Mayo teatral. La Habana / Y III

Con texto y dirección de Arístides Vargas, "Instrucciones para abrazar el aire" elude cualquier tentación de discurso directo.
"Antigonón, un contingente épico".
"Antigonón, un contingente épico". (Especial)

México

Mencionaba en la entrega anterior que dentro de la Temporada de Teatro Latinoamericano y Caribeño Mayo Teatral de La Habana, Cuba, el grupo Malayerba de Ecuador presentó una obra sobre los niños robados por la dictadura militar argentina y su posterior búsqueda por las Abuelas de Plaza de Mayo. Con texto y dirección de Arístides Vargas, Instrucciones para abrazar el aire se construye en tres ejes: los abuelos que buscan a la nieta, unos cocineros que preparan permanentemente conejos en escabeche (y que ocultan —al menos uno— algo que pasa tras una barda en el fondo de la casa) y la pareja de vecinos que no pueden detener su abrasador deseo de despejar sus sospechas sobre los habitantes de la casa. El tratamiento que Arístides da al texto elude cualquier tentación de discurso directo. Por el contrario, dobla la realidad, la distorsiona e incluso la torna divertida por momentos, con interacciones absurdas y siempre atravesadas por el lenguaje poético que lo caracteriza y lo ha convertido en el gran dramaturgo que es.

La brutalidad de lo presentado es inobjetable, pero se nos entrega de manera oblicua. Aquí la narratividad converge con la dramaticidad y el tiempo se desdibuja, se borran sus fronteras o se vuelve elástico. Espléndido montaje, actuado por el propio Arístides y la genial Charo Francés, que esperamos se vea muy pronto en México.

Antigonón, un contingente épico, de Rogelio Elizondo en manos del controvertido director Carlos Díaz, ha resultado para mí la puesta en escena más provocadora que he visto en mucho tiempo. Esta creación de Teatro El Público, de Cuba, es una patada en los güevos, un mazazo en la cabeza. A pesar de que algunos códigos y giros lingüísticos se nos escapan de este trabajo que mete las manos a fondo en la cubanidad y el habla popular, el resultado se puede ver en cualquier escenario del mundo. El espectáculo pasa cuchillo al sistema político, a las ideas petrificadas, a los militares, a los campesinos, a los alineados y los no alineados, a los jóvenes, a la historia y a los héroes. Y pasa a cuchillo a todo mundo a partir de una dramaturgia y puesta en escena en absoluto convencionales. A ratos pasarela de modas donde la papaya (la vagina), las tetas y la pinga (el pene) se ventilan al aire sin prejuicios. A ratos music hall en una letanía de insatisfacciones y reclamos. La insolencia, ironía e inteligencia de Antigonón, la provocación que encarna, el grito adolorido y furiosamente divertido en que se convierte, en el fondo es un gesto de amor por la Patria.