Un camino descubierto desde los 17 años

A sus 23 años, Ricardo Acosta Munguía ha tocado tanto en México como en Estados Unidos, República Checa y Rusia, aunque la más importante, fue la que realizó en la Catedral de Cristo Salvador.
Ricardo Acosta Munguía, pianista torreonense.
Ricardo Acosta Munguía, pianista torreonense. (Especial)

Torreón, Coahuila

En ocasiones, el talento o habilidad para tal o cual cosa no son cuestión de decisión, sino de una lenta comprensión.

Se autodefine como alguien que trata de ser honesto consigo mismo, con las personas que conoce y con la música que interpreta.

Tal fue el caso del pianista torreonense Ricardo Acosta Munguía, quien a los 16 años le llegó la oportunidad de estudiar en una preparatoria especial para artistas, la Interlochen Arts Academy, en Estados Unidos.

"(La institución) me ofreció una preparación académica y artística excelente, pero fue un poco duro dejar a familia y amigos tan temprano", expresó Ricardo, quien actualmente cursa su maestría en piano en Suiza.

Aún y cuando para los 16 años de edad a Ricardo se le presentó esta oportunidad, para entonces no se encontraba 100% seguro de que lo que quería ser el resto de su vida, era ser pianista.

"No fue tanto una decisión, sino una lenta comprensión de que esto que estaba haciendo era lo que más me gustaba y tenía facilidad para ello. Para mi segundo año en Interlochen, a los 17, ya estaba seguro de mi camino", recordó Acosta Munguia.

Antes de su partida, ya había sido pupilo de Mariana Chabukiani, pianista de Camerata de Coahuila, quien no solamente enseñó a Ricardo lo que es necesario saber para sentarse ante el piano y tocar una obra, además "me enseñó a aprovechar las oportunidades y a ser disciplinado".

Quienes también fueron de vital importancia en el camino hacia la música fueron sus padres, a quienes siempre agradecerá "todo lo que han hecho y que me han enseñado".

La tierra en la que creció, Torreón, también fue parte sustancial para el desarrollo de su carrera.

"Al tener a Mariana como maestra me empecé a interesar por las artes desde muy chico. Los conciertos de la Camerata siempre eran todo un evento para mi, y de ahí pude conocer mucha gente que aprecio muchísimo. En general yo me sentí y me siento muy querido en mi tierra y siempre es un gusto regresar".

Aún y cuando para los 16 años de edad a Ricardo se le presentó esta oportunidad, para entonces no se encontraba 100% seguro de que lo que quería ser el resto de su vida, era ser pianista.

Su vida antes de partir fue descomplicada: estudiaba piano e iba al colegio, salía con sus amigos y visitaba a su familia los fines de semana, "pero lo que sí nunca me gustó ni apasionó, fue ver o jugar futbol", dijo, bromeando, Ricardo.

Se autodefine como alguien que trata de ser honesto consigo mismo, con las personas que conoce y con la música que interpreta.

"Una persona sencilla, pero con un poco de particularidades" que lo han llevado a pisar grandes e importantes escenarios en el mundo de la música clásica.

A sus 23 años ha tocado tanto en México como en Estados Unidos, República Checa y Rusia, aunque de sus presentaciones, la que para él ha sido la más importante, fue la que realizó en la Catedral de Cristo Salvador, con la Sinfónica Estatal de Moscú.

JFR