En México la ópera va de mal en peor, afirma el cantante Guillermo Ruiz

Para Ruiz sería deseable una participación más significativa de la iniciativa privada en proyectos de ópera, pues enfatizó en el hecho de que sí hay público.
El bajo-barítono se presentó en concierto.
El bajo-barítono se presentó en concierto. (Xavier Quirarte)

Álamos, Sonora

Ganador de la Medalla Alfonso Ortiz Tirado 2016, el cantante Guillermo Ruiz no dudó en decir ayer que en México “la ópera desafortunadamente va de mal en peor, debido a las cuestiones económicas, más que nada. Otra problemática muy fuerte es la burocracia en las instituciones”.

No obstante, el intérprete aseguró en entrevista con MILENIO que “México es un semillero de voces a escala internacional, desde siempre se ha distinguido en ello. Siguen surgiendo cantantes, pero el problema son las fuentes de trabajo, la falta de producciones de ópera, conciertos, lo que sea. Cada vez hay menos, ése es el problema. Desgraciadamente también hay cotos de poder —que tristemente siguen existiendo en nuestro país— a los que se accede solamente por amiguismo y dedazo. Por eso la ópera no avanza”.

Poseedor de una tesitura de bajo-barítono que es poco frecuente en el país, Ruiz afirmó que en cuanto a la enseñanza “existe la tendencia, al menos en la Ciudad de México, de que los nuevos maestros de canto son gente egresada de las propias escuelas, ex alumnos, cuya experiencia se limita a la sala de conciertos de su escuela, y muchos de ellos no han pisado escenarios más grandes”.

Para Ruiz sería deseable una participación más significativa de la iniciativa privada en proyectos de ópera, pues enfatizó en el hecho de que sí hay público. “Lo que siento es que la iniciativa privada está temerosa de que, si lo ven como un negocio, la ópera no les vaya a redituar una amplia cantidad de dinero. Su participación es algo que se tiene que planear muy bien”.

Criticó que Ópera de Bellas Artes presente solamente seis óperas por año. “Eso es de chiste, cuando en las épocas del maestro Alfonso Navarrete, que es de Sonora, tenían como 30 producciones. Aparte tenían elencos nacionales e internacionales y los intercalaban, lo que les daba la oportunidad de crecer”.

Apasionado, agregó que otro de los problemas de la Ópera de Bellas Artes “es que ponen a los cantantes a debutar muy jóvenes, lo que es una espada de dos filos: o les puede ir muy bien o truenan como ejotes. Hay algunos que debutan jóvenes, como Javier Camarena, y dan el golpe, pero otros no. Hay un taller de ópera que inventaron como para abaratar las cosas porque el caché de un cantante ya hecho es de una cierta cantidad, mientras que si ponen jóvenes algunos lo harían hasta gratis. Esto va en detrimento de la compañía”.