En México, primer trasplante de un brazo completo

Un señor de 51 años recibió la extremidad superior más larga que se ha implantado en el mundo porque su amputación llegó casi hasta el hombro.
Los pacientes Maximino García y Gabriel Granados relatan cómo ha sido su vida con sus nuevos miembros.
Los pacientes Maximino García y Gabriel Granados relatan cómo ha sido su vida con sus nuevos miembros. (Blanca Valadez)

México

Una descarga eléctrica provocó que Maximino García perdiera ambos brazos en 2012, pero el equipo del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (Incmnsz) logró trasplantarle ambas extremidades con lo que se convirtió en la persona en el mundo que recibe la extremidad más grande, dado a que la amputación llegó casi hasta el hombro.

En solo siete meses el paciente de 51 años ha recuperado parte de la movilidad y de la sensibilidad e independencia perdida gracias a los brazos obtenidos de un donador con muerte craneoencefálica que le trasplantaron el 16 de octubre de 2015.

El equipo de Martín Iglesias Morales, jefe del Servicio de Cirugía Plástica del Incmnsz, ya había logrado un primer trasplante exitoso en extremidades con Gabriel Granados, un hombre de 56 años que también sufrió amputación a nivel de los antebrazos en 2012, cuyo caso fue difundido a escala mundial y, a cuatro años de la cirugía, recuperó hasta 75 por ciento de su movilidad.

La cirugía

Los dos pacientes ofrecieron una conferencia de prensa junto con Iglesias Morales y parte de su equipo, en la que detallaron que México es el único país en América Latina que realiza dichas cirugías de alta complejidad.

En el mundo se han trasplantado 104 extremidades, la mayoría a nivel de un tercio del antebrazo, seis antebrazos completos y solo seis brazos (incluyendo el codo). México tiene un registro de cuatro extremidades, de tres antebrazos y un brazo casi completo desde el húmero.

Se trata de intervenciones quirúrgicas complejas porque se requiere de un donador con muerte cerebral y en México la cifra se ubica en 3.5 por millón de habitantes, además de que se hacen estudios exhaustivos para encontrar al candidato ideal, compatible en color, tamaño y distribución del vello.

"Eso hace que sea difícil encontrar un candidato, y menos cuando se tiene un índice de donación tan baja", señaló Magda Patricia Butrón, integrante del servicio de Cirugía Plástica del Incmnsz.

En países como Alemania y Francia, abundó, realizan este tipo de trasplantes cada tres años. México logró dos con éxito entre 2012 y 2015, una cantidad considerable si se toma en cuenta que la inversión mínima es de 80 mil dólares y son pacientes que deben estar en constante monitoreo, con inmunosupresores y en rehabilitación.

Cada intervención impone un reto. En el caso de Granados se trasplantaron dos huesos, el radio, 19 músculos, una arteria, tres venas y tres nervios.

"En el caso de Maximino, de la extremidad izquierda fueron un hueso, un músculo, seis huesos, tres nervios, una vena, dos nervios y una arterias. De la derecha solo tenía una porción pequeña de húmero y se debió reparar la cápsula articular —parte que une el brazo con el hombro— lo que implicó seis tendones, seis músculos, una arteria, una vena y cinco nervios", señaló Iglesias Morales.

"Nunca se había hecho una intervención y un trasplante de ese tamaño, pero fue exitoso por la buena planeación, ubicando a México en el primer país en lograr esa osadía", destacó el especialista, tras recordar que en ambos casos los donadores tenían poco más de 30 años.

En México hay alrededor de tres amputaciones de extremidades cada año por accidentes y enfermedades, pero no todos son candidatos, dado que una condicionante para aplicar es no tener una enfermedad metabólica, como la diabetes.

Actualmente hay 11 candidatos en estudio con posibilidad de trasplantarse, el problema, reiteraron los especialistas, es la falta de donantes.

Testimonios

Los pacientes relataron cómo ha sido su vida con sus nuevos miembros. Granados dijo que se baña, puede escribir, se viste y come solo.

Alguna vez pensó en recurrir a la prótesis eléctrica, pero para meterse a la ducha debía quitársela y depender de otra persona, además su mujer le dijo que "prefería ser abrazada por brazos que por maquinaria fría".

Maximino, quien tuvo la descarga mientras trabajaba en la Comisión Federal de Electricidad, refirió que en lo que encontraba donador sufrió las miradas curiosas de la gente que observaba la ausencia de miembros.

Su brazo izquierdo ya comienza a tener sensibilidad, "me puedo rascar, con dificultad abro una puerta, lo que para mí es un avance importante, levanto el brazo en alto sin limitación y espero que lo mismo suceda con las rehabilitaciones con los dedos y la muñeca. Yo creo que estoy en un 85% de movilidad y sensibilidad", opinó.

El brazo derecho se sostiene con un cabestrillo, pero Maximino sabe que, según los médicos, requerirá de cuatro a cinco años para poder lograr mayor movilidad y autonomía.