“No es fácil ser músico en México”, afirma la estudiante Carla Chagolla

Según Chagolla, en su centro de estudios no hay un acercamiento laboral, pues al graduarse “tenemos que buscarle nosotros solitos”.
La violinista tiene 22 años.
La violinista tiene 22 años. (Celina Carrillo)

México

Carla Chagolla toca el violín en la Alameda Central. Tiene 22 años y es estudiante de música en la escuela Vida y Movimiento del Centro Cultural Ollin Yoliztli.

En entrevista con MILENIO comentó que se enamoró de las notas musicales cuando tenía nueve años. “En la primaria escuché una orquesta y decidí ahí mismo que estudiaría música”, narró.

Con su violín en mano, Chagolla opinó que no es nada sencillo ser músico en México, ya que el arte “no se aprecia como en otros países”.

A tres años de haber comenzado una carrera que dura siete, afirma que “hay poquísimas oportunidades de unirte a orquestas juveniles para ganar dinero”.  Y dice sentirse triste, pues “te exigen muchísimo en las artes, no solo en la música”.

Sueña con pertenecer a la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de México. Mientras tanto, se mantiene tocando ocho horas los sábados y domingos en la calle. Para completar los gastos de su departamento, participa con el grupo Los Huesos, el cual trabaja en eventos sociales.

Según Chagolla, en su centro de estudios no hay un acercamiento laboral, pues al graduarse “tenemos que buscarle nosotros solitos”.

En un “buen día”, como lo fue ayer, obtiene 800 pesos. A Carla le gustaría descansar los fines de semana, pero tiene que trabajar desde que la anterior Secretaría de Cultura del DF canceló las becas de 5 mil pesos mensuales.

Sus compañeros, aseguró, se sienten igual, sin perspectivas laborales y con temor, porque los puestos en orquestas o escuelas “como siempre, se los dan a extranjeros, principalmente a rusos”. 

Carla aseguró que no abandonará sus estudios, aunque la deserción en su escuela “es altísima”, y solicitó  al gobierno que se abra un mayor número de espacios que permitan la expresión de la cultura.

—¿Te apena tocar en la calle por dinero?

—¡No!… quizá por aquí pase otra niña de nueve años y, como yo, decida estudiar música—, concluyó la estudiante.