El retorno de la serpiente, Mathias Goeritz en Madrid

El Museo Reina Sofía presenta una exposición multidisciplinaria retrospectiva del artista mexicano con obra internacional y de colecciones familiares
La exposición estuvo antes en la ciudad de México y Puebla
La exposición estuvo antes en la ciudad de México y Puebla (Milenio)

Guadalajara

El Instituto Cultural Cabañas cuenta con colecciones de gran valor artístico, una de ellas es la que integra una importante obra de Mathias Goertiz, que actualmente se encuentra en Madrid, a petición del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía que exhibe El retorno de la serpiente. Mathias Goeritz y la invención de la arquitectura emocional. Esta muestra, organizada bajo la curaduría de Francisco Reyes Palma, ofreció actividades paralelas entre lasque destacó la conferencia del curador y un coloquio entorno al arquitecto de origen alemán.

La muestra, que anteriormente ha pasado por el Palacio de Cultura Banamex, en la Ciudad de México, y en el Museo Amparo de Puebla, está planteada a manera de retrospectiva “en la que arquitectura emocional se presenta como principio articulado por el mismo autor en un artículo homónimo en el que se fundamenta la teoría y la estética de su trabajo, tanto en el diseño de edificios, como en pintura, escultura, grafismo o en la poesía visual”, señala Francisco Reyes.

La exposición de Madrid, está abierta desde el 12 de noviembre de 2014 y permanecerá hasta el13 de abril de 2015, en la tercera planta del edificio Sabatini del Museo Reina Sofía. Se centra principalmente en el período de Goeritz en México que arranca en 1949, instalándose primero en Guadalajara donde dio clases de educación visual e historia del arte en la Escuela de Arquitectura de Guadalajara.

La exposición destaca su paso por España en los años cuarenta, donde intervino para “activar la abstracción poética, alimentada por los nuevos prehistóricos y fundar la escuela pictórica de Altamira”, señala el curador.

Las obras expuestas proceden de familiares del artista, en particular de la colección de Ida Rodríguez Prampolini y Daniel Goeritz Rodríguez, esposa e hijo del artista, así como del fondo donado al Instituto Cultural Cabañas por su última compañera, Ana Cecilia Treviño, de diversas colecciones privadas de México, Europa, Estados Unidos, y de artistas cercanos a Goeritz, como el de la escultora Helen Escobedo.

“El eje de la exposición es la arquitectura emocional que a su vez nos remite a la noción de arquitectura y de construcción que es algo más complejo que se debe entender como un sistema de relaciones espaciales. Por ejemplo en el caso de Ataque, o La serpiente del Eco, que ocupa un lugar destacado en la exposición, en la que el autor concibe un manifiesto de un nuevo planteamiento artístico.

“Cuando se habla de la arquitectura emocional se refiere a como un elemento formalmente resuelto a partir de una síntesis geométrica reconfigura el espacio. Una clave para entender la obra de Goeritz es su participación en la Guerra Fría cultural, es decir una concepción del arte no figurativa, no representativa y no de mensaje y como un artista que entendió que a pesar de ser vanguardista y trabajar con elementos que no eran populares estuvo consciente de la necesidad de hacer exposiciones y trabajar con la prensa”, apunta Reyes.

La muestra se divide en varias salas que recogen las distintas facetas y las distintas épocas del artista. El recorrido inicia en la sección dedicada al Museo Experimental El Eco, donde se ve la monumental serpiente retorcida que ocupa toda la sala.

La siguiente llamada Señales urbanas y desarrollo inmobiliario, donde lo más destacado son las Torres de Ciudad Satélite, en laque se presentan pequeñas maquetasen madera policromada de edificios como símbolo de la modernidad.

La ruta de la amistad es una sección dedicada a un proyecto de arte público que coordinó Goeritz para los Juegos Olímpicos de 1968. En El Centro del Espacio Escultórico y que finaliza en El Laberinto de Jerusalén, se hace referencia al artista y a su relación con el judaísmo donde destacan una serie de figuras de estrellas y de fotografías a blanco y negro en las que aparece el signo de David.