El libro debe abrir venas, si no, para qué leer: Krüger

"La literatura es la única manera de darle forma al caos; la dificultad es manejarse sin Dios", afirma el editor, narrador y poeta aleman.
“No soy para nada optimista, tengo que decirlo”.
“No soy para nada optimista, tengo que decirlo”. (Cortesía de Michael Krüger/Peter-Andreas Hassiepen.)

Madrid

Lleva más de 40 años publicando a grandes autores: de Calvino, Magris y Tabucchi a Pamuk, Müller, Walcott, Heaney, Tranströmer, Canetti y Bolaño. Michael Krüger recuerda que una vez, en la Quinta Avenida de Nueva York, mientras miraba el cielo y hacia perfiles de los edificios, apareció Octavio Paz y se fueron a tomar un café. Hablaron durante horas hasta que cerraron el local. Ese encuentro fue una lección poética: "La poesía está también en la Quinta Avenida", afirma, "¡uno solo tiene que atraparla!".

Michael Krüger acaba de publicar en español, en una edición de 300 ejemplares en el sello Arre!, una antología de su trabajo poético: La alfombra negra bajo los ciruelos.

El editor, novelista y poeta alemán nacido en 1946 explica que es la obra de un "hombre viejo, nacido durante la guerra, que ha publicado una decena de poemarios que se han hecho cada vez más cortos, más concentrados, una especie de flash. Forman algo así como un diario, y lo que trato es de dar una mirada muy aguda de las atrocidades de nuestro tiempo: lo que hacemos con la naturaleza, con nuestras almas, con el planeta. No soy para nada optimista, tengo que decirlo".

En 1968 Krüger comenzó a trabajar como lector y ha sido jefe de lectura de la casa Carl Hanser Verlag desde 1986. En 1976 publicó sus primeros poemas, y más tarde obras de narrativa como Cita en Corfú y El final de la novela. Su obra literaria le ha valido premios como el Toucan y el Médicis Extranjero.

¿Es su poesía voz de la experiencia o de la conciencia?

No estoy muy convencido de que necesitemos experimentos en literatura. Todo está hecho, y nada cambia. Tenemos que repetir los hechos con una voz clara.

Usted escribe poesía y novela, edita libros. ¿De qué forma se interconectan esas experiencias?

Soy editor de profesión, lo he sido durante más de 40 años. Eso significa que he trabajado mi vida entera como una bestia. Escribir prosa significa que puedes tener tiempo, pero yo nunca lo tengo. Siempre me hace falta una hora más: una para la contemplación, una para no hacer nada, una para el amor. En cambio, la poesía se escribe por sí misma; uno solo tiene que estar listo para cuando venga y entonces abrirse, abrir las ventanas y dejarla entrar.

¿Por qué poesía?, ¿por qué prosa? ¿Cuál es la diferencia?

Como decía Valéry, la poesía es apertura, y la prosa es tratar de decir algo importante. Una vez que me retire, quiero escribir una última novela, una especie de testamento, una última voluntad. Quiero descubrir qué es lo que en realidad pertenece a la persona, más allá de los dictados de la familia, la educación, la iglesia, el trabajo, etcétera. Cuál es la esencia de uno mismo. La poesía me ayuda a hacer algunas observaciones, pero ahora quisiera hacerlas desde una perspectiva más amplia, en narrativa.

¿Qué le pide a un libro?

¡Debe abrir ventanas! Si no, paro de leer. Nuestra vida es tan corta como para leer libros malos. Y hay muchos libros malos alrededor.

¿Qué nos da la literatura?

Entre nos: la literatura es la única manera de darle forma al caos. Realmente no entiendo por qué es tan difícil de explicar, por
qué la gente trata de ser alguien en este mundo, el que tendrán que dejar tarde o temprano. La gran dificultad es manejarse sin Dios, sin metafísica, etcétera. Obviamente, la gente trata de imitar a Dios, pero ¿cuál es el resultado? Nada.