El México de Audiffred, en el Estanquillo

Los organizadores plantean que se trata de “una de las grandes exposiciones que hemos hecho en el recinto, porque rescata a una figura clave del arte popular”.
“Fue uno de los ídolos de la prensa nacional de los años 20 a los 50” del siglo pasado: Rafael Barajas.
“Fue uno de los ídolos de la prensa nacional de los años 20 a los 50” del siglo pasado: Rafael Barajas. (Cortesía Museo del Estanquillo)

México

Durante casi tres décadas, Andrés Audiffred fue uno de los caricaturistas más reconocidos en México, los lectores consumían sus monos de manera ávida, ya fuera en periódicos o en revistas donde aparecieran sus imágenes: para la gente de la primera mitad del siglo XX era casi tan popular como Ernesto García El Chango Cabral.

“Fue uno de los ídolos de la prensa nacional de la década de los 20 a los 50”, cuenta Rafael Barajas, El Fisgón, aunque su trabajo poco a poco pasó al olvido, “al punto que hoy la gente prácticamente no lo recuerda; sin embargo, la revisión de su trabajo arroja que se trata de un artista notable, que fue una figura clave dentro de la cultura mexicana del siglo XX”.

Con esas palabras, el caricaturista explica la importancia de la exposición ¡Así somos! Andrés Audiffred y su México. Caricatura costumbrista del siglo XX, que albergará el Museo del Estanquillo / Colecciones Carlos Monsiváis. “Es una de las grandes exposiciones que hemos hecho en el recinto, porque rescata a una figura clave del arte popular”.

Andrés Audiffred fue uno de los máximos exponentes del costumbrismo en la caricatura en el siglo XX, una tradición que data del siglo XIX, pero que en su caso se nutrió de sus experiencias en Estados Unidos, donde absorbió las enseñanzas de la prensa moderna, a fin de regresar con un estilo esquemático, directo, caricaturesco, “que resulta muy eficaz y con un aprendizaje muy importante de lo que es el cómic.

“Lo que hacía ahí era mezclar narraciones literarias con narraciones gráficas. Retrata a los personajes nacionales con su estilo y tiene un éxito impresionante, se convierte en uno de los ídolos rocanroleros de la prensa nacional”, destacó El Fisgón de Audiffred, quien publicó en espacios como Nueva Era, Zig-Zag, Don Timorato, Vea y El Universal.

Identidad nacional

La exposición se integra con alrededor de 350 piezas, unas 200 pertenecientes a la colección del museo, con la cual se apuesta por ofrecer un acercamiento a una crónica divertida y gozosa del México posrevolucionario, mediante pinturas, dibujos, gráfica, fotografía y escultura, tanto de Audiffred como de Luis Hidalgo, Ernesto García Cabral, Antonio Arias Bernal, Carlos Mérida, Juan O’Gorman, Rufino Tamayo y José Clemente Orozco, por mencionar solo a algunos.

“Hay una parte importante de nuestro ser nacional que está ahí retratado. A pesar de que muchos no han leído sobre Audiffred en los últimos 50 años, les aseguro que sus imágenes se les van a hacer conocidas, porque ya pasaron al código genético cultural nacional”.

Una de las características de la obra de Audiffred fue retratar los arquetipos de su época: el Tarzán, la Changuita, el Maje, el Payo, a la Rorra, al Mordelón,  si bien poco se ha estudiado su trabajo, reconoció El Fisgón, de ahí las dificultades incluso para armar la muestra, “un acto de justicia, no es posible que lo tengamos en el olvido.

“Una parte de ese olvido se debe atribuir al género mismo. Las caricaturas políticas están hechas para que la gente las vea unos segundos y las tire a la basura: fueron celebrados en su momento y en cuanto dejaron de publicar pasaron al olvido”, a decir de Rafael Barajas, curador de la exposición.

El mismo Barajas destaca la manera en que encajaron algunos textos de Carlos Monsiváis con las imágenes de Audiffred, pues para documentar la exposición encontraron una serie de pasajes que parecían estar inspirados en los dibujos. “Hay una frase en la que hace una descripción muy precisa de lo que es y lo menciona como el más cruel de los caricaturistas de su tiempo. No es tan cierto, hay otros peores, pero era bastante descarnado en sus comentarios”.

¡Así somos! Andrés Audiffred y su México se inaugura mañana, a las 19:00 horas, en el Museo del Estanquillo (Isabel la Católica 26, esquina Madero, Centro Histórico).

Mirada al costumbrismo

A principios del siglo XIX, cuando México se abre al mundo como nación independiente, vienen algunos artistas viajeros que se sorprenden por la peculiaridad y la personalidad de la sociedad mexicana y hacen retratos, álbumes, con los aspectos que son característicos de los mexicanos, lo que se vio reforzado cuando los liberales se esmeraron en consolidar una nación con personalidad propia mediante la promoción del arte costumbrista.

El relato le pertenece a El Fisgón, quien se ha convertido en un especialista de la caricatura decimonónica, al explicar la trascendencia del arte costumbrista a través de libros, álbumes de estampas, pero sobre todo de la prensa periódica que usaba caricaturas costumbristas para difundir lo que es la identidad nacional.

“En buena medida, la idea que tenemos hoy de México viene de esa imaginería que se constituyó en los siglos XIX y XX. Cuando llega la Revolución el pueblo pasa a ocupar un papel importantísimo en la escena política nacional y los gobiernos de la pos-Revolución promueven un arte nacionalista que busca consolidar la identidad nacional”.