Mayo teatral. La Habana /II

Tanto "Romeo y Julieta de Aramburo" como "Hamlet de los Andes" resultaron importantes muestras de lo que un joven director va desarrollando en Bolivia.
Malayerba, una agrupación entrañable.
Malayerba, una agrupación entrañable. (Especial)

México

Romeo y Julieta de Aramburo, proveniente de Bolivia, cerró la participación de ese país en la Temporada de Teatro Latinoamericano y Caribeño Mayo Teatral de La Habana. La propuesta fragmenta a Shakespeare para centrarse en una Julieta metida en la vorágine del mundo adolescente tocado por la droga. El director, Diego Aramburo, descoyunta las premisas o temas del original para ponderar la espiral de autodestrucción en la que mete a un Romeo más bien ausente en el universo de esta Julieta empanizada de cocaína. Si bien la puesta resulta profundamente provocadora en un inicio, lo que parecía se convertiría en una dramaturgia mucho más radical se ancla a un relato convencional (y estacional) en donde las sorpresas del dispositivo escénico se agotan muy rápido a pesar de la potencia de la actriz Camila Rocha. Tanto esta obra como Hamlet de los Andes resultaron importantes muestras de lo que un joven director va desarrollando en Bolivia.

De los grupos latinoamericanos legendarios que continúan renovándose y manteniendo un discurso teatral vigoroso, Malayerba resulta uno de los más entrañables. Sus dos cabezas: Charo Francés y Arístides Vargas (“Charístides”, una sola deidad teatral en dos cuerpos reposados y sabios) enarbolan una identidad artística que sigue siendo profundamente conmovedora y pertinente en nuestros países. Radicado en Ecuador, Malayerba es un espacio, un laboratorio, un colectivo y un imaginario que con infinita generosidad derrama su teatro entre sus espectadores. Con Instrucciones para abrazar el aire Arístides escribe una obra en donde regresa a 1976, a la Ciudad de la Plata, en su natal Argentina, para recrear los acontecimientos que se ligan con la historia de Chicha Mariani, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo. En una casa, un puñado de jóvenes pertenecientes a la organización de los Montoneros son asesinados por la dictadura militar. Una niña, Clara Anahí Mariani, es sustraída y ello catapulta una búsqueda desesperada y dolorida. Una búsqueda de un cuerpo, una persona, sí, pero que trasciende y se convierte en una búsqueda de justicia, de ética, de memoria, de humanidad.

En palabras de Vivian Martínez Tabares, directora de Conjunto y curadora de Mayo Teatral, Instrucciones para abrazar el aire es una mirada de los procesos sociales pero ya no a la manera de los años setenta u ochenta del siglo pasado, en donde se daba la transmisión de un discurso directo y sin filtro alguno, sino desde una visión del mundo humanista y cuestionadora que se extiende en la escala modesta del teatro.