En México, nuevos métodos contra los tumores renales

Una de las técnicas de vanguardia de mínima invasión es la crioablación, con la cual se destruyen los carcinomas al congelarlos directamente a menos 180 grados centígrados.
El Incan aplica esta técnica también en otros órganos vitales, como el hígado.
El Incan aplica esta técnica también en otros órganos vitales, como el hígado. (Especial)

México

En México ya se aplican métodos de vanguardia, de mínima invasión, para tratar el cáncer renal, como es el caso de la crioablación o crioterapia, que consiste en congelar el área del tumor maligno sometiéndolo a temperaturas que llegan a menos 180 grado centígrados.

El cáncer de riñón es la duodécima causa de muerte por cáncer en México, con un total de 3 mil 851 casos registrados anualmente.

Un problema es que en etapas tempranas es completamente asintomático, mientras que “en avanzadas el paciente puede sentir una masa o incluso orinar sangre”, explicó José Gadú Campos Salcedo, cirujano urólogo especialista en mínima invasión y endourología.

La cirugía

La crioablación consiste en la penetración a través de una cirugía en la que se emplea una sonda, por medio de la cual se hace circular un agente criogénico que crea una bola de hielo a menos 180 grados centígrados, provocando la destrucción instantánea del tumor.

Debido a que es de mínima invasión, explicó Campos Salcedo, este tratamiento es recomendado para aquellas personas con tumores de hasta cuatro centímetros; pacientes de la tercera edad y quienes tienen un riñón, así como los que han sido trasplantados, ya que permite que se haga el menor daño posible al tejido sano.

Las ventajas sobre el procedimiento quirúrgico son que “el paciente se recupera mucho más rápido, es menos doloroso y se reincorpora mucho más de prisa a la actividad laboral, pues mientras los tumores sean pequeños y localizados se pueden tratar incluso varios a la vez”, detalló el oncólogo.

Este tratamiento es el procedimiento ablativo (de destrucción de tumores) más utilizado en México y su eficacia de eliminación del tejido maligno oscila entre 89 y ciento por ciento.  Además del cáncer renal, la crioablación está aceptada y reconocida para el tratamiento de lesiones en pulmón, hígado, hueso, próstata y mama.

Hace dos décadas el tratamiento estandarizado para el cáncer renal consistía en realizar una nefrectomía radical, es decir, extirpar el riñón dañado; posteriormente se realizó una parcial y en años recientes, las lesiones tumorales se trataron con laparoscopia, una técnica de menor invasión en la que se opera al paciente por medio de un agujero muy pequeño iluminando el área dañada.

En 2005 se publicó un estudio de la American Urological Association (AUA) denominado “Renal Cryoablation: Outocome at 3 years”, que fue realizado en 32 pacientes de la Clínica Cleveland, quienes recibieron 56 crioablaciones y donde se demostró que este tratamiento está indicado para personas con riñón solitario, insuficiencia renal, sospecha de metástasis renal y lesión bilateral.

Otros estudios clínicos demostraron que con la crioablación se requieren menos retratamientos, hay un mayor control oncológico local y menor riesgo de progresión metastásica.

El tratamiento en el Incan

El Instituto Nacional de Cancerología (Incan) aplica esta técnica no solo en el riñón, sino también en otros órganos, como el hígado.

Carlos Enrique Rojas, profesor titular de Radiología Intervencionista del Incan, comentó que por  ultrasonido o tomografía se ubica la ruta para congelar el tumor.

Se envían por microcateter pequeñas esferas de hielo (de 100 a 300 micras de tamaño), cargadas con quimioterapia, que viajan por los vasos sanguíneos hasta llegar al tumor en el hígado.

En ese órgano, por ejemplo, se destruye la malignidad independientemente si se encuentra en una etapa muy avanzada y ya se diseminó. Lo importante, explicó, es que va a detener el proceso acelerado de la cirrosis y permitirá que esa persona siga siendo candidata a un trasplante.

Además, reducen la posibilidad de que haya abscesos dentro del abdomen, que antes causaban drenajes postoperatorios, elevando costos de hospitalización. 

Con las técnicas anteriores, por lo regular un paciente tenía que ser hospitalizado por siete días, incluyendo terapia intensiva, “con riesgo de sangrado, por lo que se recurre a la trasfusión compensación”, detalló el especialista.

En contraparte, con la crioablación, si bien en cualquier órgano tratado la lesión no debe ser mayor a los cinco centímetros, porque de suceder van a quedar bordes activos y recurrencia de los tumores, se permite que un paciente sea hospitalizado solo por 24 horas, concluyó el profesor del Incan.

Operaciones en el Incan

El Instituto Nacional de Cancerología realiza diversas intervenciones quirúrgicas. En 2013 las estadísticas de este trabajo son:


4,387 Cirugías realizó el instituto durante el año

3,472 Opreaciones fueron catalogadas como mayores

85 Especialistas forman al equipo encargado de esas intervenciones