CRÓNICA | POR LUIS ALBERTO LÓPEZ

En la FIL abarrotan stand de Coahuila... por su dinosaurio

Destacan también frases como "ya me voy a morir a mis desiertos", pieza de los Cardencheros de Sapioriz

La oferta editorial no tiene (para decepción de muchos) libros de dinosaurios o más sobre los ecosistemas de esa zona del país, sino ediciones de editores clásicos como Julio Torri y los contemporáneos.

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara cumplió 30 años.
La Feria Internacional del Libro de Guadalajara cumplió 30 años. (Luis Alberto López)

Guadalajara, Jalisco

Todos quieren entrar lo más rápido posible, pues saben que en unas horas terminará y eso implica esperar otro año.

En la fila a las afueras de la Expo de Guadalajara hay niños, jóvenes y adultos mayores quienes desde antes de las nueve de la mañana esperan para comprar un boleto para ingresar a la Feria Internacional del Libro. Es el sábado previo al final de la actividad.

La afluencia parece superior a la de años anteriores porque existen más ratos en que resulta intransitable. No es para menos, debido a que en este año cumple sus 30 años y participaron 900 editoriales de 40 países.

Tras adquirir el pase y encaminarse al acceso principal deben enfrentar otro obstáculo, aunque y a esas alturas no importa: se trata de que sus pertenencias sean revisadas por guardias de seguridad y pasar por un detector de metales.

Al pasar ese filtro comienza la alegría para muchos que se topan con el Camellón de América Latina, el cual consiste en una decoración alusiva a la región invitada de este año.

Las luces de esa área son bastante peculiares, debido a que hace referencia a un calidoscopio y con la riqueza cultural que existen en varios países de esta región.

Un auditorio hecho a base de estructuras de madera que simbolizan libres salta a la vista, así como mercados de libros latinos con artesanías de México, Cuba, Perú, entre otras zonas del sur del continente.

Luego de ese paseo por las tradiciones latinas vienen los stands: del lado derecho del edificio están los del área nacional y el izquierdo luego de pasar un sitio de descanso está la internacional.

La nacional está conformada por editoriales poderosas en la industria mexicana, entre ellas Planeta, el Fondo de Cultura Económica y Era. Destacan por contener imágenes de escritores importantes en la historia moderna, entre ellos José Emilio Pacheco.

Los niños también cuentan con su lugar en la feria, debido a que existe un área especial para ellos: FIL Niños, propuesta que desde su diseño que caricaturiza a científicos y personajes históricos incita a los más pequeños a quedarse en algún taller o comprar un libro.

El norte también tiene presencia y en esta ocasión al final del Pasillo K del área nacional está la presencia de Coahuila y salta a la vista por su diseño prehistórico.

Un dinosaurio sirve como el atractivo visual más grande junto algunos cactus y frases como "ya me voy a morir a mis desiertos", pieza de los Cardencheros de Sapioriz.

FIL Niños es una propuesta que desde su diseño caricaturiza a científicos y personajes históricos incita a los más pequeños a quedarse en algún taller o comprar un libro.

La oferta editorial no tiene (para decepción de muchos) libros de dinosaurios o más sobre los ecosistemas de esa zona del país, sino ediciones de editores clásicos como Julio Torri y los contemporáneos que fueron editados editados en los últimos tres o cuatro años.

De hecho quizá el atractivo de stand predomina en cuanto al dinosaurio, pues al recorrer ese pasillo resulta visible la manera en que niños, jóvenes y hasta adultos acuden en su mayoría para tomarse una foto.

El área internacional, por su lado, un espacio bastante peculiar al adentrarnos a los títulos europeos y del resto de este continente. También ahí los principales medios de comunicación del país e instituciones de gobierno tienen un espacio para difundir sus actividades.

En esta ocasión la afluencia parece superior a la de años anteriores porque existen más ratos en que resulta intransitable. No es para menos, debido a que en este año el festival cultural cumple sus 30 años de vida y participaron más de mil 900 editoriales de más de 40 países.


dcr