De la A a la Z

Ejercicios, breves ensayos desenfadados que despabilan la ocurrencia y rematan en la ironía, en la libre agrupación ingeniosa.
"Escribe escribano". María Romero y José Antonio Lugo. Grupo Horma. México, 2014.
"Escribe escribano". María Romero y José Antonio Lugo. Grupo Horma. México, 2014. (Especial)

México

Divertimento lúdico, anecdotario, bitácora literaria, cinematográfica y de la vida misma. Es un juego que recuerda lo hecho por Ramón Gómez de la Serna en un apartado incluido en sus Greguerías. Siguiendo sus pasos, José Antonio Lugo observa cada una de las letras del abecedario como quien visualiza puntos de partida que derivan en una cascada de asociaciones y remembranzas. Ejercicios, breves ensayos desenfadados que despabilan la ocurrencia y rematan en la ironía, en la libre agrupación ingeniosa. También trae a la memoria lo hecho por Fernando del Paso en su libro De la A a la Z por un poeta, libro para niños en donde hace exploraciones con el lenguaje y establece complicidades.

Estas descripciones tienen en común el tono desenfadado, la ironía, la visión meticulosa de las pequeñas cosas, el desfile de autores que han ido dejando huella en las entelequias del espíritu, el arte, la risa inmediata y el agradecimiento del autor al equipo que hizo posible este abecedario: ramillete de convergencias y divergencias.

El libro se gestó durante 2012 y se concretó al año siguiente, en el primer Abierto Mexicano de Diseño que tuvo lugar en la Plaza de Santo Domingo. Ahí se congregaron las letras del abecedario, en forma de botarga, e invitaban a los lectores a conocer ese trabajo de diseño gráfico, animación y escritura. Como lo define Lugo, es un “bosque de letras que se lee y se escucha; que cobra vida a través del trabajo silencioso de todos los artistas y creativos”.

No hay letras huérfanas ni abandonadas en este recorrido. Cada una tiene su lugar en la vida de los lectores, en el terreno de la imaginación. “Es la M de Maupassant, autor de Bel Ami, hijo literario del gran Flaubert y la de Mersault, personaje de El extranjero, de Camus, que mata sin saber por qué. Es la M del gran escritor español Antonio Muñoz Molina y la de Melville, el creador del mítico capitán Ahab, enloquecido enemigo de Moby Dick […] La letra de Álvaro Mutis, quien escribió: ‘…los hombres somos una especie inconsecuente y fantasiosa, y es allí donde siempre perdemos la partida’”, refiere Lugo.

Rulfo aparece en la letra R al igual que otros narradores como Rabelais, Radiguet, Revueltas, Reyes, Rilke, Roa Bastos y Fernando de Rojas con La Celestina. La Q es la inicial de Quevedo y “del personaje más famoso de la literatura: el ingenioso hidalgo, sobre cuyo autor, Cervantes, Borges escribió un soneto: ‘Se creía olvidado, solo y pobre/ sin saber de qué música era dueño/ acariciando el fondo de algún sueño/ por él ya andaban Don Quijote y Sancho’”.