México realiza con éxito reconstrucción de rostro

Un equipo multidisciplinario del Incan realizó la cirugía a un hombre que presentaba deformidad, debido a que el cáncer había invadido ya labios, mejillas y mandíbula.

México

México incursionó en la reconstrucción de rostro luego de que un equipo de cirujanos-oncólogos del Instituto Nacional de Cancerología (Incan), encabezados por Kuauhyama Luna Ortiz, se dieron a la tarea de reconstruir gran parte de la cara de un paciente que sufría deformidad por cáncer, valiéndose de huesos como peroné y cresta iliaca o cadera, así como de piel y arterías tomadas de la parte lateral de la pierna
y del antebrazo.

Y es que un paciente con cáncer de cabeza y cuello, en etapa avanzada, suele cursar la enfermedad con extremo dolor y en el encierro, debido a la deformidad. Su mandíbula, labios y mejillas, a veces lengua, e, incluso, cuerdas vocales, se ven severamente afectadas al grado de que llegan a perder hasta 50 por ciento del rostro.

La intervención quirúrgica parte del gran reto de no mutilar, como comúnmente se hace, sino de conservar los órganos, de rescatar lo máximo posible. Si antes el éxito se limitaba a extirpar la tumoración para que la gente viviera, aunque esto significara estar deforme, ahora consiste en restaurar labios, mejillas y mandíbula.

Cuando se trata de cuerdas vocales, por lo regular, se retiraban, dejando sin voz a las personas, pero ahora se conservan. El procedimiento permite que esa persona se incorpore a su vida familiar y laboral, que sea independiente, que salga de los cuartos donde solían quedarse porque visualmente no están “presentables”.

Por lo regular, los pacientes con cáncer de cabeza y cuello se someten primero a quimioterapia y luego de retirar todo aquel tejido, huesos, totalmente devorados por la tumoración, se procede a efectuar la cirugía reconstructiva de alto grado de complejidad y para la cual hay pocas manos certificadas no solo en México, sino en el mundo, por tratarse de una intervención con pocos años de efectuarse, (menos de 25 años).

Luego de la quimioterapia y de retirar la parte afectada, se procede a la reconstrucción: se retira hueso y la piel de la pierna, con todo y músculo, grasa, arteria, venas, para conectarlas a los vasos del cuello para que se nutra y no muera la parte injertada.

Luna Ortiz, quien es de los pocos cirujanos capacitados en México, inclusive a escala mundial, explicó uno de los casos de éxito que colocó al país entre las naciones donde se práctica esa intervención quirúrgica.

Un campesino de 43 años presentaba un tumor de labio con metástasis en ganglios y mentón; su cáncer estaba muy avanzado. Su rostro, por lo mismo, estaba deforme, no podía hablar ni comer. Por la naturaleza del padecimiento, sangraba y emanaba olores fetidos.

“Llegó a desarrollar una tumoración muy avanzada, por lo que perdió, literalmente, la mitad de la cara, evidentemente, no podía hablar ni comer”, dijo a MILENIO.

“Médicamente es un caso de éxito, el paciente puede comer, hablar, salir a la calle, hacer una vida común, prácticamente, una semana después de la intervención.

“Es preciso seguir con la rehabilitación por el retiro de huesos claves. Como todo el procedimiento se basa en conservar, la cirugía no lesiona ni discapacita, por el contrario, consigue caminar de manera normal”.

“La patología de cabeza y cuello no es muy frecuente dentro del cáncer, pero nosotros en el instituto podemos atender a estos pacientes que desarrollan la enfermedad por estar expuestos a los rayos del sol, como sucedió con este campesino, o razones diversas, como el tabaquismo”, aclaró.

No todos hacen ese tipo de intervenciones. Por lo regular, comentó el especialista, los cirujanos optan por la estética, la de embellecimiento, porque ganan más dinero.

Tampoco se capacitan en oncología para reconstruir estas áreas, porque implica mucha preparación, alrededor de 12 horas de intervención y un equipo multidisciplinario de ocho a nueve médicos encargados de cerrar heridas del lugar donde se toman los injertos y los tejidos. Se trata de un procedimiento muy laborioso, cuesta alrededor de 400 mil pesos, y los pacientes, en muchos casos, son pobres.

Cada año se capacitan, con esta técnica en el Incan, a cinco médicos para ampliar el servicio a los pacientes que, entre otras cosas, también se ven afectados en la laringe, el órgano que produce voz y permite la alimentación.

En el Incan se recurre a cirugías láser para tumores pequeños y medianos; para los avanzados se hace quimioterapia de inducción. Todo esto contribuye a una mejor calidad de vida.

“Nuestro trabajo se está centrando en atender al verdadero pueblo, a la gente que verdaderamente representa a la población mexicana”, concluyó Luna Ortiz.  




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