Mexicanos vuelven al CERN para indagar el origen del universo

Científicos del Cinvestav, la UNAM y las universidades autónomas de Sinaloa y Puebla participan en los experimentos del Gran Colisionador de Hadrones.
Gerardo Herrera Corral, investigador del Departamento de Física del Cinvestav.
Gerardo Herrera Corral, investigador del Departamento de Física del Cinvestav. (Jorge Arciga/Notimex)

México

Los científicos mexicanos están listos para participar en la segunda fase del proyecto Alice del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por su sigla en inglés), el experimento de mayor colaboración mundial que investiga la materia y la energía que conforman el universo.

Gerardo Herrera Corral, investigador del Departamento de Física del Cinvestav, destacó que el LHC, cuya tarea es indagar qué ocurrió después del big bang, desde su concepción en 1995 ha contado con la participación de investigadores mexicanos.

Herrera detalló que el experimento A Large Ion Collider Experiment (Alice), uno de los cuatro del LHC que se halla en la frontera franco-suiza, a una profundidad entre 50 y 150 metros, permitirá realizar estudios de física difractiva.

El Alice es un detector  formado por 18 sistemas que operaron durante la primera etapa del LHC (de 2008 a 2013), de los cuales dos fueron diseñados y construidos en México: el detector de rayos cósmicos Acorde y el B0A.

En el primero participan científicos de varias instituciones, en particular del Departamento de Física del Cinvestav, el Instituto de Ciencias Nucleares de la  UNAM y las universidades autónomas de Puebla y de Sinaloa.

Mientras que el dispositivo B0A fue diseñado y construido por otro grupo de mexicanos del Departamento de Física del Cinvestav y de los institutos de Física y de Ciencias Nucleares de la UNAM.

Nuevo aporte

A partir de este año el proyecto Alice contará con un tercer dispositivo mexicano que está siendo instalado en estos días, denominado AD (Alice Defracted), el cual fue desarrollado por el Departamento de Física del Cinvestav y la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Herrera reveló que a lo largo de estas dos décadas de trabajo en el CERN, donde se encuentra el LHC, no solo se han formado grupos de investigadores, sino que además se han llevado a cabo importantes desarrollos tecnológicos.

Una muestra de ello es un plástico centellador, el cual fue completamente diseñado y elaborado en México y hace que la luz incidente sea absorbida y luego emitida en un azul particular para fines determinados.

Este plástico es el que se utilizó para elaborar los detectores del proyecto Alice y cuyo investigador ha logrado embeber fibra óptica dentro del mismo plástico de una manera que no se ha hecho en ningún país.

En la primera etapa del LHC, Herrera explicó que Alice tuvo dos corridas con iones pesados de plomo que permitieron colectar una buena cantidad de datos de colisiones protón-proton, experimento que “como todos sabemos, concluyo con el descubrimiento del Bosón de Higgs”, recordó.

Para la etapa que iniciará el 9 de marzo de 2015 y concluirá en 2018, se buscará que la máquina opere a una energía mucho mayor.

Más rápido, más fuerte

Durante la primera etapa el acelerador operó en cada haz de luz con una energía de cuatro Teraelectronvoltios (TeV); pero para este año colisionará los protones a una energía de hasta 13 TeV, con lo que se esperan las colisiones más violentas que se hayan estudiado en un laboratorio.

En 2015, además de generar la energía más alta, se espera generar fenómenos más raros “y posiblemente se produzcan partículas que nunca hemos visto”, opinó el experto.

Además, la máquina hará un avance tecnológico sin precedentes, ya que los protones que se encuentran circulando en este anillo subterráneo de 27 kilómetros serán proyectados con más paquetes.

El investigador aclaró que los protones no son proyectados en un rayo continuo, sino mediante paquetes que llevan 200 millones y que tienen un espesor de 64 micras con una longitud de 30 centímetros, similar a un cabello.

En la primera etapa, los paquetes colocados a una distancia de 14 metros uno del otro eran proyectados a una velocidad muy cercana a la de la luz para cruzarse y producir colisiones.

“Esto significa que los paquetes de protones se están cruzando cada 50 nanosegundos. Este verano el acelerador intentará hacerlo a una frecuencia de cada 25 nanosegundos” explicó.

De esta forma resultará el proceso con mayor luminiosidad jamás creado y “va a representar un reto tecnológico”, concluyó Herrera.

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Sonda de la NASA toma fotos de Plutón

La sonda New Horizons, lanzada por la Nasa en 2006 hacia Plutón, se acercó ayer al planeta enano y comenzó a fotografiarlo, informó la agencia espacial estadunidense. “Está por tomar las primeras hoy (ayer), pero todavía está a 210 millones de kilómetros; las imágenes serán un poco distantes”, dijo Mike Buckley, de la Universidad Johns Hopkins.

“Plutón y su principal luna, Caronte, aparecen todavía como puntos sobre en un fondo constituido por estrellas. Esperamos el retorno de las primeras imágenes a la Tierra la semana que viene”, cuando serán publicadas, agregó Buckley, quien trabaja en cooperación con la NASA.

Después de viajar durante nueve años, la sonda despertó a inicios de diciembre de su hibernación, en su preparación para la primera exploración de Plutón y de Caronte, una de sus cinco lunas. A pesar de la poca iluminación, la sonda debe recopilar datos sobre la geología de estos dos astros y establecer su topografía.

La atmósfera que rodea a Plutón hace imposible orbitarlo, por lo que la sonda hará su observación a distancia. Una vez que New Horizons cumpla su misión, seguirá su periplo hacia los objetos del cinturón de Kuiper, un anillo de escombros que rodea al Sistema Solar.

(AFP/Washington)