El Milenio visto por el Arte: Blanca Rivera Río. “Uso el color para crear sensaciones y transmitir un mensaje”

Su taller está en medio del desierto en El Llano, Aguascalientes. Trabaja en ese espacio abierto y deja que el sol implacable impregne los colores de su paleta.

Aguascalientes

Meditar y pintar

La pintura abstracta es parte de mi meditación. Es algo que intento reflejar, lo hago de manera intencional, por el estado en el que me encuentro, y cuando menos me doy cuenta surge lo que siento en ese momento. Trato de llevar un mensaje de paz y de armonía en la obra que estoy realizando. Creo que ya bastantes suertes tienes que lidiar en la vida cotidiana como para todavía ensañarte en hacer cosas negativas. Procuro crear algo que nos dé serenidad, que nos provoque un estado de ánimo placentero, por qué no decirlo, es mi verdad.

La fosforescencia del desierto

A mis tonos los llamo “fosforilocos”. Estos colores son naturales, aquí tengo la dicha de contemplar unos amaneceres y atardeceres que son los más bellos del mundo; quisiera que me acompañaran a ver un atardecer para que supieran de dónde extraigo esa fuerza. Son colores que son fuego vivo, hay magenta, rosa, buganvilia, merthiolate… te encienden el alma y el corazón. El cielo después pasa de los colores vibrantes a unos azules apacibles, enternecedores y serenos que te hacen levitar. Es el privilegio de tener contacto con la naturaleza; ahorita está desierto, pero en época de lluvia llegan los verdes intensos, la tierra mojada, el adobe mojado, la humedad, hay vida, te hablan los colores desde la materia prima. El amanecer es una gloria, empiezas a ver los primeros destellos desde las cuatro o cinco de la mañana, hay días que trabajo desde la madrugada única y exclusivamente para ver este regalo de Dios.

El contraste de los opuestos

En la vida somos complemento, somos polaridades y necesitas las dos para balancear lo cálido y lo frío, para llegar a una temperatura templada. Así es el estrado de ánimo del ser humano, necesitamos tener experiencias que nos permitan ser muy apacibles y otras que nos permitan ser fogosos, explosivos. Tienes que transitar de unas a otras porque si no acabaríamos neurasténicos. Hay que sentir y experimentar estos dos estados y qué mejor a través del color. Leonardo Da Vinci decía que el color nos transmite las emociones, en la línea y en la forma buscas la expresividad. Para sensibilizar el alma humana es muy válido usar el color, crear estas sensaciones y transmitir un mensaje. El color también es contundente, como la forma y la composición. Soy una enamorada del color de la naturaleza, lo confirmo definitivamente.

La belleza interior

La belleza es a lo que aspiramos todos, la belleza interior es prioritaria. El concepto de belleza no puede ser universal pero yo lo traduzco a estabilidad y armonía. Los seres humanos tenemos una belleza interior que es la que pretendo que se conozca, y claro, hay fealdad, horror y tragedia. Es algo que tengo como cometido, peco de fantasiosa y de positiva, pero me gusta transmitir la belleza, dar mensajes positivos. Se ha demostrado que cuando a un niño, desde temprana edad, le impartes educación artística, aparte de que lo hace mejor persona porque le despierta espiritualidad y armonía, también hace que su aprendizaje sea más eficiente. Nos hace seres más íntegros. El ser humano es muy complejo pero creo que hay que desarrollar el espíritu, y eso no te lo da más que el arte todas sus disciplinas: la literatura, la música, la danza, el teatro.

El Milenio envuelto de color

Puse mi imprimatura en un color cálido, técnicamente, si queremos que la pintura tenga vibración, que tenga movimiento y que nos hable, debemos ir aplicando capas y veladuras, con mucho tacto y calma, permitiendo que haya translucidez. Partí de un color fuerte y ahí puse los destellos dorados de mi amanecer en donde quiero dar un mensaje de fuego, pasión, ilusión, optimismo, de despertar. Hay toques, acentos con los colores de la tierra, los blancos de las nubes, dejando y permitiendo la luz de los magentas y merthiolates que son el origen, el corazón cálido, la energía que a mí me hace vibrar.

Llama a su taller “mi santuario”. Ahí reflexiona en medio de la soledad y hace contacto consigo misma, huye del ruido agobiador de la ciudad y del caos. Se inspira con la belleza natural y se confiesa creyente: “Agradezco a Dios, todos los días, permitirme amanecer y anochecer en este lugar”. Tiene pasión por la obra gráfica, realiza litografías en gran formato, se desata con las manchas y los contrastes de las tintas. Cuando la pasión del color la inunda escucha una selección musical ecléctica, desde Joan Báez hasta rumba flamenca.