En México atienden los infartos hasta con 20 horas de retraso

El Instituto Nacional de Cardiología desarrolla varios programas destinados a corregir los problemas para lograr diagnóstico y tratamiento oportunos.
Marco Antonio Martínez Ríos, director general del INC.
Marco Antonio Martínez Ríos, director general del INC. (Blanca Valadez)

En México un paciente tarda 12 horas en ser atendido en el Instituto Nacional de Cardiología (INC) después de presentar los primeros síntomas de infarto agudo de miocardio (IAM), y en otras instituciones y hospitales del país el retraso supera las 24 horas, reconocieron ayer especialistas del INC.

Entre los países miembros de la OCDE el promedio de atención es de cuatro horas, lo que implica que en el país hay un retraso hasta de 20 horas, demora que provoca muerte del tejido coronario, complicaciones e inversiones en tratamiento que superan los 500 mil pesos, explicaron.

Juan Verdejo París, director médico, y Marco Antonio Martínez Ríos, director general del INC, detallaron que ante ese panorama actualmente se desarrollan diversos programas destinados a disminuir la estadística de 50 mil muertes anuales por infartos.

Carencias y estrategias

En conferencia de prensa, Martínez Ríos comentó que, aunque la excelencia del INC se equipara en respuesta, tecnología y recursos humanos a cualquier otro país desarrollado, los episodio mortales por IAM son la primera causa de muerte por diversas razones, entre ellas, contar con solo 3 mil 200 cardiólogos certificados y pocas unidades equipadas.

Verdejo París detalló que, según parámetros de la OCDE, debe haber un cardiólogo certificado por cada 10 mil habitantes, mientras que en México hay 0.4. Es por eso que cuando los pacientes llegan al INC (tratan a 5 mil al año),  por lo menos 50 por ciento jamás ha sido atendido, diagnosticado ni referido.

La respuesta inmediata puede salvar vidas, siempre y cuando lleguen en las primeras tres o cuatro horas para destapar la arteria obstruida, pero en el país la falta de especialistas y unidades equipadas, así como la propia confusión del paciente sobre los síntomas, provocan que fallezcan tres veces más pacientes (27.2%, mientras que el promedio de la OCDE es 7.9%).

El INC cuenta con un trabajo multidisciplinario de acción inmediata, pero se enfrenta constantemente con obstáculos de detección oportuna, por lo que desarrollan estrategias para corregir ese problema.

El instituto firmó convenios con diferentes estados, como Tlaxcala e Hidalgo, para que envíen por internet electrocardiogramas a sus especialistas y con ello orientar sobre cómo intervenir y, en caso de emergencia, movilizar un helicóptero equipado. También se capacita a las enfermeras para dar respuesta oportuna a los casos de infarto.

Martínez Ríos también anunció que con el gobierno del Distrito Federal comenzarán una campaña informativa que desplegarán en Metro y Metrobús para que los usuarios conozcan los síntomas comunes de un infarto y sepan dónde acudir.

Además, el INC firmará un acuerdo con la UNAM para crear un módulo de atención ambulatoria basado en salir a atender pacientes, hacer chequeos y orientar a quienes presenten problemas cardiacos.

Investigación

De manera paralela, el INC perfecciona válvulas o prótesis biológicas de bajo costo, para sustituir dispositivos costosos de importación. La idea es lograr el éxito que ya tienen con los stent coronarios, una especie de mallas que emplean para impedir que se vuelva a obstruir una arteria.

El instituto, que ha formado a 2 mil 700 cardiólogos en 47 países, desarrolla varias estrategias en torno a la sociomedicina, que está basada en protocolos de investigación para disminuir la mortalidad por IAM.

Uno de los protocolos arrancará en dos semanas en 14 escuelas de primaria y secundarias de Tlalpan y tienen como objetivo identificar mediante estudios de electrocardiograma y química sanguínea alteraciones del corazón.

Jesús Vargas, director de Investigación en Cardiología, detalló que para esa investigación acudirán a diferentes escuelas en las que elegirán 600 niños, la mitad con sobrepeso u obesidad y otros aparentemente sanos, para determinar si hay modificación a largo plazo en el bombeo y en la relajación de las paredes de los ventrículos del corazón.

“Se determinó estudiar a 600 niños por ser la cifra válida requerida en los protocolos científicos para que los resultados sobre los hallazgos de deformación de las paredes del corazón sean confiables”, explicó Vargas.

El INC también arrancó el protocolo “Tlalpan 20-20” basado en estudiar las causas sociomédicas que provocan hipertensión entre población de 15 a 45 años.