Mexicano, a la academia de ciencias de EU

Ha escrito 450 artículos y 40 libros; para él, la cacería “ni es buena ni es mala”, ya que en ciertos casos ha sido utilizada para lograr salvar a algunas especies.
Gerardo Ceballos González ha realizado publicaciones en "Science".
Gerardo Ceballos González ha realizado publicaciones en "Science". (Especial)

México

Desde que tiene memoria, Gerardo Ceballos González ha sentido una gran curiosidad por los animales; pasaron los años y ese interés lo llevó a ser investigador del Instituto de Ecología de la  UNAM, a publicar más de 450 artículos científicos y 40 libros, además de diseñar estrategias de conservación para frenar la drástica reducción de las poblaciones de mamíferos en el mundo. Lo anterior forma parte de su destacada labor, por la cual el mexicano ingresó como miembro externo a la Academia Estadunidense de Ciencias y Artes (AAAS, por sus siglas en inglés), una de la más prestigiosas del mundo.

“Fue por correo electrónico que lo supe. Fue una gran sorpresa, porque además yo estaba convaleciente de una operación”, relató en exclusiva para MILENIO el ecólogo, quien actualmente realiza una investigación en una isla en Brasil.

El científico dijo que ingresar a la AAAS tiene un gran significado: “En primer lugar, yo sabía que hay muy pocos miembros extranjeros, y que te elijan es un enorme reconocimiento; en segundo lugar, no esperaba recibir este reconocimiento, que para mí representa un enorme orgullo por el trabajo que hacemos en la UNAM. Además, es también un enorme reconocimiento para el país, ya que demuestra que en México tenemos la capacidad de hacer de las mejores ciencias del mundo a pesar de los problemas  que tenemos”.

El investigador recordó que desde muy niño sintió su vocación: “Soy de las personas afortunadas en ese sentido. Desde que recuerdo, yo quería estudiar animales; no sabía que se le llamaba ser biólogo o ecólogo, pero yo ya quería hacer esto. Mi primer artículo lo escribí cuando tenía 11 años, y obviamente era algo a lo que le faltaba mucho; sin embargo, yo ya tenía la inquietud”.

Ceballos González ha publicado 40 libros y más de 450 artículos científicos y de divulgación; algunos de éstos se han difundido en medios de gran prestigio, como la revista Science, que en 2005 publicó uno de sus trabajos, el cual fue el primero en la historia en sintetizar la distribución de un grupo taxonómico, en este caso de los mamíferos. Produjo seis mapas continentales de la concentración de la riqueza de especies, y halló que para resguardar el 10 por ciento de las especies de mamíferos terrestres es necesario proteger el 15 por ciento del planeta.

Asimismo, tras comparar las poblaciones de mamíferos en el siglo XX con las actuales, encontró que 173 especies perdieron más de la mitad de las áreas que habitaban, un fenómeno que sigue a escala global y es denominado “extinción de poblaciones”.

En otra de sus investigaciones ha comparado la tasa de extinción actual con la de otros tiempos geológicos, 
y encontró una acelerada tasa de desaparición de especies.

Doble filo

Respecto a la caza de animales,  dijo que depende mucho de si se usan los elementos adecuados, ya que puede tanto ayudar a salvar especies como a extinguirlas: “Uno de los enormes retos que tenemos en la actualidad los seres humanos, derivado del crecimiento desmedido de la población, es una gran presión a los recursos naturales en general (…) Puedo decir que la cacería ni es mala ni es buena.

“La cacería se lleva mucho a cabo, y puede ser un factor de conservación de especies extremadamente importantes por una razón: al tener valor económico compiten con otros usos de los recursos, lo que hace que los dueños del recurso lo valoren y lo protejan. Por un lado, ésa es una de las cosas que he hecho con mi trabajo: tratar de ver cómo podemos compaginar actividades como la cacería con la conservación,  y las actividades humanas sin que arrasemos y acabemos con las especies y los ecosistemas”.

El ecólogo continúa: “La ciencia nos da las bases para que podamos entender bajo qué circunstancias la cacería puede ser un elemento que promueva el crecimiento de las poblaciones animales, y con esto pueda salvarse una especie, y en qué condiciones no.

“Esto es muy importante, y el enfoque científico nos permite tener una respuesta que va más allá de nuestras inclinaciones filosóficas, de si me gusta o no me gusta. En esta coyuntura se vuelve extremadamente importante que podamos encontrar soluciones, porque en muchos casos de ello depende que se salven especies y ecosistemas”.

Señala que es imposible eliminar la cacería, y destaca que es un arma de doble filo, ya que depende mucho del uso que se le dé y el fin que tenga.

El biólogo agrega: “Hace muchos años se cerró la cacería del borrego cimarrón en México por presiones de EU; al no valer nada, los campesinos no les ponían atención y dejaban que los cazaran en sus predios, por lo que la población de esa especia iba en picada, a extinguirse. En ese sentido, hicimos los estudios y le pedimos al gobierno que abriera la cacería para que se mantuviera, lo cual resultó muy bien: se mata a unos pocos animales cada año, y los incentivos, así como la conservación y lo derivado de ello, han hecho que la población se incremente. Es decir, se sacrifican unos pocos individuos y la extinción se va alejando. Como requieren de áreas muy grandes para reproducirse, al proteger su ambiente también se está cuidando a miles de especies más, que de otra manera sería difícil conservar.

Menciona otro ejemplo: “Está el caso del jaguar en México: ha habido presiones para que se abra la cacería, pero como no tenemos evidencia científica de que no vaya a afectar la población no se ha abierto. Es decir, depende de cada especie y de la información que se tenga, y un esfuerzo científico te permite  tomar decisiones más sólidas”.

Señala que el objetivo final, independientemente de que nos guste o no la cacería, es preservar las especies, “porque si no, caeríamos en la tentación de descalificar a los que no tienen un punto de vista como nosotros (…) Hay muchas verdades y muchas diferencias, pero lo que nos sirve es que la ciencia nos ayuda a reducir la incertidumbre con resultados, para que cuando tomemos una decisión ésta sea la más correcta”.