Melodrama truculento

Si el melodrama es mera ficción o está basado en hechos reales, no importa.
Filme sobrecogedor.
Filme sobrecogedor. (Especial)

México

Un melodrama moderno tiene que adquirir, primero que nada, intensidad en el conflicto; esto se logra cuando los personajes fueron creados de manera tridimensional como tipo o arquetipo, no como clichés, lo que da la posibilidad de que los acontecimientos, es decir las acciones, sean construidas en una relación causa-efecto para provocar verosimilitud. Si el melodrama es mera ficción o está basado en hechos reales, no importa; lo que interesa es la intención del autor para hacer crecer o no la intensidad del conflicto según su estilo.

Riviera francesa, la última película de André Techiné, es un melodrama con momentos sutiles y otros de una truculencia que parece desbordarse, aunque el autor sabe contenerla.

Agnes, una joven y guapa mujer, regresa de África después de su fallido matrimonio; en el aeropuerto es recogida por Mauricio, el joven abogado y consejero de Renée, la madre de Agnes —interpretada por una fría y calculadora Catherine Deneuve, que se vuelve conmovedora—, la principal accionista y presidenta de un casino en el Mediterráneo que le permite vivir en la opulencia.

El planteamiento del conflicto es inmediato: los problemas de atención y amor entre la madre e hija van en ascenso y se vuelven fascinantes por la realización sobria, sin adornos, con la única idea de darle prioridad a la historia y con una ironía que se deja sentir porque está planeada desde el guión. Sucede lo inevitable: Agnes se enamora de Mauricio sin saber que tiene familia y que sus intenciones son diferentes.

Agnes exige a su madre la parte de la herencia que le corresponde, Mauricio no deja pasar semejante oportunidad y saca provecho de la situación manipulando los sentimientos de Agnes para hacer crecer el conflicto entre las mujeres. Renée lo percibe y hace a un lado a Mauricio, lo que provoca que este se inmiscuya con un mafioso italiano que es competencia de Renée; ante la sorpresa de la madre, Agnes la traiciona.

El entramado funciona y el melodrama se vuelve sobrecogedor, aunque Techiné mide el juego de las emociones, pues no nos permite tomar partido por nadie hasta después del punto medio, sosteniéndose en la sobriedad y sutileza de la realización para también crear suspenso —como en la secuencia en la que vemos nadar a Agnes para internarse en mar abierto—, y poco a poco darnos cuenta de que Mauricio es un ser despreciable que logra poner en jaque a las mujeres.

Este melodrama truculento resulta todo un platillo que aún puede paladearse en la Cineteca Nacional.

 

“Riviera francesa” (Francia, 2014), dirigida por André Techiné, con Catherine Deneuve y Guillaume Canet.