Houllebecq es Charlie Occidente

Archivo hache.
Archivo hache.
(Especial)

Ciudad de México

Burlarse del dominante es osado; burlarse de los condenados de la tierra, miseria. En su contexto real, la extensa campaña de Michel Houellebecq y Charlie Hebdo contra los musulmanes es belicosa, derechismo disfrazado y pop-porno eurocéntrico contra los migrantes discriminados en Francia, cuyas culturas han sido hazmerreír durante siglos.

El Islam está más harto de Occidente que Occidente mismo. Sus extremistas están dispuestos a matar y morir por defender su forma de vida, animalizada por Occidente.

La “libertad de expresión” es inferior a la lucidez. Las caricaturas de Charlie Hebdo (que no son pocas) involucradas en los ataques en París no solo son estéticamente convencionales (pastiches) sino que buscan ofender grotescamente a la religión de migrantes inferiorizados vía clichés que engordan la idiotez de una sociedad que muchos de sus intelectuales —de Bataille a Foucault— han denunciado como represiva.

Houellebecq es un buen ironista ortodoxo, no un gran novelista (nada ha descubierto sobre el ser humano); en cambio, su obra abusa de prejuicios y frases absolutistas que estetizan el ego del cretinismo occidental alfabetizado. Houellebecq, además, es una copia francesa de literatura norteamericana de hace cuatro décadas.

Desde Thatcher y Reagan, Occidente fantasea que ser reaccionario es ultra-cool. Querer ser un neocon(servador) “políticamente incorrecto” es mainstream, chingón & sexy. Mucha magazinería mundial vive de Derecha-Chic.

La islamofobia de Houellebecq y Charlie Hebdo es bullying de una civilización contra otra. Su xenofobia y hociconería se amparan en la “libertad de expresión” que cree que todo mundo tiene que aguantar su humor (pseudo) hitleriano.

Los ataques en París son secuela de muchos años de represión policiaca contra los migrantes musulmanes marginados en París y de larga historia de violencia colonial francesa.

Occidente es una civilización de muerte, la gran genocida. En 2014 mostró, en Europa y América, su disposición a reprimir sus propias calles e Internet y ha iniciado el 2015 distrayendo la atención de este híper control caricaturizando “monstruos” externos.

Jugada perfecta, en cuestión de unas semanas Occidente pasó de ser el centro de la represión a ser el Capitán de la Libertad de Expresión.

Primero la agresión de Sony-Obama contra Corea del Norte mediante una película boba que explota la cabeza del líder norcoreano y una ridícula indignación por la reacción.

Luego la campaña islamofóbica antes y después de los ataques en París.

Occidente es el perfecto terrorismo.

Houellebecq ha decidido convertirse en su novelista ultra-reaccionario-cool y Charlie Hebdo en su bullying visual. Ambos son Freedom Fries.

La gente cree que es libre porque se “expresa” (antes de pensar). Pero la libertad de expresión solo debe ser ejercida después (no antes) de cultivar la profundidad.

Houellebecq simboliza la decadencia de Occidente.