Es un error decir que Hidalgo ideó la insurrección: historiador

El historiador Luis Fernando Granados escribió en su libro "En el espejo haitiano" un relato actualizado de la insurrección en el proceso de independencia de México.
El historiador Luis Fernando Granados es el autor del libro "En el espejo haitiano".
El historiador Luis Fernando Granados es el autor del libro "En el espejo haitiano". (Cortesía)

Ciudad de México

Contrario a lo que sucede con muchos especialistas sobre el proceso de independencia de México, al historiador Luis Fernando Granados poco le interesa la figura de bronce o de carne y hueso de Miguel Hidalgo y Costilla, sin dejar de llamarlo "Padre de la patria", sino más bien la gente que lo siguió durante la rebelión.

"Y que, por economía de medios, decimos que seguía a Hidalgo, cuando las cosas eran al revés: Miguel Hidalgo fue empujado hacia ciertas acciones por sus llamados seguidores y de hecho éstos tenían un proyecto más o menos autónomo con respecto a lo que quería el padre de la patria".

Bajo esa perspectiva, el catedrático escribió el libro En el espejo haitiano. Los indios del Bajío y el colapso del orden colonial en América Latina (Ediciones Era 2016), porque le pareció posible hacer un relato actualizado de la insurrección, desde una perspectiva más cercana a la historia social, "ese fue el origen de mi interés".

"Esa historia actualizada nunca la pude hacer a tiempo para el bicentenario, entonces me fui concentrando en otros aspectos, siempre con la idea de ocuparme del hecho político de la insurrección desde una perspectiva de historia social, que suele no ser la que se prefiere cuando se estudia el movimiento que, decimos, encabezó Miguel Hidalgo.

"Lo que yo quería mostrar es que es un error hablar de la insurrección de Miguel Hidalgo, porque debajo del movimiento de los criollos y de Hidalgo hay otra rebelión, una rebelión de campesinos, de trabajadores agrícolas y mineros, que tiene poco que ver con la independencia de México o con el proyecto político de los criollos del bajío", explica Luis Fernando Granados.

La vida en el Bajío

Desde la perspectiva del historiador, el cura de Dolores no hablaba el mismo lenguaje ni padecía los mismos agravios ni pensaba en los mismos términos o compartía los mismos sueños que quienes protagonizaron la insurrección popular más grande en la historia de Nueva España.

"En el caso específico del sur de Guanajuato, el principal motivo de agravio era la exclusión política y la explotación económica. El grupo principal de rebeldes en el sur del Bajío, los que acompañaron a Hidalgo en los primeros días de la rebelión, eran trabajadores agrícolas que no tenían tierras, en general las rentaban, y eso los exponía a las fluctuaciones del mercado y de la economía del Bajío, que era una región muy desarrollada económicamente", recuerda el especialista.

De acuerdo con Luis Fernando Granados, esos campesinos estaban clasificados como indios en el sistema colonial, pero como indios laboríos, que vivían en haciendas españolas o de mestizos, y no estaban organizados políticamente como la mayor parte de los indios de la Nueva España, quienes vivían en pueblos concebidos como pequeños cabildos, donde la población conservaba la propiedad comunal de la tierra, organizaba el trabajo y tenía una cierta representación política.

"En el sur de Guanajuato, en el Bajío más Bajío, casi no había de éstos indios, sino quienes no tenían gobiernos locales autónomos. La hipótesis del libro es que los vaivenes de la economía y la desprotección del sistema institucional de cabildos indígenas, fueron algunas de las razones por las que éstos indios se levantaron y se convirtieron en el núcleo del ejército de Hidalgo al principio de la insurrección".

Otro propósito del libro En el espejo haitiano. Los indios del Bajío y el colapso del orden colonial en América Latina fue mostrar que los criollos pudieron tener sus proyectos, hacer una rebelión, pero eran muy pocos y los mecanismos de control social que "los poquitos criollos ejercían sobre la gran mayoría indígena eran muy limitados: es imposible, es ilógico que los criollos pudieran mangonear a los indios como les diera la gana", enfatiza el historiador.