Coco Chanel: el agente F–7124

Merde!
Pilar Boliver en el monólogo escrito por Silvia Peláez.
Pilar Boliver en el monólogo escrito por Silvia Peláez. (Especial)

Ciudad de México

He aquí la historia secreta de la leyenda que ha sido la vida y obra de Coco Chanel: su oportunismo, su antisemitismo, su pasado nazi al servicio de Adolfo Hitler, su amor con el reclutador de espías— el alemán Hans Günther von Dincklage— y su astucia para liberarse de la cárcel vía los más altos estratos de la sociedad parisina. Ni Charles de Gaulle reconoció el colaboracionismo nazi de la modista que algunos intelectuales consideran pionera del feminismo.

Lo increíble de la historia son las vueltas que dan los antagonistas en este cuento: el judío Pierre Wertheimer y su familia tenían el 70 por ciento de las acciones en 1924, cuando fundaron la empresa del famoso perfume Chanel Nº 5—una marca con 200 tiendas en todo el mundo, hasta hoy—. Coco Chanel apenas tenía el 10 por ciento. El cinco de mayo de 1944, la modista escribió a los alemanes en calidad de aria para legalizar los permisos de la empresa a su nombre, sin saber que los dueños, para proteger sus acciones, usaron de prestanombres al industrial cristiano Félix Amiot, que después de la guerra devolvió los derechos. Para cuando fue acusada de colaboracionista, Chanel tuvo que pactar con Wertheimer la cesión de la empresa a cambio de dejarla como socia creativa y mantenerla de por vida. Murió a los 87 años, en 1971, acompañada de su sirviente.

Una empresa boyante. Desde 1983 Karl Lagerfeld es el diseñador emergente. Para curarse en salud, confesó: “La verdad no nos concierne. Prefiero la fantasía a los detalles históricos. Chanel es una idea y eso es lo que yo he desarrollado”. ¿Será? Lo cierto es que la leyenda se escenifica en México. Monólogo escrito y dirigido por Silvia Peláez, interpretado por Pilar Boliver. Una obra amable con la modista y confusa sobre el negro pasado nazi. Y como el público no sabe de historia…

Bastaría revisar la biografía del periodista Hal Vaughan, Durmiendo con el enemigo: la guerra secreta de Coco Chanel, un excelente contexto para entender el monólogo que actúa Pilar Boliver, de forma irregular, sin estilo, estridente, sin el carácter trágico que exige el relato, y descontextualizado de detalles históricos que se pierden en el montaje.

¿Vale la pena la obra? Si ama la leyenda, sí. Si la historia le pesa como lápida —la espía de Adolfo Hitler—, no. Con todo, ella sobrevivió como marca. (Lo opuesto sucedió a la editorial alemana Bertelsmann —que hizo libros para el fürher nazi—. Fue acribillada por la historia al grado de desaparecer su nombre en los emporios que ha adquirido, sean Mondadori, Random House o Penguin Books. Seguro no pesan en la comercialización como el nombre de Coco Chanel: negocios son negocios.)

Coco fue el agente F–7124. En su época lo supo muy bien el actual dueño, judío. Supongo que en estas circunstancias no importa la moral ni la ética, sino el dinero. Igual vayan a ver la obra aquellos que sueñan con la moda, la personalidad y el estilo de la modista. Se divertirán: Pilar Boliver los hará sonreír.