En Otelo, los libros escogen a su lector

Hace 25 años, los hermanos Jaime y Fernando Martínez Sánchez, contaban con miles de libros en su colección y ante la necesidad de un sustento tomaron la decisión de ponerlos a la venta.
"Otelo" abrió por iniciativa tanto de Jaime Martínez como de su hermano, Fernando Martínez, quien fuera escritor.
"Otelo" abrió por iniciativa tanto de Jaime Martínez como de su hermano, Fernando Martínez, quien fuera escritor. (Alberto Robledo)

Torreón, Coahuila

Se pensaría que el libro como tal tiende a desaparecer, pero aún existe cierto romanticismo por el papel, por el olor y el sonido de las páginas al darles vuelta, el peso sobre las manos de una historia que se siente viva, o al menos así lo considera Jaime Martínez Sánchez, quien desde hace 25 años atiende en la librería de viejo Otelo.

"Todavía hay buen gusto por la lectura a pesar de las innovaciones que vienen como el internet y todo eso, hay gente que hasta huelen los libros. Todavía hay quienes leen, jóvenes incluso", expresó Martínez Sánchez.

Ante sus ojos, a lo largo de un cuarto de siglo, han pasado miles de lectores de todo tipo y con toda clase de intereses, muchos de los que le han dicho que a como están la cosas, con el fácil acceso a los libros a través de la web, corre el riesgo de cerrar su tienda.

Muchas veces le pronosticaron a Jaime Martínez que el internet le arrebatará a los lectores, pero han pasado años y años y esto no se cumple, "el placer de tomar el libro y leerlo nunca se va a acabar".

"Otelo" abrió por iniciativa tanto de Jaime Martínez como de su hermano, Fernando Martínez, quien fuera escritor.

Ambos contaban con miles de libros en su colección y ante la necesidad de un sustento y por su amor a la lectura, tomaron la decisión de ponerlos todos a la venta, siendo así que al principio comerciaron tres mil tomos, hoy la librería cuenta con 12 mil .

Abarcan todos los temas: literatura, arte, historia, economía, leyes, agronomía, matemáticas, administración, periodismo y un largo etcétera.

Sin embargo, debido a la edad de Jaime Martínez, quien tiene 76 años, el orden es difícil de mantener, siendo así que quedan en secciones que no le corresponden y se apilan dejados de tal suerte que termina siendo el libro quien escoge a su lector.

La gente entra y sale de manera corriente, muchos con las manos vacías y otros con libros a manos llenas, incluso dejando apartados pues no se quieren perder de leer una buena edición de La Peste de Albert Camus, o las tragedias de Shakespeare, a los grandes poetas castellanos, o bien a los autores desconocidos cuyos textos se preparan para el olvido.

De las ediciones con más valor, es decir de las más antiguas y mejor trabajadas, es una colección de ocho tomos del Quijote de la Mancha de Cervantes editados en 1923.El primero está firmado por una cursiva perfecta por su antiguo propietario.

Estos libros han pasado mucho tiempo en la tienda, pero a don Jaime no le importa pues prefiere tenerlos cerca de él por el valor que tienen.


LMG