Máximo González trae Pogo al Instituto Cultural Cabañas

En la exposición el público puede encontrar dibujo, collage, instalación, fotografía, video, performance y escultura.
Máximo González expone Pogo en el Cabañas
Máximo González expone Pogo en el Cabañas (Alejandro Acosta)

Guadalajara

Pogo es el nombre del baile que también se conoce como slam y que el artista argentino Máximo González tomó para nombrar la exposición que presenta a partir de este 30 de octubre en el Instituto Cultural Cabañas (ICC). En ella, el público puede encontrar dibujo, collage, instalación, fotografía, video, performance y escultura. Diversas expresiones a través de las cuales González busca que “al salir, los visitantes se lleven muchas reflexiones acerca del mundo actual en el que vivimos”.

La obra se encuentra en seis salas y dos patios, se trata de una serie de trabajos que González ha presentado en Bombay y San Juan de Puerto Rico lo mismo que en Chicago, Toronto y la Ciudad de México durante los últimos doce años. 

La exposición se abre con la pieza titulada Cielo de América, una pequeña casa de asbesto con orificios por los cuáles se filtra la luz y hace que el espectador se encuentre como si estuviera bajo un cielo estrellado. “Imagínate tú, que las lecturas pueden ser muchas, esta filtración luminosa es la que una familia pobre que vive en una casa de asbesto ve todo el día: Un cielo constelado al alcance de la mano”, señala. 

En la primera sala, los visitantes son recibidos por la obra diminuta Manifestación, que no es más que un billete intervenido minuciosamente. También hay una mesa, un gran lienzo tejido con billetes fuera de circulación y una serie de manchas rojas en la pared que parecen sangre derramada a la que le han brotado flores rojas. “En países como España y Argentina, la gente lanzaba huevos con tintura roja a la casa de militares a los que consideraba verdugos como una forma de protesta. De ahí tomé la idea, sólo que le añadí este detalle de las flores”, explica González. 

En la sala dos, sobre uno de los muros se proyectan decenas de videos en los que se puede ver a habitantes de todo el mundo manifestándose, pidiendo algo, para luego ser sustituidos por escenas de la naturaleza sin la presencia del ser humano. Las imágenes se repiten unas y otras todo el tiempo. “Son imágenes tomadas de los cerca de 200 y tantos países que reconozco con cultura propia. Las escenas van cambiando en efecto dominó. Esta pieza la presento por primera vez en Guadalajara”, refiere el artista quien en la sala tres, explica, colocó una adaptación del collage Dream, que le comisionó la fundación Pritzker y que estuvo colocado en una oficina del corporativo en Chicago. Para lograr dicha obra, el artista tuvo que recortar más de 5 mil billetes para luego reacomodarlos plasmando en cuatro paredes una particular historia que finaliza en una guerra. 

Al salir de esta sala, los visitantes se verán asaltados por Camino entre mundos, una gran invasión de siete mil globos terráqueos que “representan los 7 mil millones de habitantes del mundo y que el visitante verá unos más inflados que otros. Allí hago referencia al concepto este del tercer mundo”, subraya. Son pelotas playeras que el artista mandó hacer a China y que recientemente presentó en Toronto. 

The Magnificy Warning Monument es la instalación elaborada con lámparas y objetos cotidianos de plásticos de color rojo que se expande en la quinta sala y entre los cuáles puede caminar el público “inspirada en estos botes rojos que una vez me encontré a pie de carretera y que indican cierta alerta y circundan áreas de un camino en reparación”, explica. 

La sexta sala es la dedicada al Bosque de la silla árbol, inspirada en textos de Ivan Buenader y que para comprenderla es preciso leer dichos textos. La exposición finaliza con la pieza Herencia integrada por poco más de dos mil platos que el público ha donado desde 2002 hasta hoy y en la cual los tapatíos, previa convocatoria lograron aportar cerca de mil 200, según anunció el artista, para quien una de las lecturas de esta sala es que “el plato simboliza la hora de la comida en la que las familias conviven, simboliza el alimento necesario, cada plato tiene una historia y nos parece importante que el público nos la comparta”. 

La exposición se inaugura el 30 de noviembre a las 20:30 horas en el Patio de los Naranjos del Instituto Cultural Cabañas y permanecerá hasta el 8 de febrero. La entrada es libre.