''El hacedor de la historia del ferrocarril''

 José Manuel Gassós, mantiene un acervo documental en torno a la historia del tren y a la fundación de Torreón, que bien podría configurar un abundante libro, rico en documentos inéditos.
Este hombre fue y es tan conocido dentro del Museo del Ferrocarril, que muchos jóvenes de los Conaleps, de la UTT, la UAdeC, UVM,Ibero y La Salle, fueron a realizarle consultas, incluso para tesis.
Este hombre fue y es tan conocido dentro del Museo del Ferrocarril, que muchos jóvenes de los Conaleps, de la UTT, la UAdeC, UVM, Ibero y La Salle, fueron a realizarle consultas, incluso para tesis. (Lilia Ovalle)

Torreón, Coahuila

Aunque dice que no descubre el hilo negro, José Manuel Gassós Vázquez, mantiene un acervo documental en torno a la historia del Ferrocarril y a la fundación de Torreón, que bien podría configurar un abundante libro, rico en documentos inéditos.

Fue en el año 2000 y dentro de la administración pública que presidió, Salomón Juan Marcos Issa, que inició su desempeño en el Museo del Ferrocarril. Su deseo por conocer más aspectos y lograr ser un guía del museo, lo llevaron a indagar.

Así comenzó el acopio de información a través de fuentes documentales como los periódicos, revistas especializadas, libros y cualquier otro formato impreso que le permitiera recuperar la historia del ferrocarril pero también de la fundación del Rancho del Torreón, fundamento de la zona metropolitana de la Comarca Lagunera.

A pesar de su madura edad, la sonrisa de José Manuel lo presenta en extremo jovial. Deja a un lado su bastón y comienza a descorrer las hojas de su álbum.

Gassós Vázquez mostraba sus hallazgos con alegría a sus amigos y conocidos y un día le fue obsequiada una carpeta que entonces parecía enorme pero que poco a poco fue alimentando con información, billetes de viajero, calendarios, fotografías, trípticos y sus propias notas en torno al tema.

“Comencé a leer y prepararme. Yo sé que no descubro el hilo negro pero poco a poco fui aprendiendo las piezas del museo del Ferrocarril por voluntad propia, desde el área de la estación, el área de talleres, la de fundición, me fui encariñando por todas las salas”, apuntó.

Recordó que fue cesado de sus labores en el año 2007, dentro del Museo del Ferrocarril recibiendo una indemnización de 23 mil pesos por siete años de su vida dentro del recinto.

Al concluir ese periodo, viajó a la ciudad de Chihuahua para visitar a una de sus hijas. Pero su amor por la locomotora enfiló sus pasos por las vías que lo condujeron al Museo del Ferrocarril de la Casa Redonda.

En ese viaje consiguió libros y cualquier tipo de afiche que sumó a su colección, dedicándose a otras tareas. Sin embargo, en diciembre de 2007 volvió a trabajar dentro de la administración pública, durante casi dos años laboró en la dirección de alcoholes, recibiendo una prestación por honorarios.

En el año 2010, Norma González, la titular de Cultura en el Ayuntamiento de Torreón, le dio acceso al trabajo en el Museo del Ferrocarril, donde permaneció hasta hace un par de meses. La nostalgia se hace patente en José Manuel quien dice, su carpeta le sirvió durante años para poder atender a los visitantes.

“Si me preguntaban de qué están hechas las ruedas del ferrocarril lo podía contestar”, dice en tanto da una vuelta más a su álbum donde la historia lo refiere a él mismo en las páginas de los diarios locales. Todos los fotógrafos le pidieron en algún momento posar junto a la locomotora para ilustrar las notas sobre el Museo del Ferrocarril.

“No descubro el hilo negro pero puedo contar la historia a través de sus líderes, sus sindicatos, el propio museo, la maquinaria, las distintas rutas, las locales y nacionales, el tipo de carga desde el tren de pasajeros y la de la minería”, explicó.

Así entre los trazos de manzanas y calles de Torreón vistas en fotografías de inicios del siglo pasado, fotos de una ciudad más moderna, del año 1958 y otras de hace apenas unos meses, Gassós Vázquez dice que si alguna universidad estuviera interesada en contar la historia de la región aparejada a la del ferrocarril, podría colaborar con su investigación.

Este hombre fue y es tan conocido dentro del Museo del Ferrocarril, que muchos jóvenes de los Conaleps, de la UTT, la UAdeC, UVM, la Universidad Iberoamericana y La Salle, fueron a realizarle consultas, incluso para tesis. Él afirma que lo que les prometió fue tener “puro diez y con una sonrisa Colgate”.

Ahora, sin empleo y con una vitalidad que le exige continuar con su pasión por la historia del ferrocarril, dice que si alguna institución está interesada en editar su libro, se podría tener uno sin duda didáctico.





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