México debe proteger a sus periodistas: Rushdie

Ayer, durante la celebración de los 15 años de la Casa Refugio Citlaltépetl, el literato indobritánico afirmó: “Si alguien está tratando de callarte, grita”.
El escritor sostuvo una conversación con Carmen Boullosa en el Museo de la Ciudad de México.
El escritor sostuvo una conversación con Carmen Boullosa en el Museo de la Ciudad de México. (Mónica González)

Ciudad de México

Salman Rushdie relató que en 1989, cuando fue condenado a muerte a través de una fatwa, descubrió que la mejor estrategia contra quienes querían callarlo era gritar. Así fue como se dedicó a seguir escribiendo y a construir una red de apoyo a los escritores perseguidos, como ocurrió con la Casa Refugio Citlaltépetl, en la Ciudad de México.

Con el objetivo de rememorar los 15 años de la fundación de este espacio, la narradora mexicana Carmen Boullosa sostuvo una charla con el escritor indobritánico, quien destacó la importancia de proteger a los periodistas en uno de los países con más altos índices de agresiones y asesinatos contra ellos.

“Un proyecto como éste —la Casa Refugio Citlaltépetl— debe poner un ejemplo y establecer un principio; más allá de eso no podemos salvar al mundo. Pero es muy importante para un país que ha sido lo suficientemente generoso en recibir a escritores en problemas de otras partes del mundo, el comenzar con sus propios periodistas que se encuentran en dificultades, porque creo que está en una contradicción moral obvia”.

Inmediatamente Boullosa dijo no observar en ello ninguna contradicción sino, más bien, “la necesidad de reforzar las redes”. Asimismo, indicó que lo señalado por Rushdie en teoría suena a una contradicción, “pero creo que en lugar de una paradoja o contradicción es un oxígeno la creencia de que el país no es solo acechado por el crimen, sino que el país y la ciudad tienen todavía los recursos para recibir a los escritores.

“Muy bien dicho —respondió el autor de Los versos satánicos—, porque los países no son lugares homogéneos. Hay diferentes contradicciones en distintas sociedades; yo, por ejemplo, he vivido durante 15 años en Estados Unidos, y es una sociedad increíblemente dividida. Pero queremos ver expresada la mejor cara de una sociedad. No quiero sobresignificar esto, pero sí hay una lucha entre esas dos partes de una sociedad, y queremos que la mejor parte de la sociedad haga sus mejores esfuerzos”.

La conversación que sostuvieron ambos escritores tuvo lugar el mediodía de ayer en el Museo de la Ciudad de México. En el acto también estuvieron presentes Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura de la Ciudad de México; Cuauhtémoc Cárdenas, coordinador de Asuntos Internacionales del Gobierno de la Ciudad de México, así como Vicente Rojo y Phillipe Ollé-Laprune, presidente y director de la Casa Refugio Citlaltépetl, respectivamente.

El arte sobrevive

Hace 15 años, resguardado por un fuerte aparato se seguridad, Rushdie asistió a la fundación de este recinto. Ahora el escritor puede desenvolverse con mayor libertad, incluso en un espacio abierto al público, como el de ayer, a pesar de que la amenaza de musulmanes radicales no haya desaparecido del todo.

El autor de Hijos de la medianoche comentó que las casas refugio tienen mucho sentido actualmente, porque “algo preocupante en los años recientes ha sido la forma en que los periodistas se han vuelto objetivos; antes no era el caso, ya que sucedía que los periodistas en zonas de conflicto eran vistos como neutrales, como independientes del conflicto y no eran objetivo de las hostilidades.

“Esos tiempos ahora me parecen inocentes. Ahora el número de periodistas asesinados, atacados, lesionados en zonas de conflicto en todo el mundo están aumentando dramáticamente, y no solo en zonas de guerra, porque si vemos países como Rusia, por ejemplo, es muy extraño cómo los periodistas mueren por accidentes: son atropellados, caen de riscos, etcétera. Así que esta es una época muy peligrosa para los periodistas, y también aquí”.

Rushdie destacó: “Creo que el arte en sí es muy fuerte, sobrevive a muchísimos ataques. Ayer que estuve en Xalapa puse el ejemplo de (Federico) García Lorca: sabemos qué le pasó, pero su arte demostró ser más fuerte que la fuerza que lo atacaba. El arte sobrevivió y la falange no”.

El narrador explicó que cuando en 1989 fue amenazado de muerte “empecé a sentir que la mejor respuesta a alguien que intenta silenciarte es hablar, es alzar la voz y no permanecer callado. Si alguien quiere atacarte por escribir un libro, escribe un libro y escribe otro libro y otro más. Pensé: ‘Si alguien está tratando de callarte, grita’. Así que descubrí en mí mismo una cierta terquedad”.

En su intervención, Vázquez Martín agradeció la presencia de quien transformó su condición de amenaza en una defensa y divulgación de la situación de otros artistas. Por su parte, Cuauhtémoc Cárdenas —quien gobernaba la Ciudad de México cuando fue fundada la Casa Refugio Citlaltépetl— destacó la valentía del escritor por defender las libertades de pensamiento y de expresión en todo el mundo.

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