"Memorias de dos hijos caracol" y la diversidad

La función está dirigida a infantes de cuarto grado de primaria en adelante y ha sido vista por más de 15 mil alumnos, según la SE.
La pieza es presentada en el Teatro de la Ciudad.
La pieza es presentada en el Teatro de la Ciudad. (Gustavo Mendoza)

Monterrey

Coco es una niña de Mérida muy preguntona a la que no le interesa casarse porque no quiere estar al servicio de ningún toro. Toto es un niño de Ciudad Juárez que hace muchas preguntas, y no sabe si quiere tener novia o novio cuando sea grande.

Los dos niños quieren convertirse en mariposas para volar, pero mientras los sueños se cumplen viven en la realidad de una escuela en Ciudad Juárez.

Memorias de dos hijos caracol, la historia  de Conchi León y Antonio Zúñiga, ha ofrecido 50 funciones en el Teatro de la Ciudad dentro del Ciclo del Programa Nacional de Teatro Escolar.

Según cifras de la Secretaría de Educación en el estado (SE), hasta la fecha han acudido más de 15 mil alumnos de cuarto grado en adelante y secundaria, con 20 funciones todavía por realizarse.

Javier Serna, director general de la puesta, resalta el lenguaje “sencillo y claro” de la dramaturgia, donde echa mano de recursos como la multimedia y la acrobacia creando un espectáculo “dinámico”.

Sin embargo, el peso de la obra recae en el tema, donde principalmente se plantea el respeto a la diferencia.

“La obra está planeada con el respeto a la diferencia y me da gusto ver como estos jovencitos tienen esta disposición, eso nos da mucha esperanza sobre cómo estas generaciones educarán hijos diferentes”, plantea el director Javier Serna.

TOTO Y COCO

Con duración de una hora, la obra está dirigida principalmente a niños de cuarto a sexto grado, así como de secundaria.

En Memorias de dos hijos caracol es posible advertir diversas temáticas: la migración, la violencia familiar, el llamado bullying, aunque principalmente se plantea el respeto a la diferencia.

Con el transcurso de la historia Coco y Toto terminan por ser “novios temporales”, pues la familia de la niña está próxima a regresar a Mérida. Pero en un juego infantil, Toto prefiere ser la novia y Coco el novio.

“No podemos seguir con las viejas escuelas o los viejos patrones de encasillar a los niños en los roles exclusivamente de hembra y macho, el mundo nos está gritando por otras posibilidades”, alude Serna.

Y Toto, en particular, es un niño juguetón y preguntón. Quisiera ponerse tacones para caminar más alto, aunque sabe que sus compañeritos podrían burlarse de él.

“El personaje de Toto partió retratando a un niño normal y lo que este niño normal vaya hacer en su intimidad es un problema del niño, que no debiera de enseñarse con manerismos y afectaciones, algo que es un funcionamiento del humano, como es la sexualidad”, refiere el director.

En función reciente, los niños de sexto grado toman con gracia las escenas donde ambos personajes deciden ser “novios temporales” y más aún cuando Toto revela su preferencia. Después, el público de unos 60 escolares guarda silencio y dejan que continúe la historia.

El Programa de Teatro Escolar todavía ofrecerá funciones hasta el viernes 14 de marzo aunque sólo están disponibles para grupos de escuelas públicas y particulares.