México desdeña terapia contra déficit de crecimiento

A pesar de que el tratamiento con hormonas existe desde hace varios años, las personas no lo usan, ya que creen que la baja estatura es algo normal.
Ciudad de México. Niños juegan en medio de una fuente en el Monumento a la Revolución en el Sábado de Gloria. (AP/Marco Ugarte)
Endocrinólogos calculan que, en México, una de cada 10 mil personas padece déficit de crecimiento.

Manzanillo

La mayoría de las personas tiene la idea de que si un niño presenta una estatura baja es normal; sin embargo, este es el principal síntoma, además de la voz aguda y lento desarrollo de los genitales, para diagnosticar el déficit de la hormona de crecimiento, un problema común en México, pero, pese a ello, es algo que pocas personas conocen.

Dicho trastorno se caracteriza porque la hipófisis produce insuficiente o nula cantidad de hormona del crecimiento, la cual se encargada de estimular la reproducción celular del ser humano.
 

De acuerdo con el doctor Armando Blanco, endocrinólogo pediatra de la UNAM, “los recién nacidos deben medir de 48 a 52 centímetros en el primer año deben crecer de 18 a 25 centímetros y después de los dos años aproximadamente 12. De los cinco años a la pubertad el crecimiento debe ser de cuatro a seis centímetros, ello anualmente”.

Sin concenso

Durante el Congreso Hormona de Crecimiento en el SXXII: ¿Qué hemos aprendido?, organizado por la farmacéutica Pfizer y el cual se llevó a cabo en Manzanillo, Colima, se expuso que en México no hay reglamentos para el diagnóstico de niños con problemas de trastorno de crecimiento, además de que instituciones médicas públicas y, sobre todo los seguros de gastos médicos, se niegan a reconocer este método como viable, debido a su costo, pues va desde los 3 mil hasta los 10 mil pesos mensuales.

Es recomendable utilizarla por lo menos un año para ver resultados, pero el tratamiento no tiene un tiempo establecido, contrario a esto hay pacientes que —dependiendo su diagnóstico— pueden utilizarlo de por vida.  

“En México no tenemos un consenso, no tenemos guías para el pronóstico del niño con deficiencia de la hormona del crecimiento. Por eso el resultado varía de institución a institución.

“Necesitamos hacer lo que han hecho otros países; por ejemplo, la Comisión Europea o Norteamericana de Salud que tienen muchos lineamientos para el uso de esta hormona”, expresó la doctora Margarita Barrientos, integrante del Departamento de Endocrinología del Hospital del Niño Poblano.

Destacó que el status de esta enfermedad en México es desconocido pues no hay estadísticas confiables, pero endocrinólogos calculan que una de cada 10 mil personas padece esta afección.  

“Aquellos a los que se les detecta en edad temprana es mejor, ya que el tratamiento funciona y pueden llegar a crecer de 30 a 40 centímetros hasta alcanzar una altura normal”, informó Jan Maarten Wit, médico por la Universidad de Leiden en Holanda, quien tiene especialidades en Pediatría y Endocrinología Pediátrica.

El especialista señaló que aunque en México no hay cifras oficiales para conocer el porcentaje de personas con dicho problema, se cree que “60 por ciento de los pacientes que se atienden usan un seguro y el treinta y tantos por ciento restante no lo atienden debido a que no hay apoyo gubernamental”.

Características


El tratamiento para este padecimiento es la utilización de la hormona de crecimiento sintética o recombinante, la cual está disponible en el mercado desde hace 25 años y viene en solución inyectable que debe aplicarse diario por la noche, ya que mientras el menor duerme este anabólico  se produce. 

Los exámenes para identificar este déficit van desde radiografías de huesos, hasta interrogatorios familiares (para ver si es genético).

No obstante, también funciona para seis enfermedades más: insuficiencia renal crónica, síndrome de Turner, síndrome de Padrer Willi y niños pequeños en edad gestacional.

Respecto a efectos secundarios, se puede presentar vómito y dolor de cabeza; es por eso que desde 1987 y hasta 2012 se realizó una base de datos llamada KIGS, siendo su función principal documentar los efectos en niños y adolescentes de la hormona del crecimiento para saber qué tan segura es y sobretodo la efectividad del medicamento.

Para realizar este estudio se utilizó un registro de 87 mil pacientes de más de 52 países; en México participaron 331 pacientes.

Para finalizar, Maarten Wit detalló que actualmente  existen más de seis compañías que se encargan de realizar investigaciones para que este medicamento se pueda emplear semanalmente en los menores que lo requieren.