Médicos desdeñan residencias en especialidades necesarias

Experto afirma que se requieren más geriatras, internistas, cardiólogos, oncólogos, psiquiatras y otros relacionados con los males degenerativos.

México

Solo tres de cada 10 que realizan el Examen Nacional de Aspirantes a Residencias Médicas (Enarm) logran especializarse en una de las ramas que ofrece el sector público; según Pelayo Vilar Puig, jefe de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM, el alto número de rechazos se debe, entre varias razones, a la saturación en especialidades que no son tan necesarias.

De acuerdo con Vilar Puig, en los próximos años se requerirán especialistas donde no hay gran demanda; los hospitales necesitarán geriatras, internistas, cardiólogos, oncólogos, psiquiatras y otras ramas relacionadas con enfermedades degenerativas.

“Hay grandes filas para cirugía plástica, porque ahí los seguros no pagan, es el paciente el que lo hace y la vanidad puede mucho”, opinó el experto.

Para evitar la saturación en cirugía plástica recientemente se puso como requisito hacer primero la especialidad en cirugía general, pero esto solo cambió la saturación hacia la segunda rama.

“A mí me importa más formar geriatras, las estadísticas del Inegi muestran que cada vez habrá menos jóvenes y niños, y las transiciones epidemiológica y demográfica lo piden”, señaló Vilar Puig.

Déficit de expertos

México tiene un déficit de especialistas respecto al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la cual señala que se necesitan al menos 1.78 expertos por cada mil habitantes y solo hay 1.2 en el país.

Esto significa que hacen falta más de 68 mil especialistas, pero ni los recursos económicos ni la capacidad técnica del sistema son suficientes para subsanar el déficit.

Vilar Puig señaló que la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud (Cifrhs), que depende de las secretarías de Salud y de Educación Pública y regula el Enarm, calcula la cantidad de plazas según el análisis de la demanda de los médicos y las necesidades de la población. “Amoldamos los programas para que sean más atractivas las especialidades que necesitamos”, aseguró.

No obstante, acotó, hay limitantes económicas por parte de la Secretaría de Hacienda y, aunque dieran más dinero, no se pueden aceptar más alumnos, pues iría en detrimento de la calidad de la preparación y faltarían maestros.

“Tenemos que buscar un equilibrio e ir modificando las tendencias de preparación”, opinó.

Sistema excluyente

Los que aprueben el Enarm también deben acreditar un examen interno y una entrevista que les hacen en los hospitales de alta especialización (tercer nivel), donde son canalizados los enfermos que requieren diagnósticos más complejos; de no ser así, tienen que esperar la aceptación de los de segundo y primer nivel, o una segunda vuelta de repartición.

Vilar Puig sostiene que, si bien es una medida de selección “excluyente”, también es justa, ya que con ella se evita el ingreso a las residencias de médicos “recomendados” como ocurría antes del examen, hace 38 años.

El puntaje obtenido en la prueba de 450 preguntas se sabe al momento de terminarla, y con él, los aplicantes calculan si alcanzan el mínimo requerido. El resultado oficial será dado a conocer hasta el 5 de octubre.

No obstante, el examen no es la única prueba que tienen que pasar para realizar una residencia; el costo de la misma y en ocasiones el traslado a otros estados por la saturación en las principales sedes, se incluyen en la cuenta.

Juan Pablo Negrete cursa el segundo año de residencia en geriatría en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, y es uno de los pocos médicos generales que logró ingresar en su primer intento.

En entrevista para MILENIO Negrete explicó cómo se lleva a cabo el examen, al que califica como una prueba “atrasada” que no mide realmente los conocimientos médicos.

“Desde que te inscribes puede ser problemático. Mucha gente que efectuó su pago en el banco intentaba inscribirse y ya se habían acabado los lugares y no había quién les avisara. También las plazas no son suficientes y mucha gente tiene que viajar a otras ciudades, una compañera tuvo que ir hasta Hermosillo para realizarlo”, explicó.

“Yo lo hice en el DF y es una prueba extenuante, estás frente a una computadora por más de 10 horas con mucha gente y, al menos donde estuve, no nos dejaban ni pararnos para descansar”, recordó Negrete.

Problema cultural

Entre los miles de galenos que estarán al pendiente de los folios seleccionados se encuentra María, egresada de la UAM, entrevistada antes de realizar el examen, que por miedo a perder una de las plazas pidió omitir sus apellidos.

“Cuando estamos estudiando la licenciatura nos educan para que seamos especialistas y no nos inculcan otras opciones, como realizar maestrías, doctorados o cursos especializados. El médico general está denigrado en todos lados. Te dicen que eres un fracasado y también por eso provocan la saturación de aspirantes”, opinó.

Otro factor que afecta más la situación es que muchas de las enfermedades degenerativas que se pueden evitar, controlar o hasta curar si se detectan a tiempo, como cáncer o diabetes, rebasan al sistema de salud por la falta de una cultura preventiva entre los mexicanos.

“El problema no está solo en la formación de especialistas, sino en las áreas que están alrededor de ellas, como terapia, enfermería y, sobre todo, en medicina preventiva; ésta se hace con educación”, señaló Vilar Puig.

“En realidad México ha sido muy exitoso formando especialistas, hasta de talla internacional, porque tenemos muy buenos hospitales, pero también hay muy poca cultura del cuidado de la salud y la alimentación”, concluyó.




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