancia", por allá de los años 60, cuando los músicos encontraban trabajo en cada cabaret al que se acercaban.

Sobre esto, Gotés recuerda que en esos días había un "montón" de trabajo y de músicos "y qué padre era, ¿no? Pero por equis razones se tuvo que quitar. Cuando yo estuve trabajando tocaba música popular en general".

"A mí no me tocó (trabajar) en la Zona, a mí me tocó en otro cabaret en las afueras, pero pues todo el mundo tenía un montón de trabajo", a lo que atañe, además, el "gran" sindicato de músicos que hay en la ciudad. En esos días trabajar en la música era como ejercer cualquier otro tipo de empleo.

"En aquella época uno trabajaba como si fuera un trabajo normal, o sea, ocho horas diarias, tenías tu hora de desayuno, tu hora de comida y seguíamos tocando en los cabarets".

"Te las tenías que saber todas. Torreón se benefició mucho de lo que pasaba en las fronteras", esto último haciendo referencia sobre todo a Ciudad Juárez, Chihuahua, un lugar muy concurrido por los músicos laguneros de los años 60.

Entonces los espacios para hacer música pululaban, aunque que eran de lejos diferentes a los que hoy existen pero, como dijo Rolando Gotés, el trabajo para los músicos no faltaba, al menos hasta que llegó la época de la violencia que expulsó sobre todo a los más experimentados en el terreno musical.

Hoy la cancha pertenece casi por completo a los jóvenes, que a percepción del guitarrista de jazz, cada vez se adentran en géneros musicales más complejos.

"Yo algo que he sentido con la juventud es que este nuevo movimiento de rock que viene, viene muy virtuoso, ya no nada más es de 'agarra tu guitarra y vamos a tocar', ahora hay que estudiar para hacer un buen grupo".

"Ya en este siglo vuelve a resurgir el rock entre los muchachos de una manera muy fuerte y los grupos vienen muy preparados. Ya no es como cuando era yo chico, que lo aprendías en la cochera con tus cuates", matizó.

"Yo me tuve que ir cuando fue lo de la violencia, porque se acabó el trabajo y me lo ofrecieron en otro lado".

Haciendo conexión con la idea y acudiendo a la memoria, el guitarrista contó que cuando regresó a Torreón por los años 2000, potenció algunos proyectos con músicos de la ciudad como Carlos Ramos y Tommy Nájera.

"Y pum, empezamos a tener mucha aceptación, nos daban un montón de lugares para tocar y todo. Cuando empezó la violencia y esto, pues se acabó, era muy difícil".

Rolando Gotés sabe de la condición de Torreón a través de pláticas, pero los comentarios han coincidido uno con otro y cuajan en la idea de que las cosas han cambiado (en el aspecto meramente musical) en la región.

Diversos espacios se han abierto y dan cabida múltiples formas de expresión musical que van de la cumbia al jazz.

Esto no significa que la violencia haya sido erradicada del todo, pero sí que hay más cancha para apostar por el lado de la música.

JFR

Idas y venidas de Rolando Gotés

Rolando Gotés es torreonense de nacimiento y músico por convicción. Estudió en el Conservatorio de la Ciudad de México, donde se especializó en guitarra clásica, de ahí emigró a Los Ángeles, California, para estudiar en la Universidad de Música, donde también abordó guitarra clásica y que además fue el lugar en el que conoció el jazz. Cuando llegó a LA, Gotés apenas pasaba los 17 años.

Posteriormente volvió a la Ciudad de México y entre los 23 y 24 años viajó a España para perfeccionar sus estudios, para así regresar a Estados Unidos pero como docente, impartiendo clases de guitarra de jazz, principalmente armonía.

Toda sus familia es lagunera. Motivo por el que, a pesar de haber radicado en importante ciudades, lo mismo en el país que el extranjero, terminó por volver a Torreón alrededor de los años 2000, donde se quedó hasta el 2010, pues fue expulsado por la violencia que atacaba la ciudad.