Mexicana recibe primer doctorado en ingeniería molecular de Chicago

Ayudó a implementar una nueva técnica para manufacturar transistores más pequeños.
Paulina Rincón Delgadillo con Paul Nealey, profesor del Instituto de Ingeniería Molecular.
Paulina Rincón Delgadillo con Paul Nealey, profesor del Instituto de Ingeniería Molecular. (Andrew Nelles/EFE)

Chicago

La mexicana Paulina Rincón Delgadillo recibió el primer doctorado en ingeniería molecular que otorga la Universidad de Chicago, lo que ahora la llevará a Bélgica para trabajar en la industria de los semiconductores.

A sus 33 años, Rincón considera “un honor” haber ingresado en la historia de la prestigiosa universidad como la primera en obtener ese título, aunque al recordar su trayectoria para ser incluida en un club muy reducido de científicos, no olvida los problemas que tuvo en su país para conseguir trabajo como ingeniera.

“Fue muy triste, pero después de graduarme en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (en Guadalajara) el único trabajo que conseguí fue como vendedora de maquinaria para la industria embotelladora”, declaró.

En 2008 dejó a sus padres y hermanos en Guadalajara y se trasladó a Estados Unidos en busca de una maestría. En la Universidad de Wisconsin, Madison, el profesor mexicano Juan de Pablo le aconsejó el programa de doctorado de cinco años.

La falta de experiencia en investigación era un obstáculo, sin embargo, el profesor Paul Nealey la aceptó, aun sin ser su alumna, en su equipo de trabajo dedicado a la física de polímeros aplicada a los semiconductores.

De los 30 alumnos que integraban el equipo, 15 eran extranjeros y en su mayoría de la India. Paulina era la única mexicana junto a dos puertorriqueños y un colombiano.

En el segundo año del doctorado fue invitada por su profesor a implementar en Bélgica una planta piloto de semiconductores con los conocimientos de micro y nano electrónica logrados en el laboratorio.

El trabajo de la mexicana consistió en poner en práctica una nueva técnica desarrollada por Nealey para manufacturar transistores más pequeños que los actuales.

El proyecto, pensado inicialmente para un año en el Consorcio Imec de la ciudad de Leuven, se extendió a cinco, lo que le permitió estudiar y obtener otro doctorado en la Universidad Católica de esa ciudad, esta vez en ingeniería eléctrica.

Cuando regresó a Estados Unidos en 2012 no lo hizo a Madison, sino que fue invitada por su mentor Nealey a incorporarse al nuevo Instituto de Ingeniería Molecular que iba a dirigir en la Universidad de Chicago.

Rincón completó allí su doctorado en ingeniería molecular y su descubrimiento sobre transistores, que tuvo gran impacto en la industria de los semiconductores, se convirtió en el tema de su tesis doctoral y de las conferencias que dictó en Japón, Francia, Alemania y por todo EU.

“Nunca creí que llegaría hasta aquí cuando inicié mi aventura en 2008”, expresó.

Con una carrera de estudios y trabajos en tres ciudades y dos países, y “un ir y venir constante”.

Su nueva etapa laboral empieza a partir del 30 de junio como investigadora del Imec en Bélgica.