Cenicienta en el Nazas: divertida y perfecta para soñar

Soriana patrocinó este espectáculo del Ballet de Monterrey, en agradecimiento a la región que acogió a sus fundadores hace ya muchos años.
Ballet de Monterrey presentó 'La Cenicienta' en el Teatro Nazas.
Ballet de Monterrey presentó 'La Cenicienta' en el Teatro Nazas. (Miguel Ángel González Jiménez)

Torreón, Coahuila

El Ballet de Monterrey se presentó en Torreón en el Teatro Nazas con un clásico: La Cenicienta. Soriana patrocinó este espectáculo en agradecimiento a la región que acogió a sus fundadores hace ya muchos años.

Prácticamente a todos nos han contado el cuento de la joven que fue princesa, luego sirvienta y cuya belleza la llevó a los brazos del amor. Casi a todos o a todas, nos encantaría dejar los trapeadores por castillos.

La ejecución dancística muy valiosa y el final en el que la joven buena, Cenicienta, no conoce de rencores y perdona toda ofensa.

Pero eso sólo pasa en los cuentos de hadas. Esta narración que pasó a través de las generaciones en Europa desde alrededor de los 550 d.c., quedó inmortalizada al ser escrita por el francés Charles Perrault en el año de 1697.

Y aunque el arquetipo de Cenicienta no es exclusivo de las culturas europeas, la versión que ahora conocemos mas aún que la de Perrault es la de Disney. Las versiones originales son bastante crueles y rudas, justo como la humanidad misma.

La transfiguración del mito también ha llegado al ballet. Acompañados por música de Jules Massenet, Johann Strauss II, Joseph Lanner y Siegfried Translateur, el escanerio montado por Eduardo Moreno y Víctor Carrizales, los bailarines regios ofrecieron una divertida presentación.

El vestuario de Martha Carrizales adaptaba la pieza más cerca de los años 30 del siglo pasado, modernizando así el clásico. La coreografía de Jorge Amarante muy atinada al quitar solemnidad a un cuento que puede ser rotúndamente triste.

Ya se sabe usted la historia de aquella hermosa muchacha que queda huérfana, al lado de su madrastra y hermanastras, estas últimas tres interpretadas por varones, adorables y malvadas de cabo a rabo.

El hada madrina, el maldito reloj que marcará las doce y el final del sueño, el baile mágico, el zapatito de cristal como símbolo del amor perdido y encontrado, todo esto fue disfrutado a plenitud por los asistentes.

La ejecución dancística también muy valiosa y el final en el que la joven buena, Cenicienta, no conoce de rencores y perdona toda ofensa, dieron paso a los aplausos para el amor de la vida de una joven que tanto sufrió, un amor de vivir felices por siempre.



dcr