Luces y sombras

Multimedia.
La Ciudad de la Luz, en Alicante, España.
La Ciudad de la Luz, en Alicante, España.

Los buitres están revoloteando sobre la Ciudad de la Luz, en Alicante, España. Huelen negocios oscuros, fortunas descomunales, oportunidades únicas. Tienen la mesa puesta. Uno de los interesados en el sabroso menú sería el realizador y productor Francis Ford Coppola.

La Ciudad de la Luz es en realidad una ciudad del cine que nació a contracorriente de las tendencias de la industria internacional del cine, que en buena medida prefiere ahora los escenarios naturales en lugar de los foros fílmicos. El sueño de construir los estudios de cine más grandes de Europa nació a finales del 2000 entre los funcionarios del gobierno local. Felices, ilusionados, vieron crecer el proyecto de una descomunal fábrica de sueños financiada con fondos públicos. Nunca imaginaron que habría de convertirse muy pronto en una pesadilla en medio del agitado oleaje de la política española y la economía europea.

Apenas estuvieron listas las prometedoras instalaciones, con 11 mil metros cuadrados de foros, otro tanto para almacenes y talleres, más 12 hectáreas para filmaciones en exteriores, los vecinos empezaron a mostrar sus envidias. Sobre todo los Estudios de Pinewood, en Londres, pusieron el grito en el cielo y acudieron ante los tribunales de la Comisión Europea para quejarse amargamente de la competencia desleal que se les venía encima. Les dieron la razón y condenaron a la autoridad alicantina a desinvertir los 265 millones que habían metido en un negocio que comenzó entonces a hacer agua en medio de gritos, sombrerazos y demandas. Para evitar la venta fragmentada del modernísimo proyecto o su desaparición, la Ciudad de la Luz gastó una millonada en abogados mientras hacía frente a un alud de envenenadas críticas en el ámbito político. Y dejó de funcionar luego de invertir más de 20 millones de euros en promoción y operación, a razón de un millón por mes.

Los estudios fílmicos con todas sus prometedoras bondades fueron puestos a la venta finalmente, deteriorados y llenos de deudas. En 14 años se habían filmado ahí solamente 60 películas, al menos en papel, con jugosas ayudas que habrían reducido en mucho los beneficios económicos. La última vez que se filmó una película en sus instalaciones fue en 2013.

A finales de 2014 trascendió que un grupo de inversionistas estadunidenses estaba interesado en la compra de los estudios. Entre ellos figuraba el nombre de Coppola, quien se apresuró a desmentir la versión. Sin embargo, buena parte de los aspirantes a la compra son sus empleados.

La Ciudad de la Luz está saliendo a subasta ahora, por segunda vez, entera o por lotes. El precio de salida del mal sueño es de 94 millones de euros, que representa en lo inmediato una pérdida de más de 170 millones para la localidad. Pero nadie ha hecho ofertas en serio. Los buitres están esperando que el cadáver se pudra más. Los empleados de Coppola están ofreciendo 20 millones. Miserables.


*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa